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Masquemusica: pararse derecha, sentir y cantar

Masquemusica: pararse derecha, sentir y cantar

Javiera Tapia

En julio vimos el debut de Masquemusica con un concierto vía streaming producido por Sofar La Tregua. Cinco canciones que desvelan el proceso que ha llevado a Macarena Campos a pasar de ser una gran cantante e intérprete, a escribir sus propias canciones y liberarlas. A usar de otra forma su voz. A días del estreno de su primer single oficial -‘Tu tiempo- conversamos con ella.


Cuando Macarena era niña, su papá viajaba por trabajo buscando telas para vender. A su regreso, traía discos que pintaban un mapa de Latinoamérica para ella. “Pasaba de Perú con Eva Ayllón a México con Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes, después a Los Panchos”, cuenta. En sus primeros recuerdos de cantar, figura ella con su padre que toca el piano y la guitarra. Juntos hicieron que el bolero se transformara en la canción popular de la familia. 

Después entró en una etapa en que sentía vergüenza y dejó de hacerlo. Debe coincidir con aquella época en que pasamos de ser humanos diminutos a humanos un-poco-menos-diminutos y tomamos conciencia de nuestra existencia y las reacciones frente a ellas. Pero no pasó mucho tiempo y Macarena volvió a cantar. “Cantaba mucho en el colegio, con el hermanastro del Bronko tenemos una canción grabada a los 17 años. Cantábamos juntos, éramos los cantantes del colegio. Cristóbal es bacán, canta increíble. Después con el tiempo él siempre me escribía y me preguntaba cuándo iba a sacar mis propios temas. La gente después de los shows con el Bronko también me preguntaba dónde podían escuchar mis temas y eso empezó a generar ansiedad en mí. En vez de tomármelo como algo positivo, me lo tomaba con culpa. Pensaba ‘cómo tengo treinta años y no he hecho nada’”. 

“Vengo de la escuela del hacer y de apañarse”

Una de las bases artísticas de Masquemusica -el nombre con el que firma sus propias canciones- es la colaboración. Así lo ha hecho durante muchos años. Hace más de una década canta con Bronko Yotte. Su primera tocata juntos fue cuando ella tenía 19 años, en el 2006 en la Sala Master. “Éramos tres y cantábamos gospel, hacíamos coro al estilo de las iglesias en Harlem. Un amigo del colegio con el que siempre canté, me llamó para cantar en el lanzamiento del primer disco solista del Bronko. Desde ahí nunca dejé de cantar con él, hasta que se fue a Australia y siempre fue súper independiente, desde él, desde sus amigos, siempre todos apañándose, eso pasa mucho en el rap, que la gente se apaña. Uno pone el beat, otro la letra, llega el dj y pone el scratch. Vengo muy desde la escuela del hacer y de apañarse”, explica. 

Macarena ve en su compañero una historia de aprendizaje y crecimiento también. “Él aprendió a hacer su beats cuando se fue a vivir a Australia. Después volvió a Chile porque las cosas no funcionaron muy bien allá, pero volvió diciendo ‘ya, ahora voy con todo con la música’ y eso fue muy bacán. Yo creo que eso cambió su historia. Cuando hicimos el concierto en Matucana 100, recordó una tocata que hicimos en el centro y las únicas personas que llegaron fueron la Pau, su mujer, y mis cuatro amigas de la universidad. Hicimos la tocata igual y lo pasamos la raja y tomamos chela, pero en ese día en Matucana 100 él lo contaba en un teatro con 700 personas”. 

“Yo me he dado cuenta que al ser independiente hay que buscar oportunidades todo el rato, de llevar tu música a otros lugares a otros espacios, las redes nos abrieron un espacio que antes no teníamos. Yo creo que a ti también te pasa, pasar del Messenger, del Fotolog con el flyer de la tocata al Myspace, ahora al Spotify. Yo me acuerdo cuando todos teníamos nuestros temitas en Myspace… pasaron varias cosas ahí, que son super old school y que no las vamos a encontrar tan fácil. ¡Yo en Myspace tenía un tema con la Ana Tijoux! Ja, ja, ja”. 

Estaba iniciando su veintena y Macarena, además de tocar con Bronko Yotte, lo hacía con todos los amigos que la invitaran a cantar. También tuvo su propia banda -Anzestro & The Sastre. “Con el Anzestro nos conocimos como a los 18 y teníamos proyectos siempre que no podíamos concretar. Hicimos un disco, tocábamos harto en el Bar Constitución antes de que quitaran el permiso para bailar ja, ja, ja, ja. Teloneábamos a La Moral Distraída, con eso te digo todo”. 

