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Louta: “no quiero que se muera la posibilidad de sentir que podemos inventar algo

Louta: “no quiero que se muera la posibilidad de sentir que podemos inventar algo

Bárbara Carvacho

Mayo 2019 y conversábamos con Louta por su visita a Chile, en plena promoción de su segundo disco, Enchastre, un trabajo de claros tintes pop y trap, con una serie de detalles que lograron destacarlo no sólo en su país. Un año y tres meses que se han sentido como décadas; nuevos intereses, nuevos problemas, un montón de días para reorganizar lo interior y transformarlo en su tercer álbum, 2030.

Tal como el nombre de la canción encargada de abrir el disco, tuvimos media hora para conversar con Jaime James, quien “contento desde casa” y con la tenida oficial de cuarentena, “un buzito Golf de Tyler, the Creator”, nos permitió visitar su mundo mediante la pantalla de Zoom. No es un ejercicio nuevo para Louta esto de abrir puertas y ventanas de lo que contiene artística y personalmente, y su más reciente largo es una ejemplificación fresca del mítico ejercicio de invitarte a pasar a un imaginario.

10 canciones bien aprovechadas para retratar la existencia actual del argentino; romance en clave trap, coros rapeados, texturas pop, quiebres del hip hop, euforia latinoamericana y agote digital. En el ánimo de indagar en su collage sonoro es que evito la pregunta obvia sobre la fusión que experimenta, pero a Jaime le gusta la pregunta.

“Si se quiere poner etiqueta, me siento heredero (porque aprendí no porque vengo a suceder) de la escuela de Gorillaz o Fatboy Slim, que demostraron que se pueden hacer estos juntes en la música que no son samples, si no colisión de mundos, invitar a distintos mundos a esta fiesta. Un tema con una base hip hop, con batería más punk, con mi voz algo pop, con un chabón rapeando en medio, ¡Boom! El mundo que te propongo”, dice.

La escuela es identificable, y en ese afán de enriquecer la experiencia 2030, Louta contó con una serie de productores: Eduardo Cabra, Alizzz, Nico Cotton, Orodembow y Mauro De Tommaso. “Son productores de mundos muy distintos y los disfruto todos. Yo también me siento productor entonces cuando me junto -virtualmente- con ellos logro entender qué es lo que pueden sumar a lo que tengo yo, todo para armar algo mejor. En el buen sentido es como ir a robar los trucos de ellos, eso es lo lindo de colaborar. ‘Quiero un poco de Orodembow’ y llega el chabón y lo inyecta, como si estuviéramos en una cocina y sabes que él tiene un condimento que quieres en tu plato, en este caso, en el disco”.

Y el tópico gastronomía no viene al aire, porque al momento de encaminar la conversación a su percepción sobre 2030, no duda en compararlo con “un plato de comida que cociné en casa, y vos podés elegir consumir un montón de cosas hechas de muchas maneras, pero ahí está por si quieres probar este trabajo hecho con mis manos, eso me enorgullece y me pone contento”, relata sobre la experiencia totalmente pandémica de crear su nuevo largo.

“Me gusta saber que soy capaz de hacer un disco con mis manos, un álbum con decisiones artísticas que considero más reales. No quiero que se muera la posibilidad de sentir que podemos inventar algo, que los pibes y pibas de 20 años piensen que se puede crear sea ropa, poemas o canciones”, o ese inevitable anhelo del oficio de lo que hacemos y disfrutamos.

Es enfático en el trabajo de las manos porque es lo que ha hecho en su confinamiento. “2030 está confeccionado en el encierro, con ideas de antes pero todo pasó en esta cuarentena”, comenta mientras agrega que sus singles previos -como ‘Coco Shanel’, ‘No Te Comas la Peli’ y ‘De Este Lado de la Foto’- jamás tuvieron su espacio en el álbum. Los tiempos avanzan y los relatos se van perfilando. “No me gusta eso de sacar singles y meterlos en el disco. Entiendo que puede ser un gran movimiento comercial y hay gente que lo disfruta pero tomé la decisión de hacer singles que van a quedar en Spotify para el que quiera escuchar, pero 2030 ya es otro mundo”.

Pero volviendo al tema de moda, ¿qué tal la pandemia para Louta? “Ha sido difícil, yo soy una persona que se alimenta mucho de lo vital, me gusta juntarme con gente, me gusta bailar en el escenario, moverme, escuchar los parlantes fuertes, el vestuario, hablar con la gente en festivales, hacer reuniones. Me puedo adecuar al encierro también, no es que me muera por estar acá. En temas personales puede ser más abrumador pero como Louta logré hacer un disco y esa es mi manera de decir, en 20 años más, que este es mi tesoro de cuarentena”.

