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Los Reyes del Falsete: “En Argentina los ejemplos de vivir de la música nunca nos cerraron mucho”

Bárbara Carvacho Publicado el 3 de Octubre de 2017 por

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De chicos vivían a tres cuadras, sus madres se turnaban para ir a dejarlos al cole, tuvieron distintas bandas hasta que la vida los unió y terminaron vacacionando con amigos y micrófonos. Los Reyes del Falsete cumplieron uno de sus sueños y salieron del país para llegar hasta el nuestro, donde se sorprendieron con la empanada de pino y la coincidencia cósmica de celebrar once años de carrera tocando en Rojas Magallanes.

Entre alergias y contaminación, nos juntamos a hablar con el trío de Adrogué sobre la década en la música, los sueños, los rockeros abusadores y los músicos que prefieren entender el arte de otra manera. Se sintieron como verdaderos reyes y se distendieron en el pasto santiaguino para hacer un repaso sobre la aventura que significa tener banda en una agitada Argentina.

—¿Cómo es que llegaron a ser Los Reyes del Falsete como tal?

R: Los primeros 4 epés de la banda fueron experimentaciones, vacaciones con amigos y micrófonos. Editamos los que nos pareció interesante y subimos a Myspace los demos. Era esto de tomar cerveza con 20 amigos y grabar 20 horas, pero el hecho de ponerle una tapa y subirlo a internet era algo más que juntarse a boludear.  Cuando se fue el bajista, a quien no le gustaba el nombre, nos decidimos y empezamos a tocar de manera más “profesional”, si se quiere decir.

—Llegaron a Chile en el marco de su última placa ¿ya están en proceso de un nuevo disco o falta aún?

R: Sí, está por la mitad. Tenemos bases, canciones e ideas pero falta el retoque y producción. Está pensado y está copado porque tiene un montón de diferencias con los anteriores: en el primero, La Fiesta de la Forma (2009) todo era divertirnos y fluir, en el segundo, Días Nuestros (2012) nos pusimos más serios y el tercero, Lo que nos junta (2016), fue la mezcla de ambos. En este volvimos al comienzo, a dejar de tomar todo tan en serio, que no es menos profesional, pero sí decidimos conservar la magia de la naturaleza. Si grabamos un demo en casa y otro en el estudio, y nos gusta más el casero, lo vamos a dejar. Por alguna razón salen las cosas, tenemos menos filtro. Nos volvimos a pegar a la improvisación, a boludear. En este disco queremos que se mantenga lo que se compuso, sin tanta mano.

—¿Tiene relación con la edad? Tener veinte no es lo mismo que tener treinta.

R: Sí, tenemos 28 (Nica), 30 (Tifa) y 32 (Juanchy). De pronto cambiar es volver hacia atrás. No podemos seguir yendo para adelante sin perdernos. Queremos desprendernos de la idea de ser tres y que cada uno tenga un rol en su instrumento, podemos hacer bastante más. Aprovechamos la tecnología para darle a las canciones lo que necesitan, cambió el mundo, cambió la música.

En el 2009 tenía sentido sacar un disco, escuchábamos cds, comprábamos cds, se los pasabas a bandas amigas pero ahora sentimos que no queda mucho de eso. Al principio grabábamos cosas y las subíamos a internet, después nos profesionalizamos (acorde al 2009, donde profesionalizarse era sinónimo de grabar un largo) pero hoy es ir de vuelta a grabar y subir a internet, como en el comienzo.

Está bueno experimentar con todas estas oportunidades, entrar a un estudio como Panda, uno de los más emblemáticos de Argentina donde grabó Charly o Los Abuelos de la nada, pero hay un montón de recursos en lo hogareño que nos parecen igual de buenos que los de estudio. Parece que sí tiene que ver con la edad, son cosas que no pensábamos así a los 20 ni en pedo.

Queremos concentrarnos en pequeñas cosas que resulten bien. Es distinto tener 20 que 30, ahora que la energía está más acotada y el tiempo no alcanza, queremos usarlo de manera más sabia. Eso está bueno para nosotros y para quien nos va a ver. Estamos cansados de ir a tocar a un bar y pelear con el dueño porque no te quiere dar la maldita ficha para conseguir tu birra. Ya no queremos pelear por una cerveza, ya lo hicimos 10 años, no tenemos ganas, perdemos energía y salimos a tocar enojados y se pierde todo lo lindo.