Para Macarena, recorrer este camino junto a Bronko Yotte como compañero ha sido importante. “Al poder acompañarlo desarrollé una habilidad en el escenario, si bien antes yo tenía mis bandas y todo, con el que más he tocado en vivo ha sido con él. En escenarios para cuatro personas y para Lollapalooza o el escenario bacán en el que pudimos estar en Primavera Sound que fue increíble, donde puedes compartir con artistas de todo el mundo, además de ver a muchos grandes, ha sido fundamental para mí”. 

(Nunca) sola

“Para mí ser corista es cuando… no me veo como el arroz ¿cachai? Es como cuando está el regalo entero y uno es la cinta, el diseño del papel. Es lo que compacta. El Bronko escribe canciones pensando en cómo las voy a cantar. Él se las imagina piensa ‘sí, aquí entra la Maca, aquí suena redondito, perfecto’. Es un acompañamiento no menor. Hay gente que se siente mal cuando le dicen corista, y yo me siento parte de un ensamble que es el Perez, el Bronko y yo. Eso ha sido lo que nos ha permitido estar juntos tanto tiempo”. 

“Ninguna persona que cante con un frontman puede pensar que ser corista es algo menor. Yo siento que para mí ha sido un privilegio acompañar al Bronko  y a cualquier persona que he acompañado”, dice Macarena, cuando le pregunto sobre sus años como corista en diferentes proyectos, el más constante, Bronko Yotte. 

También me cuenta que tiene unos acompañamientos secretos. Y ríe. “Como en ‘Hablar de ti’ del Gepe, yo hago la segunda voz y es mi gran colaboración en tres canciones de ese disco. Yo feliz si alguien me llama para que lo acompañe y para que su armonía suene bacán, es un regalo poder hacerlo”. 

Pero ahora llegó el momento en que en esta nueva etapa Masquemusica tiene que enfrentar el escenario sola. Para ella esa es la mayor diferencia. “Con el Bronko siempre está la compañía, tenemos una complicidad en el escenario, él está ahí, nos miramos, tenemos nuestros códigos. Si estoy mal de la garganta le hago un gesto y él lo sabe, entonces no me abandona en las armonías y si él está pasando un resfrío, yo sé que tengo que terminar las frases. Tenemos una complicidad heavy, si él canta algo, yo tengo al tiro la voz que le tengo que hacer”. 

Macarena menciona el ítem escenario porque en julio pudimos ver su debut en una sesión producida por Sofar llamada La Tregua. Fue la primera vez que mostró en público sus canciones y pudimos escuchar cinco: ‘Tamshiyacu’, ‘Tu Tiempo’, ‘Miedo’ Ft. Ruzica Flores & Rvyo, ‘Ciega’ y ‘Perdóname’. 

“Por primera vez estaba enfrentándome a todo esto y más encima, con público virtual. El artista quiere el aplauso, el aplauso es fundamental, porque te dice si llegó o no. Estaba acá en la casa histérica. Yo lloraba y la gente ponía cosas bonitas, pero yo igual echaba de menos el aplauso o las reacciones y esa es una gran diferencia. Estoy acostumbrada a estar con un compañero al lado. Y me encanta, ahora voy a cantar más sola por la cuarentena, pero la prueba más grande va a ser mi primer show sola. Esta fue mi primera prueba, pero organizar mi primera Sala Master, ja, ja, ja, si es que se puede. Siempre pienso en ese lugar, porque es un clásico, me encantaría. Mi objetivo 2021”. 

“Yo estaba ese día muy nerviosa”, dice, sobre la sesión. “De hecho, se nota en el video que trato de botar los nervios con la respiración. Y estaba así porque por primera vez iba a cantar las canciones para la gente y no para mí, no para mostrarlas a mis amigas”.  

Este primer concierto es especial no solo por el hecho de ser su debut. También porque son canciones de factura impecable que todas van ligadas, unas con otras, como si estuvieran relatando un cuento. Están llenas de imágenes. ‘Tu tiempo’, el primer single oficial de Masquemusica, lanzado el 18 de septiembre, es sobre abandonar las inseguridades, el síndrome del impostor que no te permite avanzar. ‘Miedo’ es la continuación de ello pero ahora en formato de conversación, con amigas. En ambas habla sobre avanzar y nunca retroceder. 

Y todo tiene que ver con el proceso personal de Macarena. De su construcción como persona, pero también como artista. 

“Yo siento que si bien he cantado harto rato con el Bronko, desde chica, en el colegio, algo me pasó. En un momento sentí que ‘ya fue’, onda soy buena para cantar pero…. cuando vi el documental A 20 pasos de la fama, yo lloré, dije, ¿para qué voy a hacer esto? me encanta cantar con el Bronko, ¿será necesario hacer algo mío? Yo siempre tuve ganas de hacerlo y lo vengo buscando desde que tenía 18 años, por eso hice temas con todos los amigos que me dijeron que hiciéramos canciones, y al final algo siempre pasaba, el amigo se metía después en otro proyecto donde le pagaban porque en ese momento yo no tenía plata, o algo pasaba en mi pega, o se caía el estudio o cagaba el computador”. 

