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El trayecto y aprendizaje de la más pegá de España

El trayecto y aprendizaje de la más pegá de España

Darse cuenta de nuevos talentos y aprovecharlos para expandirse en comodidad. Bad Gyal lleva un 2022 intenso, lleno de estrenos musicales y una ambiciosa gira mundial. En noviembre la tendremos de regreso en su versión más resuelta a la fecha: fiesta a gran escala en manos de una de las favoritas de la movida europea.


No cualquiera tarda sólo seis años en transformar su nombre en un verdadero imperio de estilo musical y estético. Es un verdadero viaje el ver a Bad Gyal en una de sus primeras producciones independientes audiovisuales, ‘Indapanden’ (2016), y luego topársela cerrando uno de los escenarios más importantes de Primavera Sound Barcelona este año. 

No es un camino de fortuna nada más. Alba Farelo no desperdicia oportunidad para absorber. Que los cimientos de su carrera estén conformados por una interesante fusión entre dancehall, reguetón y el trap es demostración de cómo la artista construye lo suyo sin dejar de observar lo ajeno. Un recorrido que hoy la tiene brillando como uno de los nombres más interesantes de la escena española desde el balcón de la Lista A, gran estrella. 

Colaboraciones con Rauw Alejandro, El Guincho, Khea, Omar Montes, Juanka y Kafu Banton son pistas de la versatilidad que Bad Gyal supo pulir para hoy tener nuevas libertades, que la acompañan en el regreso al ruedo de las giras en uno de los años más activos para la oriunda de Barcelona, y con uno de los setlist más divertidos que se le ha visto: un repaso por casi una década de historia oficial en el que la juvenil Alba se encuentra con la más consolidada de España. 

Foto: Natalia Cornudella

En noviembre tendremos a la artista de regreso en Chile y, seguramente, muchas y muchos fanáticos podrán experimentar de forma presencial y latente lo que ha sido este recorrido. No será menor el grueso de asistentes que repitan a Bad Gyal, puesto que su historia con nuestro país cuenta con dos hitos relevantes para los seguidores del movimiento: su debut en el 2018, en Club Subterráneo, y un paso por Lollapalooza 2019. 

Este inédito show está enmarcado en su gira Bad Gyal 2022, que ya la tuvo en varias ciudades de su país, Londres, Portugal, y que continuará por Estados Unidos, Brasil, Perú, Argentina, México y Chile. Un despliegue con una factura que la cantante no había incursionado aún, que decora con escándalo un repertorio que sabe de hitazos ya clásicos como ‘Fiebre’, ‘Candela’ y ‘Mercadona’ pero que da espacio a la novedad. Además de presentar la serie de conciertos más ambiciosos a la fecha, Bad Gyal sigue deslumbrando con su crecimiento musical a través de sencillos como ‘La Prendo’, ‘Tremendo Culón’ y ‘Sexy’. Muestras innegables del aprendizaje musical por el que transita la mujer. 


“Es una serie de canciones hechas hace meses. ‘La Prendo’ se armó en Madrid, en diciembre del 2021, con Leo RD. Llevaba un tiempo tratando de conectar con él y había sido difícil. Finalmente nos juntamos para este palo que hicimos en una tarde, pasándolo bien con unas coronas en el estudio. Los domis son muy animados, generamos una vibe que nos dejó a todos bailando”, cuenta Alba sobre la canción que, precisamente, abrió buena parte de sus primeros shows 2022. 

La historia tras ‘Tremendo Culón’ es otra demostración de la facilidad con la que la española es capaz de abrazar sonoridades que admira y disfruta, de otros países, de otras décadas. “Es un poco más antigua que ‘La Prendo’ pero también la hicimos en Madrid junto a El Guincho y Fakeguido. Quisimos hacer una idea bailable y en mi registro de siempre, pero nos inspiramos bastante en el tema de los 2000, ‘Calabria 2007’, que tiene muchas trompetas, vientos y un vibe muy veraniego”, nos explicaba durante la promoción de este sencillo.  