—Son de Adrogué, sector emblema de sonidos más experimentales ¿cómo se sienten en el barrio?

R: Cuando nosotros empezamos todavía tocaban los emblemas noventeros: Victoria Mil, Placer… La nueva onda sónica, la movida experimental y electrónica, distinto a La Plata que es de rock y bandas. En Adrogué hay máquinas. Acá nos preguntan mucho si somos de La Plata, seguro por asociación a Laptra, que es un sello donde encontramos un lugar propicio a nuestros sonidos de comienzo, después nos fuimos separando de todo lo que pudimos, ahora tenemos nuestro sueño.

Como hay bandas que se juntan e intentan pertenecer a una movida, nosotros nos quisimos desmarcar e irnos. Cuando nos empezaron a decir “ustedes son muy indies” nosotros caímos en cuenta de que no era así, no queríamos ser sólo una banda indie y nos fuimos a Panda a grabar pro. No es nada contra el indie pero nunca quisimos serlo. Intentamos huir, con mucha amistad y amor, pero nunca nos sentimos parte de esta escena, ni de ninguna, no queremos etiquetas.

Queremos tener la libertad de poder elegir qué hacer con la próxima canción, tener la posibilidad de hacer cumbia, electrónica, hacer baladas de piano y chelo y guitarras acústicas. Si queremos balada grasa la vamos a hacer, no hay que tener miedo si es lo que pide la canción.

—¿De ahí viene la etiqueta Free Rock que ocupan en sus plataformas digitales?

R: Sí, un amigo sacó un disco que se llama Free Pop, un fanático del cualquierismo. Nos gustó la idea y la robamos: es algo más abierto que sólo rock, podés hacer lo que se te pinte.

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—Hablando de rock, ustedes son amigos de uno de los llamados fundadores del género argentino ¿Cómo llegaron a Litto Nebbia y qué onda esa relación?

R: Qué agradable sujeto… Un amigo -el mismo del Free Pop– le pasó canciones, a él le gustó, fuimos a su casa con unos discos y nos enamoramos a primera vista. Fue mutuo, andábamos buscando excusas para vernos, hicimos un disco de covers de los sesentas, giras, los 15 años de la Rolling. Encontramos empatía en la música, en la música coral como los Beach Boys, los Kinks, y el poder hablar de eso nos abrió la puerta para hablar de series, pelis, mandarnos mails. Somos sus coristas, nos llevó a viajar por toda la Argentina como parte de su banda, nos metió en 3 discos dobles que hizo, nos dio libertad, tocamos en el Teatro Colón, nos hizo vivir situaciones que para nosotros eran impensadas.

Aprendimos tantas cosas, como que no había que tardar tanto en hacer un disco. Él viene de la generación de cinta en la que la primera toma era la toma, no hay tanto espacio para el ensayo y error. Nos afirmó esto de sentirse libre de hacer lo que la música quiere y no de lo que gente está esperando de vos. Él es un ejemplo de forma de vida, vive de la música sin convertirse en un mercenario de ella ni en una superestrella. Siempre hizo lo que quiso, desde teatro hasta su propio sello, grabó a los últimos tangueros en los que nadie confió… Es alguien que vive para la música, fue un ejemplo para entender cómo se puede vivir de esto.

En Argentina los ejemplos de vivir de la música nunca nos cerraron mucho, nosotros no queríamos ser un Charly, nos encanta pero no nos sentimos identificados con ese tipo de vida. Litto tiene una vida realmente musical, charla de música en serio, y hace temas y te recomienda discos. Seguro Charly también pero está atrofiado por un montón de gente que lo trata de genio, de excesos, de locura.

Nica: Son gente distinta. Es como Liam Gallagher.

Juanchy: No, ni en pedo es como Liam Gallagher ¡Nico!

