¿Por qué tanto misterio, Frank? Siempre tan misterioso. La semana pasada, una “fuente confiable” del The New York Times anunciaba con todos los bombos y platillos que el sucesor del disco debut del músico estaba listo para ser lanzado el 5 de agosto. O sea, el viernes pasado. Y aquí estamos tratando de entender qué pasó con el esperado Boys Don’t Cry, nombre que marcará un nuevo peldaño en la carrera del músico que ya muchos tildan de prodigio con tan solo una producción en solo.

Se derrumban las fuentes del NYT y nos quedamos esperando todo el viernes a ver si pasaba algo, pero aún no hay señales claras.

Partamos de la base: por qué tanta gente esperando este nuevo disco. La respuesta parece estar en una serie de anécdotas, siendo la más relevante su impecable primer álbum. Este jovencito, que partió su carrera junto al colectivo de hip hop Odd Future Wolf Gang Kill The All -que le deben gran parte de su popularidad a la dureza de sus frases alojadas en la misoginia y hasta la homofobia- es dueño de un talento descomunal que logra fusionar a Stevie Wonder, Prince, Jackson, junto con sus letras que se han transformado en base del mejor pop del último tiempo. Un narrador innato que transforma sus canciones en verdaderas historias que nos llevan de paseo a la playa, a encuentros con fanáticos, y placeres de la gente rica y famosa pero sin caer en el hedonismo, porque realmente Ocean no está muy preocupado de “esa gente” que ha segregado a “gente como él”.

Contexto. El 10 de julio del 2014, el joven lanzaba aquel disco que lo llevaría a alcanzar la categoría de uno de los más respetables del R&B. Días antes, el artista nacido como Christopher utilizaba su cuenta en Tumblr para dedicar una bellísima carta de amor juvenil de 19 años a otro hombre. Un acto que logra resumir por qué esperamos tanto el nuevo trabajo de Ocean: estamos ansiosos por volver a replicar la honestidad de su primera entrega, esos 55 minutos que palpitan sin pudor cantándole al amor sin importar tipo. Muy valiente cuando a su grupo de amigos músicos se les apuntó de ser intolerantes con “gente como él”.

Frank Ocean tiene vértigo, nostalgia, poseía, lugares tan familiares, e historias puras. Por sobre todo historias puras. Así que aquí está la Internet, dándole refresh a su página BoysDontCry.co para ver si algo pasa. Porque tal como acostumbran los misteriosos de la música por estos días, la previa publicitaria no es un tema evitable, y eventualmente logra tenernos en vigilia. Sino, preguntémosle a Radiohead.

Hace unas semanas un video en streaming apareció en el sitio del productor en el que podíamos ver un taller rodeado de herramientas que musicalizaban -o algo así- el espacio, con ruidos de taladros, martillos y sierras. De vez en cuando, unao que otro sonido instrumental aparecía entre el caos. O eso cuentan los fanáticos que pasaron horas viendo el clip en blanco y negro, a ver si algo pasaba.

https://soundcloud.com/thisisallexperimental/untitled-10

Uno de ellos, de esos que han repletado sus redes con videos y comentarios sobre la espera que ya lleva cuatro años, se dio el tiempo de aislar los fragmentos que más sentido tuvieron en la transmisión y los subió a Soundcloud. Hasta el momento, la única novedad musical de Frank, que a pesar de tener casi cinco años de silencio en su proyecto, no ha perdido el tiempo y se la ha pasado colaborando con Beyoncé, Kanye West y James Blake, uno de los que han aumentado el hype diciendo que el trabajo es tan grande como queremos creer.

“Es mejor. Creces, te perfeccionas, pules el mensaje que tienes en mente. Tuvo tiempo de madurar y es realmente agradable de ver”, dijo hace un tiempo el responsable de The Colour in Anything a la Rolling Stone. Sumado a esto, su productor frecuente, Malay, adelantó que lo más probable es que estemos realmente sorprendidos para bien con lo que está haciendo en lo que describió como “el trabajo más grande que Frank ha tenido en su vida”.

Les creemos porque el músico ya nos demostró que su mensaje está un poco más allá de estrategias de marcas, aunque veamos la manzana de Apple y su servicio de streaming en todo lo relacionado a este nuevo lanzamiento. Aún así creemos, porque tenemos como prueba el pálpito que dejó en su Channel Orange, la placa que cuesta desarmar si se piensa en frío, pero que es un increíble regalo cuando se trata de escuchar con el corazón. Cursi, como los amores de verano de Ocean antes de cumplir sus veintes, pero real, porque hay cosas que simplemente son así.

Así que aquí seguimos, como cientos de adictos al rapero, dándole al F5. Por estos días, el cantante ha aumentado sus búsquedas en Wikipedia en 300% según Forbes, sus menciones en Facebook se triplicaron, los canales en Youtube y Vivo doblaron las cifras de la semana pasada, y el jueves 4 de agosto su nombre fue lo más buscando en Google. Y no tenemos disco.

Como sea. Estamos ansiosos así que inventamos conspiraciones y teorías, como cuando secuestraron a Marina Joyce. En la página con el título de la esperada segunda placa, podemos hacer scroll y encontrarnos con diversas actualizaciones, como es el caso de una foto del artista con las dos ediciones de revistas que acompañarán el lanzamiento, en el que se las dio de entrevistador e ilustrador para retratar de otra forma la música creada. Además de la foto, podemos ver una imagen de una boleta con timbres dignos de devolución de libros de biblioteca, que decoran en distintos colores una serie de fechas -según sus fanáticos- tentativas para un eventual lanzamiento.

¿Qué fecha queda? El 13 de noviembre. Parece que por los siguientes meses vamos a tener que quedarnos con la improvisación de taller y la pureza de su primer disco. No entendemos muy bien por qué tanto misterio por parte de Frank Ocean, pero tampoco nos sorprendería-ni-molestaría, mañana despertar con alguna novedad para darle continuidad a la apasionante aventura del rapero que se atrevió a salir del prejuicio y nos regaló su alma como lo hizo el track ‘Bad Religion’. Por el momento todo es un misterio, muy digno de Ocean. Seguiremos esperando con el dedo en el botón para actualizar.