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Tras las cámaras de Puro Chile

Rodrigo Alarcón Publicado el 8 de Enero de 2016 por

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“Chiquillos, ¿podemos hacer el tema de nuevo?” se escucha en uno de los estudios más antiguos de Televisión Nacional de Chile. Son las cinco de la tarde de un miércoles de verano, las nubes y el calor cubren Santiago, pero bajo los focos de este lugar hay un clima diferente. No solo por el aire acondicionado, sino porque es la grabación de uno de los ocho capítulos de Puro Chile, el programa que se acaba de estrenar este jueves y que tendrá un conjunto de bandas y solistas chilenos tocando en vivo por señal abierta, luego de mucho tiempo.

En esta oportunidad, los tres escenarios son ocupados por Chancho en Piedra, Dënver y Camila Moreno, que han pasado buena parte de la mañana esperando para iniciar la grabación, junto a roadies, sonidistas, representantes y amigos. Claro, nada es realmente como se ve y escucha en pantalla y no todo ocurre en pocos minutos. Puro Chile se fabrica entre largas esperas, con canciones que se repiten o interrumpen a medio camino. Y eso repercute en el público, que ni siquiera escucha exactamente lo que reproduce la emisión. Así, la larga fila de fans que entra con Juanitos entre sus brazos y lanza ceacheís, a la cuarta o quinta hora de estudio ya no muestra tal entusiasmo.

En la pantalla las luces brillan, pero la realidad siempre es menos lujosa. “Reciclamos cosas que estaban en utilería del canal”, admite uno de los gestores del espacio, y basta darse una vuelta por el estudio para avizorar la inmensa diversidad -y curiosidad- de objetos que deben guardar esas bodegas. Hay libros, viejas revistas, DVD, muchos CDs y cassettes. También hay vinilos, compilados baratos, rarezas. Cerca de los Dënver, por ejemplo, ronda un ejemplar de Jardín Secreto, aquella banda que formaron Miguel Tapia y Cecilia Aguayo luego de la disolución de Los Prisioneros.

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“Hay mucha gente que no conoce a las bandas”

Esta es una más de las sesiones de grabación de un programa que comenzó a gestarse hace apenas dos meses. En ese período, sus creadores conformaron un cartel que incluye a Américo, Ases Falsos, Astro, Daniel Muñoz & Los Marujos, Francisca Valenzuela, Electrodomésticos, Fernando Milagro, Gepe, Javiera Mena, Inti Illimani Histórico, La Pozze Latina, Jiminelson, María Esther Zamora junto a Pepe Fuentes, Nano Stern, Perrosky, Matorral, Niño Cohete, Pedropiedra, Tommy Rey y Zaturno, entre otros. Es decir, una selección de músicos surgidos en las últimas cinco décadas.

“El primer criterio es que ninguna banda era del gusto personal de los integrantes del equipo, sino que fuimos a buscar a los más grandes representantes de lo que teníamos a mano. Así, encontramos algunos grandes. Luego necesitábamos unos medianos. ¿Cómo lo medimos? Trayectoria, años, cantidad de discos y de hits. Luego, hay algunos emergentes, que tienen un disco y recién están apareciendo”, explica Javier Sanfeliú, director creativo y parte de un equipo que también conforman Rodrigo Sepúlveda y Jimmy Frazier, entre otros.

Es una selección que podría ampliarse. Esta temporada incluye pinceladas de música tropical, de electrónica y de folclor, pero ignora por completo al punk, al hardcore, al rock más duro, a la pequeña escena psicodélica nacida en la última década. Es algo que admiten todos los involucrados en el programa.

Hecha la selección, a todos los músicos les pidieron que tocaran sus canciones más conocidas y que incorporaran un cover. Esto, “porque el programa se va a dar de Surire a Puerto Williams y hay mucha gente que no conoce a las bandas”, justifica Sanfeliú. “Salvo en el mundo online, hay pocas radios que han tocado el cancionero más nuevo. Dënver, por ejemplo, lo han tocado dos o tres radios, pero pueden cantar una canción que la gente puede reconocer”. Así, minutos más tarde, con una particular peluca de color blanco, Mariana Montenegro presenta “una canción muy importante para la música chilena” y los Dënver se lanzan con una reversión de ‘Tú y yo’, de Supernova. Lo propio hacen sus compañeros de sesión: los Chancho en Piedra, con ‘En un largo tour’, de Sol y Lluvia; Camila Moreno, con ‘Los momentos’ de los Blops. En otro capítulo, por ejemplo, Américo hace ‘Esta es para hacerte feliz’, de Jorge González, y Astro toca ‘Te recuerdo Amanda’, de Víctor Jara.

