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Oh Wonder: a veces, sólo queda dar cara

Oh Wonder: a veces, sólo queda dar cara

Hablemos de dar cara. Media tarde, Acer soltando tierra como de costumbre, y harto público esperando a Oh Wonder, dúo británico que presenta un pop con bastante poder bailable, sin olvidar la reflexión humana, obvio. Eso estábamos esperando todos. No fue sorpresa ver salir a Josephine y a Anthony entre gritos y aplausos, todo parecía normal, hasta que la vocalista saca su teléfono y nos da la grande: “nuestros instrumentos no llegaron”.

En un forzado pero entendible español, la cantante explica que no pueden hacer su espectáculo completo porque no llegó la batería, ni el bajo, ni las luces, pero “hemos venido desde muy lejos para nuestro primer concierto en Chile”. Aplausos, de esos que dicen “no importa, igual los queremos”. El caos ya se había desatado hace un rato en el Parque O’higgins. Que Spoon no llega, que Royal Blood se cambia de horario, que Zara Larsson toca más tarde y Camila Cabello casi que abre el domingo a las 00:01. Pero Oh Wonder, y su público, dieron ejemplo de compresión en esta fiesta. Tanto el dúo, como los contentos espectadores, aprovecharon cada minuto.

Literal cada minuto, porque los intérpretes de ‘Ultralife’, extraído de su disco del mismo nombre, sólo pudieron presentarse quince. Cinco canciones, las más adaptables a este formato acústico playero de teclado y guitarra. Eso sí es dar cara. Los fanáticos disfrutaron igual, se las cantaron todas, y la banda europea demostró que cuando se quiere, se puede, aunque sea a medias. Mil puntos para su armonía vocal, sobre todo la de Josephine, con una voz digna de tenernos pendientes sólo a ella y nada más que las notas que entrega.

Seguramente podríamos haberla escuchado quince minutos más y no hubiéramos extrañado la batería o el bajo, pero se entiende la decisión. El público, al menos, entendió. Coro, coro, aplauso, aplauso, grito, grito. Un paso corto pero que salvó gracias al talento y las ganas de querer que funcione. Prometieron volver con espectáculo completo, así que su debut en Lollapalooza Chile fue como un aperitivo para dejar en claro que se merecen el espacio, que hay gente con ganas de escucharlos -aunque sea en formato reducido- y que a veces, sólo queda dar cara.