Pop sin titubear, con cero atisbo de duda. Francisca Valenzuela lanzó este viernes la primera pieza de lo que será su cuarto disco, y se trata de ‘Tomame’, la canción que nada tiene que envidiarle a una súper producción estadounidense. Sin miedo al sonido gringo, que responde a esta nueva etapa de la artista que se ha tomado su tiempo para explorar maneras, saliendo de su característica tonada de piano y romance.

Ahora quiere indagar en otros tópicos y con distintos recursos, de ahí es que este track llega con una factura del pop como si estuviésemos hablando de una mundialmente conocida y millonaria diva del género. Hasta con Taylor Swift y su ‘Look What You Made Me Do’ se le ha comprado durante estas horas en la prensa, pero no es más que Francisca Valenzuela abrazando la posibilidad de un buen estudio, buenos arreglos, buena producción. Nivel de primera liga y sello de aprobación made in Los Ángeles.

Como en una buena pasada popera, nada es al azar. Ni las capas llenas de pequeños detalles de producción, ni esas líneas de sintetizador, mucho menos ese “chúpame las te” interrumpido por una risa lúdica, tono que se repite en los tres minutos de este anglo a la chilena, o chilena a lo anglo. De todas formas, tetas no es una palabra mala, pero esa es otra historia.

Un montón de semi guiños que tienen el fin claro: empoderamiento sexual femenino, el deseo, “de cómo una tiene todo el derecho a decidir y pedir lo que una quiere, sin culpa, sin miedo y sin pudor”, como se lee en la nota de prensa. Disfrutar el cuerpo con confianza, respeto, entregar y disfrutar es la idea que queda dando vuelta en el aire. Una nueva faceta, por qué no arriesgada para su carrera, en la que se toma atribuciones como los susurros y las risas, que complementa esta composición cifrada y pegajosa.