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Primavera Sound 2014: jueves 29 de mayo

Javiera Tapia Publicado el 2 de Junio de 2014 por

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Si eres una persona con un bajo umbral para soportar la frustración o, simplemente, crees que naciste para ser ese ser humano que siempre consigue lo que quiere, la mejor terapia para aliviarte de esos males es asistir al Primavera Sound. Lo quieres todo. No obtendrás todo, porque es físicamente imposible, pero al final del camino, verás que igual, consiguiendo sólo una parte, puedes ser muy feliz.

Mientras unos ya no sienten ganas de reservar su espíritu para esta cita, porque lo ven como un mall de la música, otros peregrinan a La Meca. La versión 2014 comenzó el lunes 26 de mayo con diferentes conciertos gratuitos en la ciudad, hasta llegar al miércoles, a la jornada de apertura en el Parc del Fórum, también de entrada liberada. Desde las cinco de la tarde, desfilaron bandas como Él Mató A Un Policia Motorizado (cuya participación en el festival Territorios de Sevilla fue, de manera insólita, criticada por los sindicatos de policías), Temples, Stromae (un show increíble acompañado por juguetonas nubes negras) y Sky Ferreira (una presentación lamentable y aburrida, que se hizo sólo un poco más llevadera gracias al juego de buscar un techo para escapar de la tormenta eléctrica) y Holy Ghost!, entre otros.

Stromae

Luego llegó el jueves. Con algunas gotas que caían del cielo comenzó oficialmente el primer día de festival. Mirar el horario causaba efectos paralizantes momentáneos, pero luego de respirar profundo, tocaba correr a los escenarios. El Sony partió con Grupo de Expertos Solynieve, el proyecto paralelo de Jota, leyenda viviente de Los Planetas. Tres cuartos de hora en los que quedaba claro cuál es la banda y las canciones que el vocalista genuinamente disfruta tocar. Sonrisas, unos cigarros encendidos arriba del escenario y guitarras entrañables. Pero el buen show que entrega la banda no es antojadizo ni un golpe de suerte. Lo forman -además de Jota- Víctor Lapido (Lagartija Nick), Antonio Lomas , Miguel López (ambos de Lori Meyers), Manu Ferrón y Raúl Bernal. Y como el reloj no perdona, terminaba esta presentación con la gigantesca ‘La Reina de Inglaterra’ y comenzaba Real Estate en el Heineken, el otro escenario principal.

Real Estate

Comenzaba a sonar ‘Had To Hear’ y mientras los más fanáticos se quedaban en las rejas, el resto disfrutaba el día. Real Estate era la invitación perfecta a sentarte, verlos y olvidar un rato la lluvia, gracias a unos claros de sol que calentaban un poco el cuerpo. Casi como si las nubes hubiesen querido respetar el momento.

La hora parecía perfecta para los texanos Midlake. Cayendo la tarde antes de encarar la maratónica noche de conciertos, venían a presentar su cuarto disco, Antiphon, un renacimiento en muchos sentidos, tras la marcha de su carismático vocalista y líder Tim Smith. Superado el bache del tercer y continuista trabajo The Courage of Others, su disco de 2013 tiene suficiente peso por sí mismo como para guiar un concierto en un festival. Tanto así, que comenzaron con un terceto perteneciente a este: ‘Ages’, ‘This Weight’ y ‘Provider’. Navegando entre el bucolismo de los juegos de voces a lo Fleet Foxes, y detalles electrónicos que incluso hicieron bailar al público, cuando el grupo liderado por un Eric Pulido absolutamente consciente de que la época de transición se ha realizado sin traumas y adaptando hits del pasado como “Young Bride” o “Roscoe”. Se palpaba el disfrute generalizado de un grupo que, superada la crisis, sólo parece crecer.

Midlake

Y -aunque todas son grandes decisiones- ahora llegaba el momento de tomar una de verdad importante. St. Vincent topando con Neutral Milk Hotel. Como la cita con la banda de Jeff Magnum era algo bastante improbable para la mayoría de los asistentes, el escenario ATP se repletó con rostros aún incrédulos por lo que estaban a punto de ver. Y lo que vieron fue sublime. ‘In The Aeroplane Over The Sea’, ‘The King of Carrot Flowers’ y ‘The Fool’, fueron sólo una parte de aquel entrañable setlist interpretado de forma impecable. Gracias al silencio del público mientras la banda desplegaba su artillería, el momento se vivió de forma aún más ceremoniosa. Sin duda, lo mejor del día de apertura.

Llegó la noche y con ella uno de los espectáculos bailables de mejor factura del último tiempo: Chvrches. El que pensó en algún minuto que sólo era un hype, estaba equivocado. Los escoceses se tomaron por completo el escenario y sonaron bestiales, con una Lauren Mulberry a la cabeza, con una voz y encanto que entretuvo hasta el final, coronando su participación con ‘The Mother We Shared’, un hit. Primaveras Faunas del mundo, avíspense.

Como una tradición que ya no sorprende pero siempre se agradece (llevan años siendo parte del cartel del festival), a la medianoche apareció Shellac. El trío liderado por el mítico Steve Albini dio lo que todos esperan año tras año: energía, entrega, un sonido perfecto que llena todo el espacio (este año en el escenario ATP, uno de los más importantes) y un repaso a toda su discografía (con cumbres como ‘At Action Park’ o ‘1000 Hurts’) que este año tendrá un nuevo acompañante, el anunciado Dude, Incredible. La sensación de libertad que desprende el trío, el dominio sobre sus instrumentos, las transiciones sin descanso, el caos que siempre lleva a algún sitio y la sensación de que cada vez que uno los ve es irrepetible, enardecieron a un público que sólo sabe devolver al grupo todo lo que este le da. Pensando en cómo bandas de su generación se arrastran por mucho que encabecen festivales, todo amante del rock en el amplio sentido de la palabra, debería acercarse a un concierto de los de Steve Albini (que, recordemos, está detrás de trabajos de la aristocracia del rock con gente como Nirvana, Pixies, Slint, Low o PJ Harvey). Para repetir cada año.

Charles Bradley
Por Èric Pàmies

La fiesta seguía con la actuación de Charles Bradley, un hombre analfabeto que grabó su primer disco después de los sesenta años porque su encanto y talento valió más que cualquier otro precepto. James Brown no podría pedir a otro mejor para continuar esta historia de la música negra que, además, se mueve con brillos propios hasta para grabar un cover de ‘Stay Away’ de Nirvana.  Hubo bailes, lentejuelas y cambios de vestuario: lo visual le hacía contrapeso a la sangre de uno de los mejores testigos -y luego heredero- del soul.

La noche estaba lejos de terminar y Disclosure hacía una verdadera fiesta en el escenario Heineken. Además de hacer saltar a todo el público con White Noise (que suena mil veces mejor en su versión del disco), hipnotizaba con las gráficas que acompañaban su show.

La primera jornada fue increíble y agotadora. Lo mejor de todo, es que faltaban dos días más.

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