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Blood Orange – Freetown Sound (Domino, 2016)

Bárbara Carvacho Publicado el 5 de Julio de 2016 por

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Manifiesto, un disco compilatorio, un recordatorio de lucha, el diario de vida de Hynes, la voz de las minorías. El nuevo estreno de Blood Orange tiene tanto para decir y lo hace de manera tan íntima que es difícil no hacerse parte de este viaje de 17 canciones. Aunque se necesitan bastantes menos para adentrarse en la mente de Devonté, el cantante británico con madre de Guyana y padre de Sierra Leona que acaba de estrenar su tercer trabajo titulado Freetown Sound.

Los datos sobre la procedencia de sus padres no es agregada en vano ni menos relevante, ni para nosotros, ni para entender el trabajo, ni para su creador, que se mueve entre homenajes y referencias a sus raíces más ancestrales. El nombre de este larga duración es, precisamente, el pueblo en el que nació el padre de Hynes en Sierra Leona, y el país de su progenitora se hace presente cuando la voz del track ‘Love Ya’ empieza a develar la letra de una antigua canción de Eddy Grant, cantante de reggae inglés originario de Guyana.

Este tipo de detalles, que se repiten a la largo del trabajo a través diversos pasajes, como el sampleo al documental Black is… Black Ain’t del ’94 en ‘With Him’ o uno de los santos más famosos en África dándole vida lírica al single ‘Augustine’, es sólo la punta de todo lo que el sucesor de Cupid Delux tiene para contar: Blood Orange -en la elegancia musical que siempre ha conservado- viene a darle sentido de historia a su música, a hacerla parte de, a tomar cartas y banderas en problemas tan globales que atrapan desde al afroamericano hasta al travesti.

El cantante flota por todos los tracks con el falsete que carga desde una operación, hablándonos de amor cristiano, de mujeres negras, de esperanza y desazón, y lo hace a modo de collage, incluyendo el número de voces que fuesen necesarias para armar este todo, tan macro que logra agarrarte mientras evocas a algún capítulo de El Príncipe del Rap, lo icónico de Prince, o la estética de Janet Jackson.

Empress of, Nelly Furtado, Kelsey Lu y Debbie Harry son sólo algunas de las voces elegidas para demostrar la rabia que producen las estructuras actuales de nuestra sociedad, que nos hacen sentir incómodos por ser más moreno, no tan rubio, demasiado gay o no lo suficientemente femenina. Desde el primer track, ‘By Ourselves’ queda en claro que toda la entrega es una oda a las minorías que Hynes entiende como las poderosas mayorías del futuro.

El sampleo a Ashlee Haze durante los primeros minutos del disco es la demostración de aquello. Ella es una joven poeta de Atlanta que sorprendió cuando expuso su texto sobre la primera vez que escuchó a Missy Elliott y cómo esa experiencia cambió su manera de vivir, ya que antes de la artista de hip-hop, Haze jamás había tenido a alguien a quien idolatrar, a alguien que se viera como ella, que pudiese bailar con su exuberancia entendiendo y demostrando el poder del género que obliga a gritar que “no maduramos para ser como tú, pero sí lo hice para ser como yo y estar enamorada de quién es Missy”, como cuenta el viral poema.

Pero no sólo tenemos referencias sobre “esta gorda mujer negra de Chicago que bailó hasta que se sintió hermosa”. Blood Orange pensó en todo y quiso que cada pieza de esta historia tuviese relación con todo su Freetown Sound.

Deana Lawson es la responsable detrás de la portada del tercer largo de Dev y su historia refleja, según el mismo inglés, bastante de lo que tenemos en el LP. Binky & Tony Forever, algo así como Binky y Tony s/a x100pre, es el título de la portada que representa el amor joven.

Los protagonistas son dos amigos de la artista, ambos afroamericanos, que posan en la cama de la propia Lawson con símbolos que van desde el afiche de Michael Jackson -guiño a la juventud de la fotógrafa- y un cobertor que se roba las miradas, lleno de ese “color tan femenino que es considerado neutral”, como se lee en la historia presentada por The Fader.

Las memorias y espacios de aquellos que no suelen tener cabida en la cultura popular masiva, una menuda mujer siendo el apoyo de un fortachón muchacho, o una pasada por las frases de Venus Xtravaganza de Paris is Burning en el track ‘Desireé’, siguen develando el misterio de este sencillo manifiesto tan visceral que se transforma en un mapa de manos tendidas a gente que ha sufrido el ser “menos”, como el mismo cantante vivió tras su actuación en Lollapalooza Chicago del 2014, ocasión en la que tras presentarse con una polera con nombres de africanos caídos, fue detenido y agredido sin explicación alguna junto a su novia.

Hynes está sólo y perdido durante gran parte del álbum pero siempre vuelve a la luz, contagiando la esperanza con momentos electrónicos finos hasta suaves paseos por el funk. Excesivamente humano, demasiado triste por vivir en Nueva York, por dejarlo, por extrañar la natal Inglaterra, por anhelar la paz del Pueblo Libre.

“Esta tercera grabación es para todos aquellos que no son lo suficientemente negros o son demasiado negros, aquellos que son muy gays y para los que no lo son de la manera correcta. Freetown Sound es un espaldarazo”, dijo Dev en su cuenta de Instagram hace algunas semanas, y no hay duda de aquello. Freetown Sound nos pertenece, a nosotros, a las minorías que tarde o temprano vencerán cuando la historia dé la razón, con la misma convicción con la que Blood Orange empapa todo este larga duración.

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