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Imagine Dragons: los viejos-nuevos sonidos

Imagine Dragons: los viejos-nuevos sonidos

Bárbara Carvacho

¿Qué está pasando, qué es toda esta gente eufórica? Tal vez con los años me he puesto mañosa, pero no sonsa. El impacto inicial de Imagine Dragons fue ese de no entender muy bien por qué tantos chicos se volvían locos con la intro de una banda que considero, de lleno, aburrida. Casi treintona, mañosa, pero no sonsa. ‘I Don’t Know Why’ parte y me acordé de todas esas veces que fui yo la jovencita eufórica. Me acordé de Oasis, por ejemplo, pero esas son otras historias.

Vamos a pasar por alto lo obvio: sí, sus canciones suenan en comerciales, las de los Beatles también. Sí, sus integrantes son minísimos, ¿acaso David Byrne no? Sus letras son el pilarsordísmo de nuestros tiempos. Dale, pero igual te emocionaste con Coldplay alguna vez -aunque haya sido con “sus primeros discos, los buenos”-. El juicio superficial no será parte de estas palabras, que sí tienen para decir que Imagine Dragons es un tedio. Eso lo sigo pensando. “Todas sus canciones suenan igual” y otras barbaridades que decimos, pero ¿nos importa?.

La banda se consagró hace buen rato. Llenaron hasta más no poder y gente de todos los estratos y edades gritó cada una de sus piezas. ‘Believer’, ‘Start Over’, ‘The Fall’, son ejemplos rápidos. Los nuevos sonidos de estos tiempos. Ni hablar de cuando sonó ‘Gold’, algo así como el soundtrack oficial del festival, gracias a VTR. Para qué repasar ‘Radioactive’, el gran hit que hasta Kendrick Lamar llegó a intervenir. Entonces ¿quién es una para juzgar el disfrute ajeno? A pesar de que mis ganas iban directas a dejar en claro que esta banda es fome, no podemos pasar por alto la felicidad que sintieron miles de personas viendo a Dan, Wayne, Ben y Daniel. Aquí estoy yo, acordándome de Oasis otra vez.

Son buenos cabros, como diría alguna mamá. Sonríen harto, tienen cosas para decir: hablan de migrantes, de armas, del estado político de su país, de sobreponerse. El fenómeno actual del letargo estadounidense, acompañado por letras de autoayuda, tanto para Dan como para sus seguidores. Si hay un cartel que dice “ayudaste a alejar mis demonios”, quién es una para arrebatar ese momento a punta de reflexiones obsoletas y mañosas. Son los nuevos sonidos, todos hemos estado ahí, no nos engañemos. Para disfrutar a veces sólo tienes que hacer eso: disfrutar.

*Foto: Karla Sánchez 

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