Lunes 8 de julio de 2013, Movistar Arena, Santiago
Foto cortesía de DG Medios

Diana Ross se subió al escenario de un reducido Movistar Arena la noche del lunes e hizo un recorrido por sus décadas de carrera frente a la audiencia local. Con un setlist compuesto sólo de hits -como era de esperarse- y acompañada de una banda local, una de las divas más importantes de la historia de la música popular sorprendió a aquellos que miraban esta visita con recelo.

La fecha en Chile fue la última presentación de su gira y duró una hora y quince minutos, tiempo suficiente para conquistar a los cinco mil asistentes y entregar himnos como ‘Stop! In the Name of Love’ y ‘You Can’t Hurry Love’ de The Supremes. Pero el tema que dio inicio a la velada fue ‘I’m Coming Out’, un clásico de la década del ‘80, producido por Bernard Edwards y Nile Rodgers del grupo Chic, un nombre recientemente redescubierto por una nueva generación gracias a ‘Get Lucky’ de Daft Punk.

El escenario fue una pasarela de éxitos y de cambios de vestuario: cinco túnicas brillantes, cuyas gasas se movían al suave vaivén de los brazos de la protagonista. Estamos hablando de Diana Ross: las lentejuelas siempre serán parte del espectáculo. La banda (compuesta por 3 coristas, un pianista haciendo su trabajo en un enorme coloso de cola y cuatro vientos) fue sólo una parte de los acompañantes en el escenario. A pesar de que a ratos algunos arreglos quizás no le hacían justicia a los originales, aunque sonaban a la perfección, ‘Don’t Explain’ (original de Billie Holliday) fue uno de los mayores triunfos de la noche junto con ‘Upside Down’, logrando parar a casi todo el público de sus butacas.

La noche terminaría con la cantante descalza por un desperfecto de vestuario, una situación que un asistente al concierto intentaría arreglar lanzando un pañuelo para que Diana no tocara el suelo helado. A esto se sumaron sus músicos, que terminaron tocando en calcetines para estar en igualdad de condiciones sobre el escenario.

El cierre fue con ‘I Will Survive’ de Gloria Gaynor. Todos bailando, todos cantando. A pesar de no repletar el recinto y de ser una fecha programada con bastante recelo, la artista supo demostrar que aún puede montar un buen espectáculo a sus 69 años cumplidos. Sería interesante ver si alguna de las actuales intérpretes que han tomado diferentes elementos de la carrera de grandes cantantes como Diana Ross logra, en el futuro, montar un show así de completo. Sin más producción que un gran vestuario, un gran peinado, una gran banda y una tremenda voz.