Nica: Voy a que hay distintos tipos de músico. Hay gente que llega a un punto y queda rockero por siempre, sin necesidad de grabar siquiera. Litto graba discos y lo hará hasta el último día, a él le gusta ser músico no rockero. Conozco músicos que no hacen música todo el día, como nosotros, y él es el ejemplo de alguien que vive esto. Más que de la música, para la música. Eso nos parece importante”.

 

—Ahora tocan en el BUE ¿qué opinión tienen de los súper festivales?

R: “Hay cosas buenas y cosas malas. No es la situación ideal para ver una banda rodeado por cien mil personas pero ¿cómo llega Gorillaz a Argentina si no es en el contexto de un festival? Hay que ser realistas, estamos contentos, como músicos es una oportunidad. Siempre que sea mostrar la música va a estar bien, es muy tonto pensar que por tocar para un montón de gente vos te estás vendiendo. Preferimos estar ahí, ver a Gorillaz, presentar nuestra música. Para nosotros son tres tickets gratis. Si no nos van a dar nada y no nos pagan como corresponde, al menos vamos a llevar a nuestros amigos a un festival gigante a pasarla bien.

Cuando empezamos éramos anti todo, no queríamos manager, no queríamos nada. Eso es un prejuicio. El manager no es el tipo que viene a cagarte la vida, el sello tampoco es el lugar donde te roban tus millones. El que está con un manager o con sello que le roba o que le sacan fotos que no le gustan, es porque quiere. Si no querés hacer eso, no lo hacés. Nos dimos cuenta con el tiempo que tenemos la decisión final. Una vez fuimos a firmar un contrato con Warner, lo leímos y no nos pareció. Nos paramos y nos fuimos, nos dimos cuenta que podíamos hacer eso, también es una opción.

—Busquen ser músicos politizados o no, el ambiente social supongo que logra afectar sus estados de composición, de grabación, los espacios para tocar… ¿Cómo es ser músico en Argentina por estos días?

R: Somos afortunados nosotros, hacemos lo que queremos, estamos en Chile, grabamos discos, nos divertimos. Nunca quisimos eso así que estamos contentos con el resultado porque esperamos nada y acabamos de cumplir once años el sábado pasado, acá, en Santiago.

En cuanto a lo político está complicado. Somos tres personas diferentes con ideas diferentes pero en nuestra banda tratamos otros temas, no somos tan de mensaje político. Hay un clima que se siente y afecta, es inevitable. Hablamos con Litto de esto, nos dijo que no creía en el arte partidario porque el arte habla de justicia, habla del bien, del mal y ningún partido está a esa altura, ningún color te puede llenar al cien por ciento y abanderarse con eso es anti-arte. El arte es crítico, es libre y eso no lo tiene el partidismo. Uno tiene sus ideas e inevitablemente las plasma en la música pero va mucho más allá de un slogan concreto.

Más allá del proceso creativo personal, es una época complicada. Nosotros somos post Cromañón y cuando eso pasó, todos salieron a decir “che, no se puede tocar, cerraron todo, están matando la cultura”. Nosotros empezamos a tocar un montón después de eso, es una manera de decir “seguro que pasó algo post Cromañón” y se cerraron un montón de lugares, pero eran lugares que se tenían que cerrar, por eso pasó lo que pasó. Tampoco es cuestión de salir a decir “abran todo”, porque nosotros hemos tocado en lugares que no deberían haber estado funcionando.

Hay que tener cuidado con todas esas banderas. Estaría re bueno que te digamos una frase que te deje contenta a vos y a todo el mundo, pero sería una idiotez. Mejor ser realista y decirte “que se cierre todo lo que tenga que cerrar”, después vemos el tema de las herramientas para que el tipo vuelva a abrir y sea un aporte a la cultura y al circuito, pero como se debe abrir.

Hace poco nos robaron todos los instrumentos. Ahora en Argentina hay una inflación imposible. No podemos llegar y comprar lo que nos tomó once años de esfuerzo. Compramos dos pedales acá y ya fue un gran avance. Bueno, nos robaron, al día siguiente estábamos tocando con equipos prestados o viejos, ese es el espíritu, cuando la música está, tocás. Hay que ver la realidad pero no hay que dejar que la realidad detenga tu realidad.

“Yo no permito que me impidan seguir, yo los invito a que me vean seguir”, dice Litto.