¿Será que Louta encontró la fórmula para equilibrar el matar el tiempo en Netflix y la organización de tiempo para las responsabilidades? No. Dice que está muy agarrado al mundo actual y no teme declarar que este es el futuro, nosotros. “Siento que hay ruido de autos adentro de mi casa y eso es porque me paso el día en la pantalla. Detrás de este aparato -celular- hay un universo infinito, el espacio y la arquitectura de nuestra existencia es distinta, ahora te veo a vos en una pantalla, en otro país. Vaya cambio de realidad”.

Para las y los inmersos en el lúdico y perspicaz mundo de Louta no es novedad que uno de sus tópicos centrales es la tecnología y nuestra relación con ella. Si su fama local reventó con ‘Todos con el Celu’, una densa y fiestera pieza a lo carioca que te vomita cómo no nos despegamos del móvil, en 2030 el tema está en cada rincón. Imposible de obviar cuando eres un humano milénico de 26 años.

Si lo nuevo ya te viene roto
No te quedes con sabor a poco
Si los besos son por celular
Y tu boca no se acuerda tu forma de hablar
No te quedes con sabor a roto
Si lo nuevo te parece poco
.

‘Poco’ es el tercer track del LP, uno de los primeras declaraciones de principios y constatación de realidad que capturó James. Con un quiebre tanguero, el cantante nos da una palmadita en la espalda en medio de tiempos en los que odiamos el problema pero también somos, conscientes y gozosos, parte de él.

“Estoy dentro, como todos, todas. Me gusta, obvio, pero me importa la posibilidad de pensar desde afuera de vez en cuando, preguntarse qué es esto, qué está pasando. Entro a Instagram y no dejo de ver a toda esta gente vendiéndose a sí misma. ¿Esto quiero yo de mi vida?, me pregunto a veces. Todo el mundo vendiéndose. Me imagino en otra época y ver a John Lennon compartiendo historias, diciendo ‘mirá mi nuevo tema’ y a la semana ‘acá mi nuevo video’, jajaja, me causa gracia, imagínate a David Bowie diciendo ‘número 2 en tendencias en Costa Rica’, jajaja”.

“La tecnología es algo que siento ene por momentos, en otros es ‘ufff, qué loco’. Es un debate interno como artista. Siento que antes había una separación más evidente entre la publicidad y la obra, ahora estamos todo el tiempo repitiendo cosas, promocionando cosas, no sé hasta qué punto funciona. Y después lo tengo que hacer. Si te soy sincero, es raro”, agrega aclarando que cree que vivimos en un espacio transitorio de la tecnología, que eventualmente vamos a llegar a un punto más natural de relación.

O quizás no, e internet sea otra plataforma masiva responsabilizada. “Me pregunto si en dentro de diez años todos van a hablar mal de Instagram en sus canciones, como en los 2000 cuando todo era ‘la televisión te miente’, ‘fuck tv’; ese imaginario anti tele, gente rompiendo teles con bates porque la tele tiene poder y hace mal. Ahora es otra pantalla y el mismo poder, los mismos artistas replicando los discursos que delimitan normas de belleza, de consumo, de publicitar, pero ahora como protagonistas activos. Es re loco. Todos percibimos el creciente hostigamiento digital pero todos lo compramos”, todxs detestamos el sabor a roto pero a todxs nos duele el alto visto.

¿Quién tiene la culpa del hambre en este país?
La gente se muere de ganas de ser feliz
¿Quién tiene la culpa de verlo a su manera?
La gente se enreda y se enreda en su propia guerra
Difícil pensar en frío sin heladera
Argentina, ¿por qué tanto dolor?
Argentina, ¿qué pasa con tu voz?

Después de un recorrido por las nueve habitaciones que está decorando Louta en 2030, donde las decisiones estéticas saben de colores, texturas, patrones y diseños más abstractos, el cierre llega con ‘Argentina’. La resaca, el bajón de euforia que pega mucho más fuerte en Latinoamérica.

“No sé si podría estar en otro lugar del disco. Es una canción que necesitaba hacer y que viene de un lugar honesto. Todo el trabajo es bastante personal, te estoy invitando a lo que hago y a lo que soy, y no se puede dejar fuera a Argentina en esa ecuación. Me parece que llegamos al punto en el que la revolución interna es algo vital, una transformación al hueso que repercute en nuestra vida en sociedad. Ya no da la mirada individualista. Me muero de ganas de cambiar el modelo económico y político, pero para cambiar modelos generales siento que hay que cambiar los modelos personales. Dejar de alimentar y necesitar ese sistema que queremos cambiar”.

“Es un gran momento para que cada joven agarre la situación actual de su país y decida qué quiere hacer con esa rabia. Es algo que ha estado en la historia de Chile: la educación, la revolución. Es un momento muy groso para, además de decir lo que nos molesta, entender lo que somos e identificar qué es lo que queremos diferente”.

Escucha 2030 aquí:

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