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Segundo Encuentro de Radiodifusores: tropezar con la misma piedra

Daniel Hernández Publicado el 11 de Julio de 2016 por

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El pasado miércoles, en la flamante nueva sala SCD, la situada en Plaza Egaña se celebró el Segundo Encuentro de Programadores Radiales, organizado por la propia sociedad de derechos de autor. El motivo era para fomentar el intercambio, asistir a charlas y debates sobre la situación de ese medio tan querido por todos los que estamos cerca del mundo musical, pero que, sin duda, está en un trance de cambio tan profundo como la misma música y sus formas de distribución. También era la excusa para presentar la versión beta de la Base de Datos de la Música Chilena, un ambicioso proyecto que debería servir para ayudar a facilitar su trabajo a los programadores y, se espera, buscar una mayor diversidad y poner la mirada en el presente de la música chilena.

La nueva sala SCD es acogedora, con un sonido excelente y en su contra sólo juega una ubicación que puede ser complicada si el concierto se alarga y el Metro cierra. No muy cercana al centro, ni demasiado bien comunicada, puede hacer pensar a más de uno (y de dos) si compensa ir a un concierto hasta allá. Es casi el único pero que se le puede poner, puesto que se aprecia el esfuerzo en buscar un sonido y un equipamiento que mejora incluso las otras dos salas SCD ya existentes.

Tras una charla de introducción en la que el presidente de la SCD, Alvaro Scaramelli, explicó lo que iba a acontecer y los desafíos a los que se enfrentaba la radio en el día de hoy. Expuso brevemente la intención de esta base de datos y se pasó a mostrar su funcionamiento, junto a Juan Antonio Durán, director general de la entidad. En resumen, nos encontramos ante un enorme archivo de más de 80 mil canciones chilenas, que todas las radios tendrán a su disposición a través de un usuario con el que podrán entrar y descargar (hasta un máximo de dos veces, por una cuestión de derechos) para programar en sus parrillas. Están todas las canciones registradas en la SCD, aunque la intención es, en un futuro, que incluso haya la posibilidad de subir la música no registrada.

La aplicación se presenta muy interesante y útil. Nada más acceder a ella, en el home tendrás noticias de lanzamientos y novedades que estén apareciendo para dar peso a la actualidad. Según explicaron, la aplicación cuenta con una inteligencia artificial que va aprendiendo de las descargas, búsquedas y configuraciones para que esas novedades tengan relación con la programación de la radio. Así, si eres una radio tropical, no te va a aparecer en el home, al entrar, lo nuevo de un grupo de ska o de death-metal, sino noticias y novedades del estilo que programas.

El buscador se puede filtrar por estilos, y en el futuro, se pretende que tenga más personalizaciones. Cuando se duda de las funciones de la SCD (a veces con mucha razón), también es justo reconocer iniciativas tan estimulantes y útiles. Porque esto deberá beneficiar tanto a los programadores haciendo más sencillo el acceso a la música sin el engorroso proceso de pedir a los sellos la música que va saliendo, como a los músicos, facilitando que su material esté disponible de manera sencilla y que la gente de medios esté al tanto de las novedades. También se habló de la posibilidad de incluir video en el futuro, para las radios que en su versión online incluyen contenidos de ese tipo.

Hasta aquí lo mejor de la jornada. Tras esto se presentó a un invitado internacional, un hombre de radio de toda la vida, una estrella en su España natal, Juanma Ortega. Treinta años tras los micros, primero en la radio fórmula siendo locutor estrella en los 40 Principales, la emisora musical líder allí, y luego su paso a la radio convencional, siempre trabajando dentro del gigante del Grupo Prisa, avalan su trayectoria.

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Juanma Ortega. Por Daniel Ojeda para SCD

La charla se titulaba “La radio del presente y el futuro” y, en principio, su intervención era para explicar los nuevos desafíos de un formato en profundo cambio, con audiencias fragmentadas y con una caída del seguimiento muy pronunciada. La conversación, en cambio, pareció un repaso a sus grandes logros en su nueva etapa profesional, ahora dedicado a crear formatos y publicidad radial. Ejemplificando con campañas creadas por él y su agencia (de la que repetía una y otra vez su nombre, quizá esperando conseguir algún trabajo, o esa sensación daba), no podía ser más desatinada. La diferencia de modelo radial entre ambos países deja en nada su intervención. Su experiencia es muy valiosa, pero todo lo que expuso no servía prácticamente para nada en una audiencia formada por programadores, en su mayoría, de radios pequeñas, muchas de ellas provinciales y locales, a los que todo lo que contaba el interlocutor les daba bastante igual. La incapacidad para entender que para esos programadores de radios de pueblos lo que allí se contaba era irrelevante porque su modelo es, y seguirá siendo no por un año ni dos, sino por muchos más, otro, es un error de enfoque llamativo.

Porque eso era lo que allí había sobre todo entre los asistentes, programadores y locutores de radios de provincias, de música sound o evangélicas, a las que mostrarles campañas de publicidad de grandes marcas, hablarles de anuncios geolocalizados, y cosas así, les daba bastante igual. Les proponía análisis con unas herramientas que jamás van a usar porque siempre (o al menos durante muchos años más) hay unos radiodifusores y un público que van a acceder a la radio de una manera muy diferente a la que era el corazón de la exposición.

