Bass, LB, Slot, Fonosandiwch o Mike Mc Coy son algunos de los más de 30 seudónimos con los que Uwe Schmidt -que en esta ocasión nos visitó como Atom ™ – ha demostrado por más de veinte años que la música electrónica va más allá de un par beats pegados con el fin de hacernos bailar. Todo lo contrario, en esta pasada del Lollapalooza, el alemán llegó con sus máquinas dispuesto a dejar en claro que el trabajo en esta rama debe ser tanto o más técnico que en los más convencionales.

Dos y media de la tarde y el productor no aparecía. Los primeros abucheos, que demostraron lo acostumbrado que nos tiene el festival a funcionar puntualmente, fueron en aumento hasta que las visuales siempre bien cuidadas de Atom se encendieron. ‘Atom ™ – HD’ se leía en las tres pantallas que acompañaron durante todo el espectáculo al solitario DJ que prometía terminar de presentar su último trabajo del 2013, ‘HD’.

Los primeros sonidos de ‘Stop’ comenzaron, y Uwe aparece en escena frente a las cientos de personas que hasta ese momento se dividían entre caras de expectación, por ver a uno de los exponentes más longevos y activos de la escena, versus aquellas de confusión del sector más joven que no lograba coordinar sus preparados movimientos de dubstep con los beats alemanes ácidos respecto al imperialismo en el mundo del pop.

Son las 14.45 horas y Atom continúa presentando sus más recientes piezas intercaladas con elementos anteriores tales como ‘Liedgut’ del 2009. Para ese punto, la fanaticada de Calvin Harris comenzaba a resignarse y mover sus ansias de baile a otro escenario. Lo que iban a buscar al Movistar Arena no es algo que el intérprete de ‘Ich Bin Meine Maschine’ pudiera entregarles, o no a la escala de hits y saltitos a los que parecen estar acostumbrados; y mientras ellos salían molestos, los asistentes mayores de 25 entraban preocupados al recinto esperando no haber perdido mucho del músico que de visitas a nuestro país entiende bastante.

Él, que siempre se muestra serio sobre escena, es para muchos uno de los padres del electrolatino y el acitón (mezcla entre acid y reguetón), pero para apreciar el talento que viene a mostrarnos hace falta más cualidades que las ganas de alzar las manos al ritmo de la electrónica: ATOM ™ ha demostrado que el movimiento corporal no es más que la consecuencia de sonidos bien cuidados, con transiciones elegantes e intervenciones pensadas, más que hits radiales y gritos desesperados pidiendo aplausos.

Para quienes sabían a lo que iban, el show de una hora fácilmente puede entrar en el top cinco de espectáculos Lollapalooza 2015 dignos de conservar en el recuerdo, puesto que el compositor electrónico no tiene margen de error a la hora de exhibir sus más de diez placas de mezclas. Sin embargo, para la camada adolescente de flores en la cabeza, fue una anécdota a la que nunca pudieron embarcarse.