Pero en medio de todo esto, Perez le dijo “algo fundamental: Maca, tú tienes que hacer algo pero tienes saber qué quieres hacer, porque nos podemos juntar, podemos hacer una pista y bacán, pero tienes que saber qué quieres hacer, qué es lo que quieres decir. Cuando tú me digas esto es lo que tengo, listo, lo vas a poder lograr”. 

Para ella esa conversación fue clave. “Ahí comencé a pensar qué es lo que me estaba pasando a mí, a mis 33 años. Sentía que había perdido tiempo, que incluso estaba vieja, que si hacía música lo primero que tenía que pensar era en hacerlo por mí, no para lograr algo, no para gustarle a alguien, sino porque yo necesitaba decir algo” .

“Mi psicólogo -que lo amo- me decía ¿por qué siempre evades la música? hay algo en ti que hace que todo sea prioridad, pero tú me dices que lo que más amas es la música, pero es lo que no está dentro de tus prioridades. Y ahí dije ¡nooooo qué estoy haciendo!”. 

Foto: @lusandrea

“Voy a cantar y chao”

Mientras se preparaba para el show de Bronko Yotte en Lollapalooza 2019, comenzó a hablar con Oddó. Quedaron de juntarse un día para ver si podían trabajar juntos. “Fui a su casa, tocó el piano y salió ‘Perdóname’. Esa fue la primera canción que hicimos y salió de puras melodías. Él armó una base con todas las melodías que había hecho y me dijo, ‘ya la tarea ahora es que le escribas una letra y las grabamos el martes’. Nos juntabamos todos los martes. Y ahí partió todo”. 

Macarena dice que este proceso junto a Oddó fue muy valioso, pero doloroso también. “Hubo momentos en los que no me salían las cosas y el Oddó estaba ahí apoyándome. Estaban pasando varias cosas en mi vida personal y me di cuenta de que no porque me estuviesen pasando cosas, tenía que volver a alejarme de la música, sino que acercarme más, porque este iba a ser mi salvavidas. El 2019 fue súper duro en temas personales y la música me salvó. Si yo no hubiese estado haciendo esto con el Oddó, no sé qué habría sido de mí. Estas canciones son un reflejo de todo el proceso que tuve que llevar para decir ‘¿sabís que? voy a cantar y chao’”.

“Él es súper apañador e hicimos click musicalmente de inmediato. Además, él se preocupa mucho de la interpretación de las canciones y yo creo que por eso también cada canción tiene un color muy marcado en lo vocal. Me decía ‘no, muy flojo, de nuevo’. Y yo le respondía ‘¿acaso no te gusta como canto?’ ja, ja, ja. Fue fundamental para yo sentir más confianza, fue muy abierto sobre su propio proceso musical, es muy talentoso y debe ser uno de los mejores bajistas que tenemos acá. Yo me saco el sombrero con él”. 

‘Tu tiempo’ fue el segundo tema que trabajaron juntos y “llegó después de un cuestionamiento real. ‘¿Seré capaz de escribir una canción?’, pensaba. Así que me hice una canción a mí misma diciéndome ‘ya, bota toda esta mierda que tienes, eres más que esta inseguridad que usas como capa, déjate de hueviar y canta y chao’”.

“‘Miedo’ tiene mucho que ver con ‘Tu tiempo’ porque llegué a la conclusión de que no había hecho nada porque yo tenía mucho miedo de mostrar mi sensibilidad. Y le dije a la Ruzica Flores y a la Rvyo que me acompañaran. Les mostré la canción y las cabras me dijeron ‘no hermana, chao, tienes que sacar esta hueá’”. 

“Siento que el hecho de que el feminismo haya llegado a mi vida fue lo mejor que me pudo haber pasado”, dice Macarena.

“Yo vengo de un trabajo donde el ambiente era muy machista y he ido viendo cómo han cambiado las relaciones entre hombres y mujeres, sobre todo en las personas que tienen más edad. Es heavy verlo. Yo tengo 34 y la periodista más chica con la que trabajo tiene 24 y me da vida, yo le digo, ‘eso, muy bien, no tienes que aguantar eso, yo lo viví y es horrible, tú no tienes que vivirlo’. No está bien que nos paguen 350 lucas, no está bien. Por eso lo agradezco mucho, aguanté que gente opinara cosas sobre mí. Tenía un pololo que cuando yo cantaba con el Bronko me decía ‘ay creís que soy tu fan’, porque le pedí una vez que me sacara una foto. Obviamente terminé con él ja, ja, ja, ja. Y también ser mujer y cantar, onda, mal visto hace algunos años. Un sinónimo de ‘le gusta el hueveo’”. 