—Una década no es menor, me imagino que hay un montón de bandas con las que partieron que ahora tocan muy poquito o de lleno ya no tocan…

R: Sí, tenemos que admitir que tuvimos suerte porque siempre llevamos poca gente así que eso sigue igual. Y bueno, no tuvimos ningún abusador en nuestra banda ¿Acá también pasa?

Es terrible pero, por una parte, está bueno que se empiece a destapar todo. La Ola que Quería ser Chau, con quienes tocamos montón de veces, destapó una olla y puso el tema en el tapete, salieron muchas chicas a hablar. Está bien que se empoderen y salgan a contar las cosas que les han hecho, es algo que siempre ha estado y ahora lo estamos dejando de normalizar ¡No es normal, chabón! Pasa con los Charlies, los grandes rostros del rock. En su momento nadie lo tomó como algo raro, era “normal”, parte de, ahora no se puede hacer y punto.

Juanchy: Nunca se ha podido hacer.

Tifa: Obvio, pero ahora está en el ojo, ahora se habla de eso, ahora es mal visto.

Juanchy: Es cierto, antes se hablaba de eso casi como algo gracioso, anécdotas de rockstar. El otro día vi una revista Caras con Nicole Neumann que decía “ser sexy a los 12” y no pasó nada, ahora es aberrante ¿entendés? Siempre lo fue. Seguramente esa revista la agarró un viejo y se hizo una paja con una nena de 12 años.

Tifa: Ringo tiene temas dedicados a chicas de 16 años y a nadie le parece raro.

Juanchy: A mí me parece un pelotudo Ringo.

La sociedad argentina lo ve en un lado y no lo ve en otro. Tinelli es un monstruo y llega tan lejos que venimos para acá y nos preguntan por él casi que como referente. Para nosotros es del terror, cosificar a la mujer y poner el culo en primetime es igual de malo.

—Este tema es recurrente ¿se puede separar al autor de su obra?

Juanchy: “Es complicado. Algo te pasa por dentro si te afectó. Si escucho La Ola digo “la puta madre, por qué hizo esto”. Antes escuchaba y decía “este tema me gusta” y fin. Ahora suena y me produce algo asqueroso. Las bolas que soy tu ranchito cariñito hijo de re mil putas. No puedo negar que es un tema que está bueno, pero me produce cosas feas escucharla ahora. Es difícil”.

R: “Nos pasó de cerca con Migue. Si alguno de los japoneses que escuchamos ahora se manda una cagada, poco importa, ni siquiera conocemos sus caras, ni su nombre. Es tan lejano que sólo me llega la obra, la persona quedó en Japón, pero a estos los conozco. Tiene que ver con cuánto nos afecta personalmente, y por eso es medio hipócrita porque a veces te molesta desde la panza y a veces lo dejas pasar como si nada. Es igual de malo, a veces nos molesta más de uno que de otro. Nosotros tocábamos con ellos, es un tema.

El tema del abuso es importante, acá ya nos preguntaron dos veces al respecto, en Argentina nunca, jamás. Está bien que hablemos de lo que hay que visibilizar pero sin banalizar. Lo que uno dice trasciende, hay redes sociales, podés ser mal interpretado, linchado en público, ser enaltecido a ídolo, y así no es la cosa. Para finalizar queremos decir que basta de abusadores y también nos preguntamos dónde está Santiago Maldonado, pero lo hacemos después de una hora de conversación, no es un slogan al final para quedar bien.

—Para finalizar en serio ¿tienen algún mensaje para los Reyes del Falsete del 2005?

R: Si nos topamos con ellos, los matamos porque sólo pueden haber unos reyes. No, en realidad que tengan cuidado con dónde dejan los instrumentos ja, ja, ja. La hemos pasado bien. Tal vez un buen consejo sería dejar de limitarnos, no es bueno nuestro criterio para tomar decisiones, aprendimos eso de Litto, que dice “yo grabo todo, y que los demás decidan qué está bueno y qué no”. Fuimos celosos con algunas canciones y hoy estamos más entregados a la naturaleza de la banda, se va a notar en el nuevo disco ¡Gracias Litto!

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