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Nunca amé a un hombre como te amo: tres lecciones de Aretha Franklin

Bárbara Carvacho Publicado el 16 de Agosto de 2018 por

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Esta no será la primera ni la última página de texto dedicada a Aretha Franklin, ni a quizás una obvia selección de sus canciones más eternas, sin embargo nunca está demás re-enaltecer himnos moldeables a épocas y contextos. Cuando la música viene desde la oscuridad y funciona como vía de escape, cada frase e interpretación merece ser recordada. Internet es para siempre, esta apreciación también.

La petición más famosa de la historia

El tema fue compuesto originalmente por Ottis Redding en 1965 pero popularizado por Franklin. El 14 de febrero de 1967 la cantante llegó a Atlantic Records y grabó la cada una de las frases que rápidamente se transformaron en un himno de derechos civiles, valor que bien logró Reddin. Pero la relevancia que adquiere cuando una mujer negra de Detroit canta “Todo lo que estoy pidiendo es un poco de respeto cuando llegas a casa (sólo un poco)”, es otra.

Aretha, hija de pastor bautista, criada en el epicentro de afroamericano, y siempre ligada a este arte mediante dios, no sólo tenía el poder del gospel y su color de piel para exigir respeto. También tenía un marido a quién declararle la frase. Porque todos quieren y merecen respeto, pero es la tenacidad y la rabia de Franklin lo que transforma este llamado a ocuparte de tus asuntos lo que realmente la hace esencial.

Llamó a sus hermanas para hacer el coro, y junto a su nueva casa discográfica se propuso sacar todo el soul de su estómago. Lo hizo con tanta fuerza, que de pronto el tema no sólo era de los negros, ni de las mujeres negras, era de las mujeres. Durante comienzos de los dosmiles le preguntarón, bien sueltos de cuerpo, si sentía que la petición era mucho para la época, y a ella no le quedó más que volver a explicar que eso de exigir el respeto en tu casa es algo básico. R, E, S, P, E, C, T ¿qué importa el año?

Mientras alcanzaba todos los puestos números uno con la canción, su vida parecían dos o tres para contar. Ya tenía dos hijos, una madre alejada de la familia por la promiscuidad del patriarca, y el comienzo de una serie de vicios que la acompañaron por casi toda su vida. Un par de años antes del estreno que nos compete, Franklin se emparejó con el proxeneta Ted White, quien terminó por convertirse en esposo y mánager.

Biografías -como la titulada tal como esta pieza, apuntan a White como un constante infierno en la vida de la mujer. Mientras todos la aplaudían, llegaba a su casa vivir violencia doméstica, motivo por el que la relación llegó a su fin sólo un año después de la consagración de la canción producida por Steve Cropper.

Exigir su dinero, exigir respeto cuando él llega a casa. Una petición con 56 años de historia que sigue significando la realidad de millones.

Cuando San Pablo se transformó en un orgasmo de mujer

Cuando eres tan potente que tienes que ser parte de la re-teorización. Este sencillo, también de 1967, tampoco fue escrito por Aretha, cosa poco importante cuando la interpretación se apropia de cada palabra que sale de tu boca. Esta versión es una historia distinta, eso sí, porque no significa de destruir y reconstruir una obra ya hecha, es una armada para ella.

La reflexión sobre el concepto de hombre natural hizo que el periodista y productor, Jerry Wexler, haya exigido a viva voz que quería una canción sobre el concepto de mujer natural para el siguiente disco de Franklin. Ahí entra el dúo de Carole King y Gerry Goffin, los responsables de las palabras de este track.

Estamos hablando de Aretha así que dios viene de cajón. “El hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”, dice un pasaje de la primera carta de San Pablo. O sea, hay que ser el opuesto a este hombre que se deja llevar por sus instintos e impulsos, esos mismos hombres naturales que pasaron por la vida de la estadounidense dejándola llena de traumas, y esos mismos instintos que la transformaron en una mujer natural.

Pero esto de ser una mujer natural significa algo más. Responde a un concepto bien formado para poder hablar de sexualidad sin tantos resquemores; y si alguien podía hablar sobre cómo se sentía gracias a otro sexualizado ser, era ella, la que hace tan sólo unos meses había exigido respeto en su casa.

Góspel en 6/8 y una dimensión musical impensable de cómo las mujeres también son naturales, o sea, también tienen y disfrutan encuentros sexuales. Desear a alguien puede hacerte sentir vivo, y esa es la idea que acopla la interpretación de Aretha. Carole King, contando esta, al parecer, particularidad, y la reina del soul, predicando como si de su voz agripada dependieran todos los orgasmos de las mujeres.

Esta tarde vino mi cambio

“Nací junto al río en una pequeña tienda, y justo como el río, he estado corriendo desde entonces”. Otro himno racial, esta vez en manos de Sam Cooke, que tomó la artista para hacerlo eterno. Si hay algo que destaca a la responsable de I never loved a man the way I love you, es la honestidad y estampa que puede otorgarle a piezas por muy ajenas que sean. Porque tal vez Franklin no nació en un río pero sí estuvo corriendo y escondiéndose toda la vida. Desde una disfuncional casa, sin figura materna y viviendo como una adulta, hasta el flirteo con su primer marido, a quién conoció antes de cumplir 15. Su primer hijo a los doce, edad que hoy figura como vinculante a abuso, edad en la que es más fácil asociar a la maternidad con la tortura, que con el amor.

Golpeada, viciosa, presionada, negra. Adicta al trago, a los cigarros, a comer. Apuntada por su personalidad fuerte y meme de internet por su evidente sobrepeso. Dueña de cáncer, tirada al olvido, molestada por vieja. Un pedazo de la historia musical que vivió sus últimos años siendo un buen recuerdo para burlarse, una imagen arruinada para revivir, y ganar clicks, y generar morbo. Le dijeron que era muy difícil vivir, pero ella siempre estuvo asustada por morir, como dice la canción. Tantas veces que pidió ayuda y le dijeron que no era posible, como dice la canción. Un viaje eterno, complejo, con la esperanza de que el cambio iba a llegar.

Seguramente hubo muchos tiempos en los que Aretha pensó que no podía más, pero se dio cuenta que era capaz de continuar. No por nada es la voz del soul, no por nada es el referente más grande de un género, y hoy, de muerta, levantamos la simple coincidencia de su género, que a pesar de ser un poco de construcción con azar y biología, fue la vereda desde la que observó ver la vida pasar, no sin antes dedicarle un par de frases con su voz, la más eterna del soul.

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