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Camila Moreno en Teatro Cariola: la celebración a las malas madres

Camila Moreno en Teatro Cariola: la celebración a las malas madres

“Tener las pechugas chicas siempre ha sido un tema de vergüenza para mí”, declaraba en esta entrevista. Es por ese motivo, entre otros, que decidió que esa fotografía fuera la protagonista en la portada de Mala Madre. Con los brazos abiertos, a torso desnudo, frente a un Cariola repleto. En el lanzamiento de su cuarto disco, Camila Moreno tuvo la maestría de poder llevar al escenario todos los motores que la hicieron componer este álbum. Esta imagen, fue sólo uno más de ellos y, por lo tanto, siendo mucho más que un simple acto dentro de un espectáculo, sino una acción de libertad. Tal como en sus canciones.

Antes de comenzar el concierto, el público se sentía desconcertado por ver a mujeres paseando por la cancha con túnicas blancas con capucha, tal como aparece ella en la carátula del disco, mientras en la pantalla del centro del escenario aparecía una declaración de intenciones. Una cita -y un disco entero- dedicado a las Malas Madres. A todas aquellas mujeres que la sociedad de manera histórica ha categorizado de esa manera, tan solo por el hecho de no cumplir con el deber ser de una mujer dentro de la tradición. Menciona a las chilenas: Cecilia Vicuña, Stella Díaz Varín, Gabriela Mistral y Violeta Parra.

Se apagaron las luces y ‘No parar de cerrar, no parar de abrir’ dio inicio la sesión. Lo más importante de todo lo que sucedió la noche del viernes en el Cariola, tiene que ver con que Camila Moreno no es Björk. Cuando se pone la guitarra al hombro, Camila Moreno tampoco es PJ Harvey. Camila Moreno es Camila Moreno. Comiéndose al público completo entre saltos, bailes y movimientos de su túnica, catalogar a la cantante como la versión chilena de, resulta a estas alturas, innecesario.


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El setlist comenzaba a avanzar, mientras subían invitados al escenario, como Fernando Milagros y Natisú. A pesar de que es una de las pocas músicas que ha logrado hacer sonar bien el Cariola desde que este cumple con una cartelera musical, resulta lamentable que en ‘Piedad’, la amplificación haya sido insuficiente para poder disfrutar de los bajos y la cadencia del trip hop. Eso sí, no dejó de ser uno de las mejores entregas del show. Un regalo para todos los que crecieron bajando canciones de Portishead por Soulseek.

En este concierto hubo varios puntos altos. Uno de ellos fue La Trilogía del Despecho, espacio que comenzó con ‘Lo Cierto’ de Almismotiempo del 2009, junto a Fernando Milagros. Extrañamente, la gran potencia de la voz del compositor no se sintió. Hubo momentos en que se veía gesticular frente al micrófono, pero no se oía nada. Luego vinieron ‘Te Quise’, el sexto track de Pana y ‘Sin Mí’, el segundo single de Mala Madre.

Más tarde, el público presenció una vez más el poderío de la imagen y la voz de Camila Moreno. Los músicos desaparecieron y subieron a un palco del Teatro, para realizar una sesión de canciones sin amplificación. El público, a cambio, regaló un silencio sepulcral que a ratos, inevitablemente rompía para corear canciones y celebrar el término de cada una.

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Luego de recorrer algunos temas más de su primer disco, Moreno dio fin a la cita con ‘Yo Enterré Mis Muertos En Tierra’, dejando una sensación más que positiva a las más de mil 200 personas que presenciaron la celebración de Mala Madre.

Además de ser técnicamente un buen espectáculo, con músicos excelentes y buen sonido, el lanzamiento de este disco marca un hito muy importante en la carrera de Camila Moreno. Tomó la producción de un álbum que es, sin duda, el mejor trabajo de su carrera hasta el momento. Lo hizo a partir de motivaciones y cuestionamientos muy personales, corriendo el riesgo de no poder explicar con certeza cada una de sus líneas. Y lo logró. Pudo entregar el mensaje con total dominio del escenario, con canciones de primera factura y con un espectáculo que rendía total coherencia y honores a esas preguntas y confesiones personales.

Por otra parte, esta cita fue también una demostración empírica del crecimiento de una artista. Una música que no es Björk, no es PJ Harvey, no es Violeta Parra. Es Camila Moreno.

Fotos: Lukas Cruzat – Transistor