Foto: Maira Troncoso

Dos de la tarde y el d-Box Stage ubicado en el Movistar Arena se comenzaba a preparar para recibir por primera vez a MKRNI, el trío santiaguino que desde el 2008 viene inundando las pistas de baile con sus pegajosas melodías cargadas al pop.

Marcelo Peña y Sebastián Román hacen su entrada acompañados por los primeros sonidos de sintetizador de ‘Media Vuelta’, canción correspondiente a su cuarta placa de estudio Canciones. Segundos más tarde, es el momento de la aparición de Elisita Punto y el escaso pero entusiasmado grupo de fanáticos se manifiestan ante los pasos de baile de la vocalista y artista visual.

La bienvenida del público, que se opacaba entre tibios aplausos y caras confusas del sector sub 20 que entraba al recinto con ganas de preparar sus pasos de baile para Skrillex con algún DJ de turno, tomó fuerza con ‘Calor’, sencillo que acompañado de trabajadas visuales terminó por convencer a más de algún indeciso para que se entregara al -para muchos- desconocido sonido de la banda.

Hasta ese momento los nervios se notaban en la mínima interacción que generaban como MKRNI, pero de pronto llegó ‘Inercia’, la pieza con rotación en las radios que elevó al máximo los coros de las cientos de personas que prefirieron olvidar que no estaban observando a algún referente de música electrónica y empezaron a prestar atención a lo que tenían enfrente. Tres intérpretes mostrando su trabajo de manera prolija, sin riesgos, recorriendo el mismo camino que ya han pavimentado en escenarios como Primavera Fauna, SXSW, y el Festival Nrmal.

De allí en adelante todo fue más fácil de llevar y digerir. Temas como ‘Dime que sí’ reafirmaron porqué MKRNI se ha convertido en una de las predilectas de la escena del pop nacional, trayendo con ellos no sólo la experiencia que cada uno tiene como músico, sino que también por cómo se han sabido complementar en todos sus aspectos, desde su buena onda sobre un escenario, la naturalidad con la que se presentan frente a públicos -de conocidos y desconocidos-, hasta la armonía que conforman los sonidos de Román con la dulce voz de la vocalista.

El trío no tuvo nada que perder, por el contrario, tuvo mucho que ganar. Durante su primera pasada por la versión chilena de Lollapalooza lograron convertir el ambiente tibio en una fiesta en sus últimos 10 minutos de presentación, que seguramente les dejó más de algún nuevo fanático que durante el resto de la jornada debe haber caminado por la elipse del Parque O’Higgins tarareando uno que otro beat pop de Sebastián o repitiendo las románticas frases de Elisita.