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Las coordenadas de Rosalía: una reverencia pop al flamenco

Javiera Tapia Publicado el 20 de Abril de 2017 por

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Rosalía Vilà vive en Barcelona, tiene 23 años, la inspira Kendrick Lamar pero también Camarón de la Isla y es la dueña de uno de los mejores discos en español que escucharemos en el 2017. Se trata de Los Ángeles, que trabajó codo a codo junto al productor Raúl Refree. Conversamos durante la tarde del Sábado Santo, porque en la semana estaba dedicada a sus trabajos de la universidad. Cursa la carrera de Canto Flamenco en la Universidad de Barcelona.

El flamenco es un género proveniente del sur de España y aunque sus orígenes se sitúan en el siglo XVIII y se asocia con la cultura gitana, es probable que su construcción se haya desarrollado en la relación de los diferentes actores del territorio desde esa época.

Las figuras del flamenco, frecuentemente, vienen de una tradición familiar, de un contexto que traspasa esta tradición de generación en generación. Este no fue el caso de Rosalía. “Yo creo que se puede llegar de varias formas, pero las que yo veo claramente son dos: una es a través de la familia y la tradición, que tu realidad te haya llevado a descubrir ese género o también se puede llegar por el estudio y la inquietud personal, que te guste simplemente este género y te quieras acercar a él”, explica. “Cuando tenía 13 años y descubrí a Camarón… me gustó tanto, me impactó tanto que decidí que yo quería ser cantaora, que quería descubrir ese género, investigar ¿sabes? fue a partir de eso, de Camarón”, detalla.

La mayor virtud de Los Ángeles es, quizás, que la cantaora convierte los cantes en canciones, con códigos y estructuras de música popular, con tintes de música negra y pop muy sutiles. Dentro del disco hay muchos ejemplos, pero ‘Catalina’, el primer single de este trabajo, es una excelente prueba de la frescura que está contenida en el álbum. Se trata de un tango de 1925 de Manuel Vallejo, una de las primeras aproximaciones que hubo de la rumba. En la versión de Rosalía, se ve la tradición, pero también se ve pop.

“Yo creo que todos los géneros tienen algo interesante, yo parto de ahí, pero sí que creo que el flamenco tiene una carga emocional muy importante, que lo caracteriza. Y si que es verdad que, de alguna manera, hay una intención pop en la forma en la que se estructuran las canciones. La música popular tiene unos códigos y en el disco hay algo de eso también. Creo que puede haber una convergencia de muchos géneros distintos en el álbum, hay un material claramente flamenco, hay unos cantes en la base, pero también nos lo llevamos a nuestro terreno y terminan siendo canciones, y que pueden estar influidos o tener matices de otros géneros”, declara.

“Tanto Raúl -el productor y quien ha arreglado los temas- como yo, creo que somos músicos muy abiertos de mente y que tenemos, no sé, muchas influencias distintas. Nos hemos empapado de muchas músicas durante mucho tiempo, Raúl desde su trayectoria y yo desde que empecé a estudiar música, no sólo estudié flamenco, también técnica lírica, música moderna, música negra, mucha música negra, sobre todo. También la electrónica me interesa, por mi edad y mis circunstancias, mis referencias. La música electrónica me gusta, la musica urbana está ahí de alguna manera”, detalla.

—Recuerdo haber leído una entrevista del 2013, en la que hablabas sobre James Blake. En ese tiempo del Overgrown, su segundo disco, en el que todavía se veía muy claro el juego impresionante que él hacía con los silencios. Los Ángeles también tiene mucho de eso.

“Sí, son intenciones. Él juega con la electrónica, la hace súper orgánica y a la vez es muy actual. Porque yo creo que hoy en día a lo mejor, no sé, habrá una manera ¿no? Debe haber una manera hoy en día que todos sentimos. Hay como un sentimiento universal, tanto alguien de España como alguien de Sudamérica o Inglaterra, puede sentir igual. Porque estamos conectados entre nosotros, por internet… hay un sentimiento común ¿sabes lo que te quiero decir? Entonces, aunque yo haga un disco de flamenco está conectado con cómo pueda sentir otra persona en cualquier parte del mundo”.

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Foto: Barcelonogy

‘Si Tú Supieras Compañero’ es la canción que abre el disco y figura como una declaración de intenciones. Aparece la voz del hijo de Raúl -guitarrista y productor- y fragmentos de diferentes alegrías flamencas (palos que forman parte de las cantiñas, los cantes de Cádiz): ‘Del Mundo Leguas y Leguas’ de La niña de los Peines (1933), ‘Toma este puñal dorao’ de Rosario Monge, “La Mejorana” (finales del siglo XIX), ‘Que Pases Por Mi Pena’ de Antonio Sellés (1962) y ‘La Chiquita Piconera’ de Rafael de León, que Concha Piquer estrenó en 1942.

Este debut, además de funcionar como un mapa, tiene un tema que lo cruza: la muerte. “El disco se trazó solo de alguna forma, con mucho trabajo por supuesto. Hubo una búsqueda de letras, melodías y cantes importantes, de un año y pico. También muchas horas de estudio, investigando la manera de reinterpretar esos cantes, Raúl y yo juntos. Buscando la manera de formular todo eso. Pero al mismo tiempo, se traza solo, porque detrás de ese trabajo, hay un dejar que salga por sí solo, dejar que fluya y que si la muerte nos pareció un buen tema ambos, que ese fuera el tema central. Y si Raúl y yo nos encontramos, entendimos y hubo una conexión musical, pues que él fuera quien produjera este primer disco, que es un debut para mí. Entonces, no sé, creo que no está tan premeditado. Pero hay una intención de hacer un trabajo de artesanía, de estar orgullosa de mi primer disco. Las cosas van fluyendo y tienes que estar atento, saber leer lo que la vida te va dando, lo que el destino te va trayendo y en ese sentido, cuando conocí a Raúl, tuve la sensación de que tenía que ser así. Simplemente dejé que pasara”, relata.