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“Yo no veo tele”

De pronto, mientras continúa la grabación, aparece Pedro Foncea anotando y dibujando en un cuaderno, preparándose para un capítulo que se incorporó a última hora. Estará dedicado al funk y al hip hop y tendrá, obviamente, a los pioneros De Kiruza, pero también a Cómo Asesinar a Felipes, Portavoz, Liricistas, Stailok, Hordatoj y Jonás Sanche, entre otros.

Pedro Foncea parece encantado. Sueño, milagro y oportunidad son palabras que se repiten en su descripción del programa: “Es que yo vengo de otra generación, nosotros queríamos estar en la TV. A mí no me basta con tener los medios alternativos, porque vivo de esto. Hablo incluso materialmente: si no se muestra mi música, no consigo buenos trabajos. Hablo como un trabajador, como alguien que cotiza por el mínimo. Siempre estamos en la cuerda floja”, explica.

“Veníamos entrando con el Felo (Foncea, su hermano y compañero en De Kiruza) y le decía: ‘¿hace cuántos años que no estábamos en la TV abierta?’ Yo calculé 20, más o menos, pero ni me acuerdo. Y esto a mí me encanta, porque soy de esta generación, de estudios grandes. No puedo pensar como los cabros, no me funciona estar encerrado en un estudio y tirarlo por la red, porque solo me escuchan los amigos. Quiero llegarle a la gente, a la dueña de casa, al trabajador, al estudiante, al hipster, al que nunca ha escuchado”, añade.

No todos, sin embargo, recibieron el llamado con tanto entusiasmo desde el comienzo. Camila Moreno, por ejemplo, dice que lo pensó bastante: “Como cualquier cosa que hago. No digo que sí a cualquier cosa que me ofrecen. Podría haber sido algo como una estética del Festival de Viña, pero afortunadamente no fue así”, reflexiona. “Sinceramente, encuentro que la tele es pura mierda, yo no veo tele. Y ahora, por fin, un grupo de personas está intentando hacer algo diferente”.

En la misma línea, el productor general Joan Higuera dice que “el objetivo es que la gente vuelva a escuchar música chilena en la tele. Queremos que la gente se vuelva a encantar y disfrute de la música chilena”.

¿Por qué, entonces, hasta ahora la TV ha sido tan hostil con el cancionero local? “No lo sé, puede ser porque es sinónimo de poca sintonía”, contesta Higuera. “Esta es una apuesta. No aspiramos a una gran sintonía, pero le hemos ido agarrando cariño y sentimos que está quedando muy bonito, así que creemos que podemos tener un poco”.

Nos gusta el funk

Hay al menos un mérito indiscutible de Puro Chile. Es extremadamente básico, pero el prontuario de la TV local obliga a subrayarlo: el programa suena muy bien. En gran medida, el responsable es Gonzalo González, un ingeniero que se repite en los créditos de los discos manufacturados en Chile y que registra todas las performances desde una sala de control instalada en el mismo estudio. Según él, la gracia es que los músicos “no están adaptándose a la TV, sino que ésta se adapta a su formato. Eso es raro. Yo vengo regularmente a la tele y normalmente tenemos que adaptar sistemas para tocar. Acá, en cambio, tenemos un estudio de grabación montado para eso”.

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Luego, hay postales insospechadas. Ver en señal abierta a grupos como Matorral, Perrosky, Ases Falsos, al rap en general, era casi una utopía. También hay cruces inesperados. ¿Quién habría imaginado a los Dënver anunciando a Chancho en Piedra? La misma Mariana Montenegro no lo ve tan extraño: “Es una de las cosas que ganamos, conocemos a otros músicos. No somos tan diferentes, porque a ellos les gusta el funk y a nosotros también. Ellos lo usan de una manera más rockera y nosotros, de una manera más soul o pop”.

Pero ¿es realmente necesario ese espíritu de unidad, de cruzada por la música chilena, que ronda el programa? Es una mescolanza que tiene su mayor expresión en la parte final de cada capítulo, cuando los invitados se reúnen a versionar ‘Charagua’, la música que Víctor Jara compuso especialmente para TVN. En esta jornada, por ejemplo, Chancho en Piedra, Camila Moreno y Dënver improvisan una versión que se lanza hacia ritmos bailables y que podría haber sido una buena idea, tan solo si hubiera sido ensayada.

¿Tiene futuro un programa como Puro Chile? Nadie se atreve a decirlo con certeza, pero al menos quedará como un registro de lo que ocurre musicalmente en el Chile actual. “En 20 años más podrás ver cómo era Denver en 2016”, ejemplifica “Chalo” González. “Yo soy melómano de niño y sueño viendo las cosas de la BBC, a los Beatles y a los Rolling Stones. O sea, me imagino lo que un joven sentirá en el futuro viendo a su banda preferida. Ahora, del punto de vista del negocio, también podría ser la única vez en que se ve esto. A lo mejor, es como un error en la Matrix, pero igual va a quedar”.

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