Pasadas las 18 horas y con un sol que no daba tregua, miles de personas se acercaron al Coca-Cola Stage para ver el debut en suelo chileno de los británicos Kasabian.

Una vez terminada la presentación de Bastille, el cuarteto -o sexteto en vivo- liderado por Tom Meighan y Serge Pizzorno, dio rienda suelta a unos de los shows más esperados por el público. Y era que no, el proyecto con cinco discos de estudio, decenas de premios y encabezando cuanto festival se le pone en frente, lo que debía hacer era sólo comenzar.

Con un set cargado a su nuevo trabajo 48:13, Kasabian no dejó espacio para las dudas y, con disculpas de por medio, debido a la cancelación de su show el 2012, se echó al bolsillo a sus fanáticos inmediatamente. A falta de números más relevantes o de primera línea, la banda estaba llamada a ser quien hiciera explotar a los fanáticos, y así fue.

Aunque sus últimos trabajos han llevado a la agrupación a otro estilo más bailable y, quizás apuntando a un público más joven, en vivo es otra cosa y su show conecta de excelente forma con sus seguidores. Definitivamente, Kasabian dio muestra de lo que es, una banda de festivales y armó una fiesta con su público saltando, coreando y entregándose por completo, sonando perfecto y pasando por todos sus discos.

Puntos altos fueron las interpretaciones de ‘Shoot The Runner’, la bailable ‘Eez-eh” y los hitazos mundiales ‘Club Foot’ y ‘L.S.F.’, esta última coreada por un público enloquecido. Como ya es una costumbre en la dinámica del grupo, Pizzorno se pone el traje de bufón y juega con la audiencia, quizás quitándole seriedad a la banda, pero una vez en vivo, todo se acomoda, encaja y funciona. Después hablamos de prejuicios, pero lo que sí importa es que los ingleses hacen gala de un presente fértil.

Es importante detenerse en el fenómeno y notar de manera estratégica el uso de bases y sintetizadores, acercándose a la electrónica, categoría musical que fue plato principal en esta edición del festival, y que aparentemente apunta, como mencionamos anteriormente, a un público joven, al público del futuro.

Para finalizar, la banda regaló la impresionante ‘Fire’ y con un Tom Meghan extasiado cantando a capela “All You Need Is Love”, que a esas alturas debía ser “All You Need Is Water”, debido a la gran potencia del concierto. Un setlist preciso, pero que dejó con gusto a poco a cientos de alocados fans que definitivamente quieren más. Ojalá en poco tiempo, Kasabian pueda volver a Chile con un esperado show en solitario, porque repertorio tienen de sobra.