Las nuevas armas de Bad Gyal, una vez más a la cabeza

Con la salida de Warm Up, su último EP, Bad Gyal se ve más en control que nunca de lo que puede o no hacer. Pasó el último año componiendo y asegura que descubrió que se le dan muy bien los punchlines y las barras. Con esa afirmación abre la última entrevista que le hicimos en POTQ a Bad Gyal en marzo del 2021.  Más de un año después, ese aprendizaje se tangibiliza en más música, más shows, más toma de decisiones. Ser la que maneja su proyecto porque nadie sabe más ni mejor que ella lo que puede hacer. 

¿Cómo se siente Alba siendo capaz de interiorizar y poner en práctica todos estos descubrimientos en los que cayó en cuenta hace un par de años? “Es increíble porque te da muchísima libertad. Cuantas más cosas exploras, más cómoda te encuentras para ir de aquí para allá. Ahora tengo temas románticos súper bonitos, de melodías que te ponen la piel de gallina. Luego tengo temas de unas barras que te hacen decir ‘uuuh’, todo mucho más ‘aaaah’. Euforia de club. A mí me flipa tener diferentes skills y poder jugar a ser versátil. Cualquier cosa nueva que pueda probar y desarrollar para ganar comodidad, y seguir metiéndole, genial”. 

Eso también pasa en sus decisiones en conciertos, sobre todo después del largo confinamiento que vivimos. “Siento muchas diferencias entre el 2019 y el 2022. Antes de la pandemia el asunto era muy punky. Era beberse una copa mientras estás cantando en los clubs, en salas pequeñas donde la gente está ahí mismo. Al final acabas formando parte de la misma fiesta, incluso te come un poco. Es difícil hacer un approach más profesional porque no había el mismo presupuesto. No tienes dinero para vestir bien o tener más personal”, expone. 

Ahora es otra la historia: “cuando el proyecto va creciendo puedes contar con más equipo, más detalles, más escenografía. Es una forma muy diferente de trabajar y hacer las cosas; te da comodidad y seguridad en muchos ítemes que antes eran una locura. Ahora todo es más pero es donde tiene que ser, a la hora que tiene que ser”, agrega haciendo un paralelo entre lo que vivió este año en Barcelona, donde no sólo protagonizó los dos fines de semana de Primavera Sound, también se robó película en un fiestión alojado en Razzmatazz. 

“Fue difícil porque la cabeza ya no daba más. Aprenderse el orden de las canciones, por dónde entrar, por dónde salir. Lo logramos ensayando mucho, tanto en formato pequeño, grande y mediano. Yo no tengo a nadie en el fono diciéndome cuándo entro, cuándo son los intermedios o qué viene después. Tengo todo en la cabeza, después de mucho ensayo y práctica”.

Es el tipo de crecimiento material, emocional, musical y personal que te lleva a tener más perspectiva. “Ahora puedo pensar de forma más real cuáles son los próximos desafíos, dónde quieres tocar, qué ambiente queremos generar en la gente, qué imagen de mí quiero proyectar. Nos planteamos muchísimas cosas que antes ni de cerca. Antes era salir y liarla”, confiesa. 

¿Y qué imagen quiere que se tenga de ella? Pues mucho no le preocupa. Los comentarios del oyente promedio de música y de la prensa la tienen sin cuidado. Aburrida de las preguntas sobre el tipo de mensaje que entrega o el estilo que hace, Bad Gyal se queda con las certezas: “yo sigo trabajando día a día y voy demostrando que soy más grande, que le gusto a más gente, a gente diferente, a esa que jamás pensaba que podía escuchar mi música”. 

Y seguramente ese será el caso de muchas personas que lleguen hasta el Primavera Sound Santiago; un encuentro más ligado al indie y el pop, que guarda una lista de joyas bailables como lo es la española, quien anhela reencontrarse con “esa energía loca que había en el Club (Subterráneo)”. Un show del que, asegura, podremos esperar todo nuevo: coreos, canciones que no han salido, puesta en escena inédita. 

El regreso de una de las favoritas de la movida europea, con una cartera de éxitos que, sin duda, serán coreados de principio a fin. Un viaje de esos que no muchos pueden hacer en seis años. Un oasis bailable que “cualquiera que quiera un poquito de fiesta, de locura, de desatarse un poco, va a disfrutar”. 

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