Ingleses en el Movistar Arena
Texto por Rodrigo Ferrari | Foto por Felipe Fontecilla

A eso de las 18:30, la cola en la entrada del Movistar Arena era considerable. La tónica era mucho cintillo y público para todas las edades. Se abren las puertas y la gente corre hacia la platea alta, lo primero en llenarse y el lugar elegido por el suscrito para apreciar el show (que no me canso de repetir, es la mejor ubicación del local, sobre todo por el audio).

Con puntualidad inglesa salta (literalmente) al escenario James Blunt, el telonero de la velada. Sonido impecable y sin desafinar, el inglés se las arregló para ganarse a un muy dispuesto público con baladas indiferenciables y uno que otro intento rockero que se quedaba en eso, un intento. Lo de Blunt son las letras simples -más bien obvias-, repetitivas y melosas, pero por respeto a la fanaticada, fue una presentación correcta, coronada con un arranque de entusiasmo, que hizo que el cantautor se lanzara escenario abajo para recorrer absolutamente toda la cancha y pasar por entre los asistentes que no alcanzaban a sacar la cámara de sus estuches, para luego rematar con el siempre facilista uso de la camiseta de la selección chilena. Sería.

Terminado el impasse, se encienden las luces y se monta un largo y reluciente piano negro sobre el escenario. Minutos después entraría el plato de fondo de la noche. Algo más de 13 años después, Elton John se reencuentra con el público chileno, saluda parado sobre su asiento, recibe una ovación, se sienta al piano y todo comienza.

Tras un inicio tibio, con canciones poco conocidas, no tarda en llegar el primer hit y rápidamente el inglés se mete al público al bolsillo con "Tiny Dancer". El sonido es perfecto, la voz de John -a pesar de los años- mantiene la impronta que lo hizo famoso. Sin más introducciones, comienza una larga lista de éxitos entre los que destacan "Believe", "Rocket Man", "Sacrifice", "Don’t Let the Sun go Down on Me", "Guess That’s Why They Call It the Blues", "Sorry Seems to Be the Hardest Word", "Candle in the Wind", "Bennie and the Jets". Más de una veintena de canciones que fueron rematadas con la canción con que musicalizó la película El Rey León "Can You Feel the Love Tonight" y finalmente, tras el bis, con "Your Song".

Si en 1995 dejó un sabor amargo entre quienes lo fueron a ver al Nacional, esta vez, Elton John saldó toda deuda con sus seguidores chilenos. Una cuidadosa elección de tracks que pretendieron reunir 40 años de trayectoria y casi 30 discos de estudio, con sobrado éxito. Con una banda de gran calidad musical que lo ayudó en los tonos que ya no alcanza, demostró una vigencia que no esperaba. Quizás el punto bajo sean las pobres visuales que acompañaban algunos de los temas, las que parecían hechas en alguna computadora ochentera y que poca justicia le hacían a un show redondo que finalmente se tradujo en largos aplausos de pie y sólo caras sonrientes a la salida del Movistar Arena.