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Rancid: una bomba que por fin detonó

Rancid: una bomba que por fin detonó

Veinticinco años pasaron para presenciar a Rancid en suelo chileno, tal como repitió la banda en más de una ocasión sobre el VTR Stage del Lollapalooza. Es que en frente estaba el último bastión, del segundo aire del punk californiano, que visitara nuestro país. No fue problema una espera tan larga y en un festival que ha hecho el punk un número clave en todas sus ediciones.

Cuando el frío era un mal amigo, el quinteto salió al escenario con una interpretación en solitario de Tim Armstrong para el comienzo de ‘Radio’, mientras el resto fue tomando posición. De ahí en más, mientras la noche ya se hacía presente, las primeras muestras de pogo se armaron para capear el frío de esa hora, en una cancha que se llenó desde minutos antes, una parte también por aquellos que esperaban a Metallica.

Los primeros “ole, ole” fueron una constante entre el público y la banda, fue el mismo Lars Frederiksen que aleonaba desde la tarima con cánticos o señalando que armaran mosh durante ‘Dead Bodies’. Por ese entonces, la presentación se tornaba nostálgica con un setlist de clásicos y de sus primeros discos, de hecho, más de la mitad de las canciones pertenecían a Let’s Go y …And Out Come the Wolves.

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“Oh”, “yeah”, “I wanna” repitió tres veces Frederiksen, “disgustado” con la manera en que la gente las replicaba y así dar paso a ‘I Wanna Riot’, el único tema que cambió del listado que venían presentando en la gira. Con un Armstrong que se movía a lo ancho y largo del escenario, con su Gretsch al hombro. Es más, durante ‘Bloodclot’, el guitarrista se bajó con atril y micrófono hacia el público.

Aunque la visita a Chile se demoró más de lo pensado, también sirvió para ver a un Rancid en uno de sus mejores momentos, sobre todo si se tiene en cuenta que el único cambio en la banda es el baterista Brett Reed. El oficio del quinteto, en una aplanadora de ska y punk rock, llegó a su final con Lars cantando “ole, ole, ole, Time Bomb” para que los asistentes se fueran con todo y cerrando con ‘Ruby Soho’, con una postal de Armstrong, nuevamente, cantando abajo, con la gente.

Lollapalooza ya nos tiene acostumbrados a números de punk y/o hardcore en sus ediciones. Esta vez pudimos ver a Rancid en un horario estelar y en uno de los escenarios principales. No es para menos, sobre todo si es el debut de los californianos en el país y conocemos la magnitud de su historia. Cómo en algún momento dijo Frederiksen, esperemos no pase otro cuarto de siglo para que los tengamos de regreso en estas tierras.

Fotos* Nicole Ibarra