Hace mucho tiempo, previo a la edición de “Make Yourself”, Incubus tuvo su primer cambio de integrantes: salió DJ Lyfe, tornamesista que los acompañaba desde el ’95, y entró Chris Kilmore. De eso han pasado quince años y el oriundo de Pennsylvania hace rato se convirtió en parte integral dentro del sonido del grupo. No sólo en el acetato: también es el tecladista del conjunto californiano. Previo a un nuevo show del quinteto en nuestro país, conversamos con él sobre procesos compositivos, el crecimiento de la banda, la posibilidad de otro “S.C.I.E.N.C.E.” y las historias que, tras más de una década, ya comienzan a acumularse.

Ad portas a esta visita, quiero partir preguntándote por la relación de Incubus con Chile considerando no sólo que ya llevan varios conciertos acá, sino que definitivamente cada uno ha sido algo especial.

Chris Kilmore: Sí, Chile es uno de nuestros países favoritos. Hay una relación especial con nuestros fans de allá. Tuvimos un año sabático y ahora estamos de vuelta. En nuestra última gira mundial, la fecha final fue con ustedes, en Santiago. Estamos totalmente preparados, motivados y listos para rockear.

En esa última vez que mencionas, el set incluyó material clásico de sus discos con algunos lados B que, me imagino, no muchos esperaban. Tocaron ‘Punchdrunk’ y ‘Look Alive’, por ejemplo. Ahora, ¿qué tienen en mente?

No hay nada definido. Todos hemos estado por nuestra cuenta, creando y mejorando. Y ya es hora de volver. Tenemos un disco entero que hicimos desde la última vez que estuvimos en Santiago, sólo material nuevo. Me imagino que cubriremos un rango amplio. Ojalá pudiéramos sacar canciones de cada álbum.

Ya que mencionas lo antiguo, tengo que aprovechar de preguntarte por “Morning View” (2002) y el hecho de que el año pasado fue su décimo aniversario. ¿Qué piensas desde el ahora sobre lo que estaban haciendo en ese entonces?

¡Hombre! Se siente como si hubiera pasado mucho más tiempo (risas). “Morning View” fue un momento muy especial. No hemos hecho nada así desde entonces, es como una instantánea de vivir en una casa juntos. Desde que nos levantábamos hasta que nos íbamos a dormir, comíamos y respirábamos música juntos. Ahora, para que sepas, salimos y estamos con nuestros amigos, nuestras familias; nos alejamos un poco del grupo para poder encontrar nuevas inspiraciones y regresar frescos. A medida que envejeces las cosas cambian, y escuchar ese disco es como mirar un anuario. Fue una gran época y creo que las canciones lo reflejan. Y todo lo que hemos hecho desde entonces ha sido un poco diferente.

Exacto. “If Not Now, When?” (2011) es prueba de eso.

Es un álbum más lento. Creo que el próximo será totalmente diferente. Pero eso es algo que buscamos: cambiar en cada disco, porque luego vienen los shows en vivo y tenemos todo este catálogo del cual escoger.

Y es un gran catálogo.

Sí, y ése es el problema: tengo que recordar cómo tocar todas esas canciones (risas).

Hablemos más del último disco. ¿Cómo fue el proceso creativo tras esta placa que es, tal como tú dices, completamente distinta a todo lo que habían hecho antes?

Completamente. Creo que teníamos cuatro o cinco ideas antes de entrar al estudio. Eso era inédito: nosotros escribimos el disco completo, planeamos, repasamos y entramos al estudio. Y no estamos mucho tiempo ahí: todos saben sus partes y van a trabajar. Pero, esta vez, la mitad del álbum fue escrito en el estudio: no había temas planeados. Y ése fue el resultado. Hay algunos momentos muy buenos, ¿sabes? ‘In the Company of Wolves’ es una de mis canciones favoritas dentro de lo que hemos hecho.

Precisamente, por ella te quería preguntar. Los cambios que tiene, la atmósfera es completamente distinta a todo lo que han hecho, antes y ahora. No hay nada más en su catálogo que sea así.

Nada. Creo que es una de las razones por las que me gusta. Es puro sentimiento, no la pensamos mucho. Dejamos que el tema dictara lo que hacíamos, en vez de decidir en que dirección llevarlo. Amo hacer música de esa forma. Otro que compusimos así fue ‘Are You In?’: se escribió ahí, en el momento. Brandon (Boyd) no tenía letra, la inventó sobre la marcha, la ensayamos y se grabó de inmediato.

¿Todo de una vez?

Si recuerdo correctamente, la grabamos en una sola toma (risas). Cuando la música fluye así es un proceso natural. Pero nosotros, como banda, somos pensadores. Escribimos una canción (o una parte de), la llevamos a casa, la escuchamos y volvemos al día siguiente con nuevas ideas. Así, durante semanas, hasta que el resultado es completamente distinto al inicio. Pero cuando un tema simplemente sale y tú dejas que salga así… Es uno de mis procesos favoritos.

Pero si tuvieras que volver al estudio como la última vez, sin saber exactamente qué resultará, ¿lo harías?

