Foto: Jaime Carrera

Treinta segundos le tomó a Congreso demostrar por qué fue una buena elección para esta edición de Lollapalooza. Con otros 30 segundos más explicaron fácilmente su estatus de leyendas de la música chilena. Un comienzo explosivo, con el que rápidamente convenció a los oyentes de que valía la pena soportar el sol que estaba en su punto más peligroso.

La banda se dio el lujo de pasear por todo su repertorio, temas nuevos y antiguos, algunos cuyas letras el público no conocía, pero que no dudo en acompañar con las palmas o ovacionar. Incluso temas provenientes de joyas inadvertidas como el disco Pichanga, realizado en conjunto con el antipoeta Nicanor Parra.

La ocasión también fue utilizada para dar apoyo a Valparaíso, ciudad que nuevamente está sufriendo por un incendio, homenajear a Victor Jara y desear un mejor planeta, una mejor ciudad y una mejor vida. Frase que serviría de introducción para ‘Mapocho’.

Instrumentalmente, el show fue perfecto, cada instrumento sonando como uno solo. Tilo Gonzalez demostrando su maestría en la batería, los vientos de Hugo Pirovich, Jaime Atenas dándole ese sabor característico y Raul Aliaga, que se lució en un solo en el cajón peruano, ganándose los aplausos del emocionado público.

El final fueron dos estocadas directas, ‘En Toda Las Esquinas’, coronándose como una de las postales de esta edición 2015. Y la más nueva, ‘El Fin del Show’, que resultaba ser el perfecto último corte.

La presentación de Congreso, sin lugar a dudas, se coronó como una de las mejores de la primera velada de este Lollapalooza 2015, por su ejecución musical, por el ambiente vivido, por la relevancia histórica que tiene la banda pero por sobre todo, por la humildad y el corazón con que se movían en el escenario. Más que un concierto, se sintió como un regalo.