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Hoy cumple 30 años el “Unknown Pleasures” de Joy Division

Hoy cumple 30 años el “Unknown Pleasures” de Joy Division

En 1967, Jocelyn Bell detectó por primera vez en la historia una señal proveniente de un pulsar. En 1974, su tutor de tesis, Anthony Hewish fue condecorado con el Premio Nobel por el desarrollo y confirmación de la existencia de estas estrellas de neutrones. Cada uno de los cien pulsos de radiación del primer púlsar descubierto reflejaba la injusticia y cambiaron el mundo científico. Cada uno de esos cien pulsos de radiación captados serían elegidos cinco años después para ilustrar la portada de un álbum que cambiaría la historia de la música. La puesta en largo de Joy Division poseía la fortaleza de un grupo tremendamente rodado, así como un efervescente poderío rítmico que fue lo que les hizo diferenciarse al momento de sus coetáneos. “I’ve been waiting for a guide to come and take me by the hand, Could these sensations make me feel the pleasures of a normal man?”. Poco ha tardado en aparecer la maxima vital del grupo mancuniano, “Disorder” te abre poco a poco camino entre las tinieblas. Esa oscuridad de la que no podrás (ni querrás) salir. “Day of the Lords” te confirma que estas ante una voz sobrenatural. Sir Ian Curtis (sin el distintivo real de Sir, pero mucho más señor que otros que lo poseen). Los “Where It Will End?” repetidos retumban en cada uno de los recovecos de la habitación y te hacen asomarte al abismo de sus pensamientos esperando a que sea el propio Ian el que te devuelva la mirada. Exhausto pretendes reprender las proclamas de ese nihilista aspirante pero no puedes sino terminar hinchándote de deshonor y entonar “I campaigned for nothing, I worked hard for this, I tried to get to you, You treat me like this”. Ni que hablar de a quién dirigirías esos “I tried to get to you”, aunque seguro que ella no ha escuchado este tema porque sino entendería las cosas mucho más. No es el final. No estamos solos en la oscuridad, “Insight” se hermana musicalmente con “Disorder” para dar un golpe de efecto y proclamar que “I’m not afraid anymore”. La mutación del “Insight” en los riffs de “New Dawn Fades” nos muestran que estamos a punto de entrar en el núcleo de la estrella. El apocalíptico intento por mejorar deja paso a la perfección hecha canción. La grandeza pop (sí, pop) de “She’s Lost Control” hace que sea una de esas pocas piezas inigualables y por la que cualquier grupo mataría. La brutalidad de este tema deja camino libre para otro de los pesos pesados: “Shadowplay”. Aunque te entren ganas de matar uno a uno a los que afirman que la versión de The Killers es superior (haberlos hailos). No confundan obra maestra, con divertimento por favor. “To the centre of the city in the night waiting for you” y la locura entre el bajo de Peter Hook y la guitarra de Bernard Sumner se acercan al infinito. “Wilderness” puede parecer a la vuelta a la melancólica letanía en la que nos encontrábamos, pero parece que no estamos en el mismo rumbo de antes y puede que nos hayamos acercado a una galaxia cercana. Los ecos de Iggy aparecen en ese desgarro llamado “Interzone” e Ian deja el control a Peter Hook para que enloquezca por completo. Tras la descarga de adrenalina a lo The Stooges, es el momento de todo un himno. El momento en que todo el contenido de “Unknown Pleasures” se vuelca en seis minutos. Todo lo que quieras buscar. Quiénes somos, el sentido de la vida… Todo esta en “I Remember Nothing”. El disco 10 del catálogo de Factory Records hace honor a su numeración. Irrepetible.

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