Tocaré música de cualquier manera, de cualquier modo. No sería mi método favorito, soy eso que llaman “control freak” (risas). Me gusta escribir algo y ver cómo me afecta una semana después, no una hora después. Buscar un poco de perspectiva. Ahí, en el momento, lo que sale es lo que hay. No lo piensas. Por eso es que atesoro tanto lo que hicimos con “Morning View”. Si pudiera, iría a un castillo en Europa (risas) con la banda, para salir del radar. Sólo estar ahí y crear. Sería un sueño. Pero, ¿volver al estudio? Por supuesto. Es una gran oportunidad y salieron cosas buenas.

VIVIR Y APRENDER

Mencionabas ‘Are You In?’ y hace no mucho pensaba en ese videoclip. Y me daba cuenta que la evolución de Incubus no sólo ha estado en la música, sino también en las imágenes. No sé si decir que han crecido, pero ciertamente usan el formato de otra forma.

Puedes decir que hemos crecido. Este año cumplí 40 (risas) y creo que en ese entonces aún no llegaba a los 30. Hacemos las cosas en serio: esta banda es nuestra forma de vida y mostramos lo que somos en nuestra música y nuestros videos. No los tomamos a la ligera, hemos mejorado en eso, creo. Cuando haces algo, al principio estás lleno de energía y sólo la liberas. Algunos de nuestros primeros videoclips… Los veo y tiemblo, ¿sabes? “Si hubiéramos sabido entonces lo que sabemos ahora, esto sería totalmente distinto”. Pero vives y aprendes, y eso es lo que hacemos. Por eso hemos cambiado y evolucionado a medida que envejecemos.

En otras palabras, para todas las personas que claman por un segundo “Make Yourself” (1999) o un nuevo “S.C.I.E.N.C.E.” (1997) la respuesta es que, simplemente, ustedes crecieron.

¡Sí! No hay forma de que podamos escribir otro “S.C.I.E.N.CE.”. No hay forma de que podamos recrear ningún disco anterior. Estamos inmersos en otra situación, crecimos, no somos los mismos que éramos entonces. Puedes tomar experiencias de eso y aprender, aplicarlo al presente. Pero volver y escribir lo mismo sería imposible.

¿Por eso es que ningún trabajo de Incubus es igual al anterior?

Nuestro rango es el cambio (risas). ¿Quién sabe? Tal vez el próximo sea el más duro que hemos compuesto, así como “If Not Now, When?” es, quizás, el más suave. Creo que un álbum es una instantánea de dónde estamos. Y tras mucho tiempo, tienes muchos momentos. Hay muchos discos y, espero, vendrán muchos más, y todos serán diferentes.

Nos queda poco tiempo y, ya que esta entrevista es previa a un próximo concierto, te pregunto: ¿cuáles son tus canciones favoritas para tocar en vivo hoy en día?

Depende de mi estado de ánimo, pero hay muchas. Me encanta ‘In the Company of Wolves’, así como también ‘Adolescents’. ‘When It Comes’ es una de mis favoritas, al igual que ‘Punchdrunk’. Ahí tienes cuatro. Si me preguntas mañana, es probable que la respuesta cambie.

Ya que vuelves a mencionar ‘Punchdrunk’, voy a salirme de libreto y preguntarte sobre ese tema y sobre ‘Look Alive’, los dos lados B de “Light Grenades” (2006) que tocaron en su último show en Chile. ¿Por qué no quedaron dentro de la versión oficial de ese disco?

Hay varias razones. Cuando preparamos un disco, Sony Records entra en escena. Nos dicen “hagan un álbum de 13 canciones”. Y puede que sólo tengamos 11 (risas) o tengamos 17. Debemos escoger, y así quedan algunos extras. Si no están a la altura o no entran en la “vibra” del todo, no las forzamos: quedan afuera. Pero no significa que no podamos usarlas como lados B en otras ediciones.

Pero tú sabes que no ha pasado con todas. Hay algunas que no han sido publicados en ninguna parte. Recuerdo el booklet de “Morning View” que incluía una lista con, no sé, 17 o 18 temas. ¡Y algunos nunca aparecieron!

Sí, es verdad. El primer lado B que hicimos fue ‘Crowded Elevator’, para la edición japonesa de “Make Yourself”: no entraba en el disco ni estaba totalmente terminada. Pero después la mejoramos un poco y la sacamos. A veces pasa así, a veces quedan en el camino. Así son las sesiones. Eso me gusta tanto de la industria ahora: la forma en que Internet saca y saca material. Puedes publicar lo que quieras. Sacar sólo un tema. Si componemos algo mañana, podemos literalmente ponerlo en línea y no estaría en ninguna otra parte. Sólo ahí. Es una forma genial de estar conectado con la gente y mantener las cosas frescas. Me encanta el concepto de los lados B (risas), lo apoyo por completo.

Para cerrar, no necesito decirte cómo son los fans chilenos de Incubus: rábidos y fieles, por lo bajo. ¿Qué te gustaría decirles? ¿Qué pueden esperar de su show en Santiago Summer Fest?

Va a ser la última fecha de esta pequeña gira que haremos por Centro y Sudamérica, y estaremos con las baterías completamente cargadas. Hemos estado tomando inspiración de cuanto nos permita la vida. Sé que estamos llenos de energía. Me emociona volver a Chile, es mi lugar favorito de esa zona. Estaremos listos para rockear; si la gente también lo está, entonces será un gran concierto.