Si buscas en las listas de lo más destacado de la música chilena editada en 2015, no vas a encontrar a Juan Pablo Espinosa. A pesar de haber escrito una de las mejores canciones publicadas el año pasado en el país -el improbable hit ‘Qué debo hacer para que la bonita se fije en mí’– su música no ha recibido la atención ni el reconocimiento que varios de sus pares han logrado con mucho menos. Con 30 años de edad y estudios de canto en la Escuela Moderna de Música, Juan Pablo Espinosa genera confusión, duda y curiosidad entre sus oyentes. En una época donde las sorpresas son escasas, este es un logro destacable.

Paren el mundo que me quiero devolver es su debut discográfico. Autoeditado y coproducido junto a Patricio Marty, presenta nueve canciones de electro-pop-rock altamente políticas, con letras que hablan contra los escándalos de corrupción y el consumo de carne, el conflicto entre el pueblo mapuche y el Estado chileno, y lo difícil que es surgir en un país donde las autoridades han dejado de preocuparse por la gente que los eligió.

Frente a un ahora desolador, pareciera ser que Espinosa intenta buscar una guía en el ayer: en su disco está muy presente la idea volver al pasado a recuperar las oportunidades perdidas, no tanto como un acto escapista, sino como una forma de enmendar los males que hoy nos aquejan. Musicalmente el álbum está construido con una clara influencia de los Smiths y Los Prisioneros. A lo largo de nuestra conversación cita a Joy Division, New Order, The Cure, Virus y los Stone Roses, pero también a Violeta Parra y Víctor Jara.

Sobre el pasado y lo que nos depara el futuro, conversamos con Juan Pablo Espinosa en una pizzería de Providencia, a la sombra del Costanera Center.

Escuchando tus canciones se hace muy clara la influencia de Los Prisioneros y los Smiths. ¿Qué aprendiste de esas bandas?

Los Prisioneros son la banda que me mostró la música. De ellos aprendí que no porque el tema de la canción sea serio la música tiene que ser seria también. Piensa en El baile de los que sobran, que es súper densa, pero muy Depeche Mode, ¡es un baile!

Los Smiths es una de las bandas que más me ha influenciado. De hecho, Johnny Marr tuvo la oportunidad de escuchar No se puede cambiar el pasado. La primera vez que vino a Chile fui car’e palo al Sheraton a mostrarle la primera canción que había grabado.

¿Y qué te dijo?

Me felicitó, me dijo que la guitarra sonaba muy bien y que la voz estaba perfecta. Fue una respuesta que me esperaba. Cuando hice ese tema pensé en cómo haría él esa canción. Para mí escuchar a Johnny Marr es como escuchar a alguien dibujando las notas de una guitarra. Él me mostró una forma nueva de componer música.

Uno de los tópicos recurrentes de tu disco es el tiempo, mirando al futuro en Santiago te abres al mundo y hacia el pasado en Paren al mundo que me quiero devolver, que además le da el nombre al álbum y recuerda esa escena de la primera película de Superman con Christopher Reeve, donde el superhéroe vuela en sentido contrario a la rotación de la Tierra y logra volver en el tiempo y salvar a Lois Lane. ¿A dónde quieres volver tú y para qué?

Paren el mundo(…) habla de recuperar algunos valores que hemos perdido. La gente ya no se reúne en los parques a conversar, estamos haciendo nuestra vida social a través de internet. Creo que nos hemos vuelto una sociedad muy aislada.

Internet ofrece buenas herramientas, pero no nos estamos dando cuenta que a las grandes compañías les conviene que estemos pegados todo el día frente a un computador o un celular y nos estamos destruyendo como sociedad. Nos estamos dejando manipular por esta nueva forma de comunicarnos que, puede ser entretenido, pero tiene peligros.

¿Estás diciendo que la tecnología puede destruir el tejido social?

Por supuesto. Si no nos damos cuenta, claro. Las relaciones amorosas se están haciendo a través de Tinder; se están perdiendo las comunicaciones interpersonales, nos estamos enfriando. A mí me preocupa que el día de mañana los conciertos se hagan solamente a través de redes sociales y creo que estamos yendo para allá.

El verdadero romance que se produce entre un artista y sus fans es a través de la música en vivo. Pero ahora la gente descubre a los músicos por internet, mirando un video en Youtube o en Spotify; es poco seductor. Hoy la música ha perdido seducción.

¿Y cómo intentas recuperarla?

Fácil: en el show en vivo uno tiene que entregarse con todo. Es así como vas a encantar a un público.

Por ejemplo, a mí me gusta como suena Planeta No, pero he visto un par de videos en vivo y me aburro. Aunque vi la última presentación que tuvieron en Rock en Conce y los felicito, han cambiado un poco su actitud, se están soltando más.

