Supongo que es el tiempo que no deja de correr, pero hasta hace no tanto un gritito de espanto se me escapaba cuando alguien se decía nacida en la década del dos mil. Con un poco de tolerancia -y asumiendo que estoy lejos de ser una autoridad etaria para sorprenderme con hechos tan sencillos y transversales a toda época como el nacer-, he ido disfrutando la cercanía musical con creaciones de gente más nueva en el mundo.

Tik Tok, una aplicación de humor-coreografías-lipsync, se ha transformado en una gran mofa virtual pero también en herramienta para entender cómo las nuevas tendencias de streaming encuentran a la gente, sobre todo la pequeña. Entre videos de Dua Lipa invitándonos a hacer bailes con su estreno y desafíos digitales que nacen de manera orgánica gracias a adolescentes encerrados en su pieza -desde antes de la cuarentena mundial-, aparecen proyectos que, tal como lo hizo la generación del MySpace, aprovechan las redes sociales como una forma de boca a boca musical.

Stella Rose Bennett ni siquiera alcanzó a esperar el cambio de siglo. Nacida en el primer mes del 2000, BENEE atravesó el colegio con una clara intención por la escritura pero con la constante barrera del error. Fue en la creación de canciones que encontró un espacio en el que podía explorarse sin tanta presión gramatical.

Intentó estudiar comunicaciones en la universidad pero terminó profesionalizando un interés que había despertado en la última etapa escolar, cuando decidió subir covers a SoundCloud. Su single debut, ‘Tough Guy’, logra fusionar toda influencia kiwi pop con los últimos experimentos de la década que se fue. El lado smooth, más cotidiano y menos rimbombante/estadounidense de la hiperpopular ‘Bad Guy’ de Billie Eilish, lanzada un año después que la de la neozelandesa.

Ya durante el 2019 estrenó su epé debut Fire On Marzz; trabajo espumoso, funky y dinámico que rápidamente llamó la atención en las listas de Nueva Zelanda, con varios premios y galardones para su single ‘Soaked’, ingeniosa canción que titila adolescencia sin tanta exageración. Pero no es hasta finales del año, con su segunda entrega de corta duración, que BENEE logra ofrecer una carta de presentación más consistente, en la que los lugares comunes de relato y sonido se convierten en ganancia y no en patrón.

Hay anécdotas como Elton John tirándole flores por Instagram o la buena posición que ocupa en Spotify, donde ya hace varios días no cae del top 15 de canciones más reproducidas a nivel mundial. El single responsable es ‘Supalonely’, donde se hace cargo de la guitarra y se le escucha junto a Gus Dapperton. Mezcla lúdica, con un video en la misma línea, para equilibrar el nudo mental que va interpretando la joven de 20 años.

Un par de meses después de editado, Stella & Steve abre paso en nuestro continente como una amistosa entrega a pesar de la carga tajante de declaraciones entorno a la soledad, la imagen propia y la disposición al futuro. Un trabajo para dar vueltas en círculos, pero a un paso prudente para ir tomando nota en cada giro.