Tras esto vino un panel que no pudo ser dirigido con menos gracia, de manera más morosa y con menos interés por Jorge David aka Dr. Zombie. El panel llevaba el título de “Fidelizando audiencias: la importancia de la identidad radial en la era de los múltiples contenidos”. Contaba como panelistas con el periodista y docente Patricio Cuevas, con el director de Radio Rinoceronte.fm, Julián García Reyes y con René Cevasco, periodista especializado en música chilena de todos los tiempos, de la clásica a la actualidad, y que cuenta con varios programas en la ejemplar radio Valentin Letelier de Valparaíso.

La falta de una idea sobre a dónde iba la charla, las interminables intervenciones llenas de vericuetos, y digresiones sin un motivo aparente, los ejemplos absurdos (una parte de la charla se centró en modelos como NPR o BBC, modelos imposibles de trasplantar a la idiosincrasia actual de los medios en Chile), hacían de la conversación una especie de masa de la que era imposible extraer alguna conclusión. Además, no dejaba de ser significativo el modelo de distinción de hace, al menos, 20 años de alguno de ellos, como el de René Cevasco, quien dijo que se enorgullecían que, en una radio con financiamiento público, jamás se hubiera programado reggaetón. Puso el ejemplo de que habían apoyado a Gepe desde el principio y que en el último disco, por acercarse a esos ritmos, ya no lo programaron. ¿De verdad ese ejemplo de clasismo, elitismo y pobreza de espíritu es lo que tenía para mostrar de, como dije, una radio que es un ejemplo para la mayoría de radios musicales del país, con una programación versátil y apoyando el talento local?. Lo más gracioso es que se hizo, como se indicó, ante programadores que muchos de ellos la música como el reggaetón es una parte importante de su dieta musical.

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Panel “Fidelizando audiencias: la importancia de la identidad radial en la era de los múltiples contenidos” (Foto por Daniel Ojeda)

A veces uno no tiene claro cómo se ejecutan tan mal buenas ideas, sobre todo cuando hay medios para hacerlas. Si ya hemos mostrado reparo a eventos como las últimas Ferias Pulsar que, partiendo de una necesidad clara del sector, llegaron al punto más bajo de utilidad y desorganización en la pasada edición, con charlas que aludían al mismo perfil a la misma hora, con actuaciones de bandas traídas del extranjero programadas al mediodía ante 12 personas, con la mirada puesta en la rentabilidad en vez de en el cuidado de los que dan contenido a la feria… acá nos encontramos con algo similar. Una buena idea, un encuentro para debatir, que se convierte en una exhibición de “yoísmos”, de la que no parece claro a quién se está dirigiendo, y de la que se sacan pocas, muy pocas conclusiones.

Otro ejemplo. Tras la intervención de Scaramelli explicando qué era y cómo funcionaba la base de datos musical, intervino un programador preguntando si en el futuro incluiría música extranjera. Esta pregunta, lógicamente, sorprendió al presidente de la entidad de derechos, y este explicó que la idea es promover y fortalecer el acervo musical chileno y que, precisamente, las multinacionales del disco no invertían ni un peso en música chilena, así que no era cuestión de hacerles el trabajo. Es irónica esa respuesta porque la deuda de Pulsar, precisamente, es el poco cuidado que se pone en apoyar, ayudar y fomentar a los sellos independientes, que son la columna vertebral de la música chilena en 2016. Los caros stands imposibles de recuperar con las ventas, la poca promoción de los emergentes, la desgana frente a esos sellos que producen prácticamente los cerca de 900 discos que se editaron en 2015 en Chile, son obstáculos complicados para los que conforman esa industria que, como bien dice Scaramelli, es la que invierte y trabaja para la música chilena.

La cita terminó con la presentación de Niños del Cerro que tocaron dos de sus excelentes canciones ‘José de los Rayos’ y ‘Nos Vemos Cómodos en este Frío’. Ganadores del Premio Pulsar a banda revelación, imagino que los responsables consideraron que es buena idea mostrar a programadores este nuevo talento emergente. Beneficiados por el majestuoso sonido de la sala, esas breves dos canciones sonaron poderosas y compactas. Otra cosa es que el público presente, programadores de música romántica, sound, baladas, tropical, reggaetón en su mayoría, fuera el público objetivo para recibir a la banda. Por ellos no quedó, haciendo gala de profesionalismo y calidad para enfrentarse a cualquier público, cumplieron con nota.

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Niños del Cerro por Daniel Ojeda para la SCD

Nos quedamos con lo positivo, la excelente noticia de la Base de Datos de Música Chilena, que creemos, de verdad, va a ser una herramienta útil y eficaz para la difusión de la música nacional en los próximos años. Felicitamos a la SCD por esta iniciativa, y esperamos que si se realiza el tercer encuentro de programadores radiales en 2017, se tenga más claro el qué y el cómo abordar asuntos de urgente actualidad para la radio del futuro, pero también para la del presente.

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