¿Hay alguna banda nacional contemporánea que te guste o con la que sientas afinidad?

Tus Amigos Nuevos. Me encantaron. Los conocí en Amplifica y quedé muy a gusto con ellos. Para mí son la banda indie que necesita la música chilena. Y Suicide Bitches también.

Pareciera ser que el tema principal del disco es el desencanto, frente al cual a veces respondes con resignación y otras con atisbos de esperanza. ¿De dónde viene tanta desilusión? Tengo la impresión de que escribir canciones es siempre un acto optimista.

Con Víctor Jara me di cuenta de que hacer una canción es un desahogo; como dice en Manifiesto, uno no tiene que cantar por cantar o por tener buena voz, uno tiene que cantar lo que le sale del alma. Una canción siempre tiene que ser visceral, sino mejor dedícate a hacer otra cosa.

Los casos de corrupción o el conflicto en Siria son cosas que me afectan mucho como artista comprometido, como alguien que está interesado en las cosas que pasan y que no son nada de alentadoras. Pero trato de responderle a todo eso con música.

Hay que ser claros: aquí en Chile está quedando la cagá. A mí me preocupa mucho cómo están actuando nuestras autoridades, que en vez de estar haciendo las cosas para el pueblo, las están haciendo por sus propios intereses. Cada vez hay más corrupción.

https://www.youtube.com/watch?v=zPpv2hd8YfY

¿Cuál es tu cosmovisión política?

Me encanta la política, me gusta participar en lo que está pasando políticamente en mi sociedad; por eso me afectan mucho los casos de corrupción. Por ejemplo, cuando el señor (Jorge) Pizarro se fue al Mundial de Rugby, siendo que hace un rato atrás había quedado la cagá en Coquimbo por el terremoto y la gente que votó por él quedó absolutamente destruida, eso me dio una impotencia tremenda. Esas son las cosas que a me motivan a hacer canciones: la falta de preocupación de nuestras autoridades por nosotros.

A mí me da la sensación de que el chileno se queda esperando cada vez menos y va en busca de la respuesta. Hoy día la gente está hasta la coronilla, cansada de que nuevamente nos pasen a llevar y es cada vez más incisiva.

¿Tienes esperanza de lo que podría resultar de un alzamiento general de la población?

Sí. Yo creo que va a llegar un momento en que la gente va a tomar el poder y el destino del país. Pronto no, pero va a pasar.

También hay políticos que hacen bien las cosas. Por ejemplo, para mí, Iván Fuentes es un ejemplo. Quizás no tiene mucho peso, pero se merece un beso de mi parte: que haya llegado a ser diputado por su propia cuenta, por su propio esfuerzo. Los partidos políticos tradicionales están obsoletos. Es en los pequeños movimientos sociales que se están gestando los partidos políticos del futuro.

Una de las cosas que más me intriga de una canción como ‘Qué debo hacer para que la bonita se fije en mí’, es que presenta una fantasía de revancha bastante gráfica contra una mujer, en un país con un altísimo número de femicidios y donde las mujeres son constantemente abusadas, de distintas maneras.

Es que no la hice pensando en una mujer. La canción habla sobre alguien que quiere que le vaya bien en la vida, que quiere tener éxito.

Esa canción surgió de una conversación que escuché entre unos amigos que iban recién saliendo del trabajo. Uno dijo: “¿sabís qué, compadre? quiero empezar a bailar con la bonita”.

En contraposición al dicho “bailar con la fea”.

Claro. Hay gente que la ha pasado mal en la vida, que no le ha tocado fácil. Esta canción la hice para alivianar un poco el disco, porque sentía que estaba muy cargado hacia lo político y necesitaba una canción más bailable. Musicalmente me inspiré mucho en Blue Monday de New Order; quería hacer una canción que mezclara el tecno con el western, que me fascina. Admiro mucho a músicos como Hank Marvin y The Shadows, que es otra banda que me obsesiona.

Ahora que lo pienso un poco, creo que la canción sí podría causar cierto conflicto, pero la hice para que la gente la pasara bien, como me podría motivar mucho hacer una canción sobre el feminismo.

¿Tienes alguna idea de cómo será el próximo disco?

Para el nuevo disco llevo ocho demos listos. Mi propósito es que el nuevo material sea mucho más rockero, estoy escuchando mucho hard rock, bandas como Led Zeppelin. Pero todavía es difícil saber, porque me falta mucha música por explorar.

Lo que prometo es que las canciones van a ser mucho más serias, con temáticas más polémicas.

Juan Pablo Espinosa toca el próximo sábado 23 de abril a las 22:00 hrs en La Cueva del Conejo (Carmen #842, Santiago) junto a Vikenx Taylor. Valor de la entrada: $1000.

Foto* Juan Pablo Espinosa