Fotos: Jaime Carrera

Acer Stage, 4:30 de la tarde y el fiel sol, fueron las condiciones para que Camila Moreno saliera a escena. Vestida de rojo con una corona de rosas plateadas, parecía una hada sacada directamente de un libro de cuentos. Figura que de alguna forma podría representar perfectamente las características que tuvo su show.

Instrumentalmente, se nota que Camila Moreno ha madurado, el sonido que se apreció en la velada deja en vergüenza el presentado el año 2012, en el marco del mismo festival. Su técnica vocal también ha mejorado, llegando en los tonos altos a parecerse bastante a la islandesa Björk, un tinte que viene demostrando hace varios años.

Una de las singularidades de ver en vivo su repertorio, es que sus canciones nunca suenan igual que en los discos. Estos cambios pretenden darle un sonido nuevo y único de escuchar a la canciones, algunas veces funcionando y otras no.

Una de las postales de la jornada fue la interpretación de ‘Cae y Calla’, empezando simple con solo la voz y la guitarra, para agregar de golpe el resto de los instrumentos, generando un contraste interesante. Además, durante la canción se repartió al público trozos de el cadáver exquisito que Moreno había organizado a través de las redes sociales el día anterior.

Para los que no lo conocen, un cadáver exquisito es un juego de palabras que consiste en escribir una frase, taparla, y pasársela al próximo jugador que también debe escribir, pero sin leer lo creado por los anteriores participantes. El show finalizo con ‘Yo Enterré Mis Muertos En Tierra’, donde expreso su apoyo por los aborígenes latinoamericanos y la mujer mapuche.

Camila Moreno dio un show cargado de magia, poesía, naturaleza y crítica social todo empaquetado en un redondo sonido. En medio del show relató una pesadilla que finalizaba con ella volando. Volando feliz por los aires. Casi igual a un hada.