Llegado el momento del quinto álbum, Hot Chip parece estar en un punto crítico. Desde las dulces y aletargadas melodías libres de pretensión (“Coming On Strong”), pasando por discos donde el ímpetu bailable y el synth-pop multicolor comenzaron a ser la constante (“The Warning” y su celebrado “One Life Stand”), el grupo liderado por Joe Goddard y Alexis Taylor ha refinado su sonido hasta posicionarlo como uno de los platos más apetecidos del electropop de la última década.

Su música ya tiene un público ganado, sus melodías son innegablemente efectivas y su propuesta ha florecido en todo el esplendor que prometían sus primeros días. ¿Qué pueden ofrecer los británicos para sorprender? Con una marca respetada dentro del universo actual de bandas, Hot Chip tiene una responsabilidad mayor a la hora de innovar, sin dejarse estar dentro de su efectiva fórmula. Ése era el desafío que tenían por delante a la hora de armar “In Our Heads”.

El disco abre con tres cortes pisteros y directos, de sonido familiar. ‘Motion Sickness’ es una invitación a moverse a mediana velocidad, con sabor a primavera y un dejo romántico que agrada sin impresionar. Algo similar ocurre con ‘How Do You Do?’ y ‘Don’t Deny Your Heart’, esta última llena de sintetizadores, arreglos retro y coros pegajosos deudores de Pet Shop Boys o Human League. La necesaria pausa, y uno de los puntos notables de esta placa, llega con la adorable ‘Look at Where We Are’. Los beats se desacerelan y la euforia da paso a un momento emotivo y lánguido, donde la voz de Taylor toma un rol protagónico de nostalgia disfrutable y suavidad melosa.

‘Night and Day’ es el estandarte de la placa. El tema llamado a pegar en radios y pistas de baile, cargado de suciedad funky, influencia disco y ritmo electrizante, buscando provocar euforia y demostrar que éste es un álbum más versátil que sus antecesores. La entretenida ‘Flutes’ también muestra esa dualidad entre el pop sintetizado de los ‘80 y la producción de nuestros días, pero es ‘Let Me Be Him’ la canción que se lleva todos los aplausos. Un corte mid-tempo, delicado y sensual que unifica lo mejor de este trabajo. Un liberador himno estival de siete minutos que invita a sonreír y pone en juego las armás más efectivas de la banda. Un single que bien podría cruzar la barrera indie y llegar a oídos masivos sin perder calidad.

Pese a sus puntos altos y a ser un álbum que los fans acérrimos (y comprensivos) disfrutarán de todas maneras, “In Our Heads” termina siendo un paso no muy arriesgado en la evolución del grupo. Su cuidada producción es rescatable y sus singles evidencian un talento innegable, pero estos terminan siendo islas en un mar a ratos saturado por beats superficiales. Queda claro que éste es el disco en que Hot Chip intenta pasar al mainstream, y en ese afán se quedan cortos. Su próxima misión será exagerar y potenciar esos recursos que los llevan a crear dos o tres tracks geniales y convertirlos en un todo que no deje dudas.