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Ranking inverso: el mejor disco de… Kendrick Lamar

Bárbara Carvacho Publicado el 12 de Marzo de 2019 por

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Con 31 años, la piedra angular del rap anglosajón. Kendrick Lamar se alista para debut en Chile, o más bien nosotrxs nos alistamos para recibirlo. Aún cuando su show contempla sólo una hora con quince minutos, empezamos una revisión a esta carrera que supo de salvarse de la calle y llegar a un Pulitzer con una genialidad que mezcla la tradición de Compton con la perspectiva del jazz.

Youngest Head Nigga In Charge (Hub City Threat: Minor of the Year) – 2003
Así como un disco, no. Sí un mixtape. Este es el primer trabajo de Kendrick Lamar, cuando tenía solo 16 años y hacía música bajo el nombre de K-Dot. Fue creado durante el 2003 pero llegó a internet durante el 2013 titulado como Y.H.N.I.C o Youngest Head Nigga In Charge (Hub City Threat: Minor of the Year). Desde este estreno se empiezan a trazar las líneas de una adolescencia en Compton, con una punzante crítica a los suyos y a los dominantes de la industria. Una buena forma de involucrarse en este universo, que a pesar de sonar bien a dos mil muestra los primeros destellos del recambio del rap estadounidense.
Canción imperdible: el freestyle de ‘Drop It Like It’s Hot’ y ‘Biggie’.

Kendrick Lamar EP – 2009
Cuando la costa oeste toma honestidad. Para ostentar y proxenetear está Tupac o N.W.A.. Kendrick Lamar liberó este álbum en las vísperas de año nuevo del 2009, 16 canciones donde los coros de mujer empiezan a cobrar protagonismo y el relato se muestra fino y cuidado. La experiencia Kendrick Lamar, el comienzo de la historia del chico bueno, el que sólo quiere rapear. Con sampleos a Telepopmusik, Nat King Cole, hasta Kanye West con Lupe Fiasco, en este debut de nombre y apellido, lleno de amigos como Ab-Soul, BJ the Chicago Kid, Schoolboy Q, Angela McCluskey y Big Pooh.
Canción imperdible: ‘Wanna Be Head’, ‘Celebration’, ‘LMAO’

Overly Dedicated – 2010
Schoolboy Q y Ab-Soul se repiten en el plato en este mixtape, un trabajo que viene acompañado por un arte lleno de artistas muertos, en su mayoría por abuso de drogas. Es este lanzamiento de septiembre el responsable de poner a Lamar en la liga mainstream, llegando a Dr. Dre, quien no tardó en invitarlo a trabajar con Snoop Dogg en su álbum, Detox. Solo toma un par de minutos para que aparezca ese Kendrick que identificamos hoy, y ya en las primeras cuatro canciones del mixtape es imposible retroceder en los simbolismos de Lamar, casi como un imán del que cuesta harto renegar.
Canción imperdible: ‘Ignorance is Bliss’, ‘P&P 1.5’, ‘Alien Girl’.

Section.80 – 2011
No es por ser tediosa con el orden cronológico, pero así es el curso natural de la maduración. Este es el primer largo del artista, justito después de un bien aplaudido Overly Dedicated. ‘Fuck Your Ethnicity’ y ya tenemos la norma de todo el disco, el debut que tardó pero esperó lo necesario para ser una joya moderna del hip hop. La producción se manda un level up evidente, los coros pasan a la categoría de himnos, y la instrumentación empieza a coquetear descriteriadamente con el jazz, fusión que sigue cautivando hasta sus últimos trabajos. Crudas historias de prostitución, la realidad de saberse nacido estadounidense durante los ochentas, y ese tercer track, un clásico instantáneo.
Canción imperdible: ‘A.D.H.D’

Untitled, Unmastered – 2016
Relevante, porque a pesar de ser un trabajo compilatorio que nos permite mirar por la ranura, es un lanzamiento clave para entender cómo funciona y trabaja la mente brillante del hip hop gringo actual. Maquetas sin título que se quedaron fuera de To Pimp a Butterfly, que son todo un misterio. Un trance viscoso, con conceptos como balas, que bailan entre la religión y la vida de barrio, sin dejar de pie al capitalismo, el ser famoso y la violencia contra negros y negras. A ratos una pesadilla, en otros un sueño lúcido brillante. Pasos de menos de dos minutos y otro de más de ocho, aunque Lamar ha demostrado que la duración de un track está lejos de ser un factor definitorio en la calidad de la entrega.
Canción imperdible: ‘untitled 01’, ‘untitled 03’

Damn. –  2017
Virtuoso, al nivel de ganar el Pulitzer. Kendrick perdió algo, ¿su vida? Así parte ‘Blood’, la intro que nos deja en corredero expedito a ‘DNA.’ El recorrido es claro: un viaje introspectivo, con menos carga a lo colectivo pero tomándole el peso a la importancia de lo interno cuando se quiere hablar del todo. La herencia cultural como ganancia y fantasma, un ADN cargado de lealtad, cocaína, guerra racial, poder y goce. El track con Rihanna como hit indiscutido y ‘Humble.’ como nueva lección sobre humildad. Riesgoso, como para incluir a U2, pero tradicional, como se escucha en ‘Fear.’ o ‘Duckworth.’.
Canción imperdibles: ‘Loyalty.’, ‘Humble.’, ‘Element.’, ‘Pride.’

To Pimp a Butterfly – 2015
Complicado ser escueta en palabras para un trabajo como este. La carta abierta de Lamar al mundo, y a Tupac, el destinatario final de esta obra de arte. Es rap, es relato referencial, es un ensayo de vida, es jazz, es la crítica al ídolo del género y una reivindicación, otra vez, al barrio. El diablo o diabla, que en esta pasada lleva por nombre Lucy, nos pasea por los oscuros sentimientos humanos, las adicciones, las muertes en manos de la policía, y al mismo tiempo en el que nos educa en literatura sonora. Una verdadera biblia de detalles musicales que se permite hilarse por días, meses, incluso años, que con cada escucha vuelve a noquear como la primera vez.
Canción imperdible: ‘Wesley’s Theory’, ‘Alright’, ‘How Much A Dollar Cost’

good kid, m.A.A.d. city – 2012
¿Por qué sería este el primero si To Pimp a Butterfly es toda una ópera? Porque antes de entender la grandeza de Lamar, tenemos que observar ese quiebre exacto en el que las rimas eran todavía una joya indescifrable. Es hip hop de los noventas en el mismo nivel que es una película autobiográfica de un artista que está a segundos de explotarnos en la cara. Consciente de la raíz, con variados guiños al funk, al disco, a los setentas y a los dos miles; Kendrick empieza a desmarcarse -aún más- del gángster tradicional de Los Ángeles y nos permite repasar su vida con el mismo de la mano. Nada chico para un joven de 25 años que corre solo en cuanto a lo genuino, cargado de tensión y oscuridad, antes de dar por sentado que estamos frente a la última gran mente estadounidense.
Canción imperdible: ‘Bitch, Don’t kill My Vibe’, ‘Money Trees’, ‘Good Kid’.

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