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K-Pop combativo: cuando la juventud es una amenaza

Gerty Oyarce Publicado el 24 de Diciembre de 2019 por

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Después de todas las ridiculeces que he leído sobre cómo el K-Pop ha agitado a las masas (?) decidí estirarme, hacer sonar mis huesos de las manos y comenzar con este triste texto.

¿Cómo empezar a escribir sobre esta ridiculez? Creo que me lo he preguntado por horas, y ya días. Después de leer un par de ¿notas? de la ¿prensa? intentando explicar lo inexplicable (a través de expertos que digámoslo… de expertos no tienen nada), teorizar y responder cosas que no tienen sentido, sigo sin poder comenzar este texto de manera decente.

Llevo escribiendo sobre K-Pop cuatro años. Escuchándolo más de diez. No voy a enumerar mis logros ni a tirarles un CV, porque mi mayor logro es la gente que he conocido durante este tiempo, todo lo que he aprendido de este género (que no es tan género en mi opinión), y bueno, por eso y mucho más, el domingo cuando se reveló este famoso estudio una de las primeras cosas que hice fue ver memes y literal, llorar de la risa.

Lamentablemente, tenemos a un gobierno que ha demostrado de forma destacable lo incompetente que es y que jura de guata que la juventud que escucha K-Pop es incitadora de revueltas sociales, cuando más bien, el descontento social es tan generalizado que estamos, literal, todos metidos en esto.

Una de las cosas por las que el K-Pop funciona es por el modelo en el que está cimentado. Un idol que te vende (literal) un estilo de vida: podemos verlos a través de su música, teleseries, películas, ropa, skincare, reality shows, etc. Un homenaje -en mi opinión humilde- al star system de los ‘60s. Un idol es un ejemplo de estilo de vida en Corea del Sur (la Corea capitalista), sociedad que valora el trabajo duro y extenuante por sobre cualquier otra cosa, y que ha sido blanco de críticas por la explotación que pueden sufrir estos cantantes, que también son actores, que también son modelos, etc.

La incompetencia de este gobierno de creer que un género absolutamente capitalista es una amenaza, es francamente algo que no me sorprende pero sí me enoja profundamente. Es un reflejo más de lo poco que sabemos de los fanáticos del K-Pop, chiquilles comprometidos con sus grupos que podrían ser capaces de reactivar la economía comprando merchandising (vieran la cantidad abismante de cosas que venden de cada grupo e idol) y asistiendo a conciertos.

Pero ¿Por qué se cree que son un peligro? ¿Por qué salieron al baile en el famoso big data? Porque su presencia en redes sociales tiene una fuerza impresionante. Porque logran que sus grupos e integrantes sean tendencia, porque muchas de las votaciones para premios coreanos son a través de votos en redes, y por la cantidad de contenido que cada idol genera cada día, porque están literal todo el día trabajando. Desde mi punto de vista inexperto en big data, yo creo que vieron una nubecita (?) donde estaba lleno de términos y avatares de chinos y quisieron hacer una explicación pobre de cómo nos hemos levantado a pedir una calidad de vida decente.

¿Son los jóvenes que escuchan K-Pop gente revolucionaria? Por supuesto que sí. Y más aún, una juventud increíblemente infravalorada. Entendida por años como apolítica, desconectada de su país, incluso facha, como la evolución natural de los otakus. Nada hacía presagiar que algunos de sus grupos, curiosamente, critican el sistema en el que viven y buscan que sus fans también se cuestionen a sí mismos respecto a cómo llevan sus vidas. De apolítica nada. Nos vinieron a tapar la boca hace bastante rato. Son capaces de mover a mucha gente, en un mundo donde las relaciones de fanaticadas son absolutamente horizontales y no hay comandantes ni superiores. Quién pensaría que los pankis y los metaleros fueron opacados políticamente por unos chiquilles. Una vergüenza, cabres.

Todo esto me hizo recordar esa anécdota pobre de cuando Iron Maiden no pudo entrar a Chile en 1992. Bandas en esos tiempos prohibidas por la iglesia, además. Este país no ha cambiado tanto, y creo que decir esto cae de cajón: los jóvenes siempre serán una amenaza para cualquier facho. Hablando de amenazas, y después de ver tanto meme, volver al tema de fondo de que el Estado podría tomar represalias contra gente que está pidiendo un país mejor me da un poco de escalofríos. Ahora que lo pienso mejor ¿Debería darme tanta risa?

En fin, como me dio rabia y quise tomármelo con humor, les armé este playlist de K-Pop combativo. A no decaer, entonces.

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