Cuando Ruzica y Rvyo entran en la canción, se desvela otra dimensión. Se hace colectiva. Se lo comento a Maca y coincide. “Cuando las invité a colaborar les dije que tenía mucho miedo de hacer esto y quería que ellas hablaran de sus miedos. Cuando escuchas lo que rapean, ves que entendieron perfecto la invitación. Y lo bacán es que no tuvieron vergüenza tampoco. Cuando estábamos en el estudio, yo les decía ‘vencí mi miedo cantando frente a ustedes, ustedes también tienen que vencerlo’ y eso también hizo que se sintieran en confianza, incluso con el Oddó en el estudio. Él ahí calladito, no decía nada, porque sabía perfectamente que en ese momento estaba pasando todo”. 

Maca recuerda que en el estudio, durante esa jornada de grabación, pasaron muchas cosas. “Nos contamos historias, cosas que nos pasaron, nos contamos una cantidad de rollos, miedos y prejuicios y nos dimos cuenta que a todas nos pasa lo mismo, qué bacán no estar sola. Antes no hablábamos de estas cosas tampoco. Me encanta que se estén mezclando las nuevas y viejas generaciones, se armó TRAMUS, ROMMDA. Me emociona mucho la idea de ahora poder colaborar con otras, con la Ruzica, la Rvyo, trabajar con la Dindi Jane, hacer cosas con la Glo Herrera, con la que quizás vamos a sacar una canción más adelante. Yo siento que ahora se da mucho más que antes esto”. 

“El mismo hecho de tu libro, que alguien diga ‘yo creo que es importante escribir sobre esto, de las vidas de las músicas que están inspirando a muchas mujeres’. Yo a la Mariel Mariel… ‘Los bajos vibran en mi pecho’ era mi himno. Cuando la conocí lo primero que le dije fue que amaba esa canción y me invitó a cantarla en Onaciú. Fue cuando ganó el Pulsar, hicimos un carrete de celebración, tocó el Bronko, ella y La Plaza del Puma. Y cuando yo le digo eso a la Mariel, me dice, ‘ya entonces sube a cantarla conmigo’”. 

Foto: @lusandrea

Donde me lleve mi voz

En ‘Tu tiempo’, que es uno de los mejores lanzamientos locales de este año extraño, Masquemusica dice en el coro “vamos dejando esas ilusiones que hacen daño”. Me imagino que esa frase cala diferente en cada persona y le pregunto cuáles son para ella. “Querer cosas que no necesitaba. Creer que tener plata, un trabajo estable, tener esa vida que nos inculcan a tener. Ser flaca, porque eso será sinónimo de que te va a ir mejor en la vida, sea lo que sea que hagas. Desde eso hasta amistades por conveniencia, no decirle nada a tu jefe, todas esas cosas son las ilusiones que me hacían daño, porque son castillos de arena. La belleza, la delgadez, el mentirse. Decir ‘no filo, no importa que mi jefe me trate así, porque llega mi sueldo a fin de mes’. El trabajo estable. El daño que yo me he hecho por mantener un trabajo estable, onda, tener enfermedades, poner en peligro mi salud mental”, dice. 

En ‘Miedo’ aparece otra frase: “dar el triple para ser respetada”. En medio de nuestra conversación lo menciono y guardamos silencio por unos segundos. Lo rompo con “el que pregunte qué significa eso probablemente sea hombre”. Y estallamos en risa. 

“Sí po, ja, ja, ja. Siempre hemos tenido que demostrar. Desde tus ideas, la forma en la que te relacionas. He tenido micro, super, hiper, ultra machismos, muestras de ‘eres mujer, no puedes hacer esto’ y yo creo que desde nacer en La Florida, ser mujer, llegar a un lugar, siempre hay que estar demostrando. Después de probarte por ser mujer, viene la comuna, si eres alta, flaca, todo eso. Para mí esa frase casi la vomité. A quién no le ha pasado y hasta cuándo vamos a tener que hacer eso”, explica. 

Sobre este contundente debut, Macarena dice que “este es un primer paso, yo quiero experimentar y ver a dónde me lleva mi voz. Esta es mi carta de presentación y me deja muy conforme porque siempre pensé que ya no iba a hacer esto. Que iba a trabajar de periodista, que iba a cantar, pero que siempre iba a colaborar, no que iba a sacar mi proyecto. Esto me motiva a conocer gente, a hacer cosas con más músicos y músicas, y tratar de que levantemos también nuestra escena”. 

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