Raúl y Rosalía se conocieron gracias a un amigo en común, el periodista Luis Troquel, guionista de uno de los programas de televisión más entretenidos que pueden existir para cualquier melómano (Cachitos de Hierro y Cromo de La 2) y que comenzó su carrera en Rockdelux a principios de los noventa, llegando a comentar a Camela en la publicación a fines de esa década. Sin prejuicios, una estampa compartida con sus dos amigos.

“Él nos presentó y nos entendimos desde el minuto uno. Desde el primer momento ya estábamos comentando referencias musicales, teníamos algunas muy parecidas, una forma de entender la música similar. Cuando nos pusimos a tocar la primera vez fue muy intenso y nos dimos cuenta que teníamos que hacer un proyecto juntos. El que fuese, que terminó siendo un disco, pero que podría haber sido cualquier otra cosa. Se podría haber quedado en un concierto, pero al final pues, mira, desembocó en esto”, explica.

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Rosalía y Raúl Refree

Aunque la formación de Rosalía y su trabajo se dibujan en el flamenco, la cantaora no tiene límites. Es muy joven y lleva más de diez años cantando. Se ha presentado con Juan Gómez “Chicuelo” en más de una ocasión, fue solista junto a La Fura dels Baus en el Singapore River Festival, ha teloneado a Miguel Poveda junto a Alfredo Lagos y en el verano europeo del 2016 estrenó junto a C. Tangana el mega hit R&B, ‘Antes de Morirme’.

“Yo quiero dejarme la puerta abierta para ir decidiendo en base a mi intuición lo que tenga que hacer en cada momento. Intento estar atenta a eso, lo que te comentaba antes, no quiero predisponerme a que mi carrera sea de una manera concreta, porque creo que eso es no estar conectado con lo que pueda estar pasando. Todo se ha dado muy natural. Me he ido encontrando con muchas personas en mi vida y no sé, cuando tienes ganas de explorar diferentes cosas, conoces personas y las admiras, quieres, pues, aprender a su lado. Por ejemplo, con La Fura fue muy interesante, incluso con Alfredo Lagos también he tenido la suerte de tocar o con Chicuelo. Son músicos a los que admiro y nunca he querido cerrarme a ningún tipo de artista, porque de ellos aprendo cosas”, declara.

Abrir una puerta 

Volvamos a la idea de Los Ángeles como un mapa. Además de alegrías hay fandangos, seguiriyas, tangos, malagueñas, fandangos, tientos, bandolás, milonga y saetas. Obras que un entendido podrá descubrir con facilidad a la primera escucha, pero que para quienes no se encuentran en esa vereda, funcionan dentro de la sintonía del pop, de códigos actuales, a pesar de ser obras -algunas- con una edad de cien años. Quien se interese en ir más allá, dará con las coordenadas.

“No buscamos la premisa de la frescura, pero va más por intentar explicar el flamenco desde ti, desde tu momento, desde ese día en que lo grabaste, de estar conectada contigo misma. De estar conectada con todas las influencias que configuran tu background. No creo que haya una intención premeditada. Quizás también es no intentar copiar lo que ya se ha hecho hasta ahora, partir de tabula rasa, desde cero. A ver, es imposible partir de la nada, ahí me estoy contradiciendo, ja, ja, pero partiendo desde ese background, intentar estar lo más limpia posible de hasta cómo ahora se ha interpretado el flamenco y ver cómo lo haces tú. Cómo recreas todas estas canciones, los cantes.

—De todas formas, existe una reverencia a la tradición, pero también al pop. Es notorio. Me imagino que tu público es muy diverso.

“Sí, digamos que en el público que nos va a ver a los conciertos hay un rango de edad muy amplio, gente que tiene 20 años que quizás nunca ha escuchado flamenco, hasta gente de sesenta que reconoce esos cantes, entonces, eso para mí es muy rico, es una alegría muy grande. Si consigues que mucha gente que generalmente no escucha el flamenco, cuando escuche tu disco le guste, le interese, se le abra una puerta, eso es fantástico”.

Por estos días, Rosalía estaba escuchando el último disco de Kendrick Lamar. “Me gusta mucho, siempre le sigo la pista”. Pero si tuviera que recomendar obras del flamenco para quienes después de escuchar Los Ángeles quisieran saber más, es clara: Lole y Manuel, Kiko Veneno, Camarón o Enrique Morente. “Sí, estas cuatro cosas, porque todas tienen algo diferente”.

—Cuando escuché Omega, el disco de Morente con Lagartija Nick, me explotó la cabeza.

“Ja, ja, ja, sí, Morente era muy especial, nunca tuve el gusto de verle en directo, creo que sus discos son increíbles y que fue muy arriesgado, siempre muy personal en todas sus decisiones, fue muy valiente me parece, en su carrera”, me explica.

—Ese disco es un gran ejemplo de cómo quitarse las barreras. Me imagino que la facción más tradicional del flamenco lo odió. Ahí está ese espíritu de no ponerse límites frente a la música solo porque es un género de una tradición muy fuerte.

“Totalmente. Es intentar evitar el cliché. Eso es fundamental para conseguir un resultado personal, algo único”.

Foto de portada* El País

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