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Michael Gira de Swans: “todos se vestían de payasos, con trajes hechos de carne”

Javiera Tapia Publicado el 2 de Agosto de 2016 por

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“Sólo llamada por favor, sin cámara”, escribió Michael Gira en un mensaje en el chat de Skype. En unos minutos más, iniciaríamos una breve pero interesante conversación, días antes de aterrizar en Chile para su debut con Swans en el Teatro Nescafé de las Artes, dentro del ciclo Santiago Fusión.

El camino de Swans se ha caracterizado por ser uno largo y diverso. Cada disco es un paso diferente al que está antes y al que está después. Hasta 1997, la banda había lanzado diez álbumes. A partir de ese año, comenzó un hiato en la historia de la agrupación, en el que Michael Gira, de todas formas, estuvo bastante ocupado. Por una parte seguía a cargo de su disquera Young God Records, fundada en 1990, con base en lo experimental, por supuesto. También seguía haciendo música en Angels of Light, proyecto más ligado al folk que sacaba al compositor de los sonidos y procesos que lo alineaban en su trabajo con su banda anterior.

“Estuve bastante ocupado, pero después decidí que era tiempo de rearmar Swans y eso hice. Creo que volver es, musicalmente, la declaración más poderosa y también una especie de necesidad existencial. Algo que tenía que hacer. Quería estar dentro del sonido que hacíamos de nuevo y llevarlo al lugar más lejano que pudiera, que creo que es lo que estamos haciendo ahora. Es sobre el sonido, todo es sobre el sonido”, explica Gira.

“Nunca hemos trabajado con conceptos. No sé nada de conceptos, para mí todo es sobre la música en sí misma, todo comienza desde la música. Toda nuestra discografía es un proceso de descubrimiento y eso es lo más importante para mí ahora. El proceso más que el resultado final, más acerca de cambios y descubrimientos”, concluye.

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Michal Gira habla rápido e interrumpe la formulación de las preguntas. Necesita completar las ideas, nunca se sabe cuándo las acaba, de forma muy seca. La conversación toma un tono particular cuando intento preguntarle sobre los años previos al regreso de la banda, cómo no hacerlo, si son más de tres décadas de historia. Dos de las preguntas que remitían a hechos o a los ochenta como contexto, recibían respuestas burlonas y para nada agradables como “sí, eso fue hace treinta años así que tu pregunta también me la hago yo” o “sólo recuerdo que todos se vestían de payasos, con trajes hechos de carne”. Si en internet hubiese aire, podríamos haberlo cortado con el plátano que sostiene Gira en la foto de esta entrevista.

El disco que lo trae a Santiago es The Glowing Man. Cuando comenzamos a hablar de él, su tono cambia nuevamente. Es la primera vez que se muestra cordial. “La mitad de la música de ese disco partió en un contexto del vivo. De tocar en conciertos. Teníamos una idea básica de la que partíamos y se expandía a lo largo del tour. Esas piezas se transformaron lentamente en lo que puedes escuchar en el disco, ellas son ‘Cloud of Forgetting’, ‘Cloud of Unknowing’, ‘Frankie M’ y ‘The Glowing Man’, que son las más largas”, explica.

Luego, “las otras canciones las escribía con una guitarra, poniéndoles palabras y arreglándolas después con la banda en el estudio. Los temas más largo comenzaban casi todos con letras incompletas, y los libros que estaba leyendo y las experiencias que estaba teniendo, comenzaron a derramarse encima de las canciones”.

Hay un libro que Gira me cuenta que fue fundamental en la composición de las canciones de este disco: The Cloud of Unknowing, escrito a finales del siglo catorce por un autor anónimo. “Es un libro hermoso sobre misticismo cristiano”, declara. “Comencé a escribir frases y palabras que creía que eludían a una manera de pensar sobre el paso espiritual, así que las dos primeras canciones de The Glowing Man fueron formadas por ese libro, las otras, crecieron de cosas que pensaba en el momento”.

“Además, creo que estoy influenciado por el minimalismo de cierta forma. El punto de todo es la experiencia de la música, particularmente en vivo. Cuando eso funciona, es tremendo, muy positivo y trascendente en el tiempo. Cuando pasa, es cuando uno puede ir más allá y alcanzar un estado mental superior. No quiero decirle cómo pensar a la gente o ilustrar lo que pienso. Cuando funciona, somos un solo cuerpo. Cuando no funciona, somos sólo seis personas”.

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