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Rock en Conce 2022 #2: Mucho más que la cuna del rock

Rock en Conce 2022 #2: Mucho más que la cuna del rock

“Al terminar la séptima versión de su festival, Concepción dejó de ser la cuna del rock chileno y se convirtió en un destino musical por derecho propio”, dicen Bárbara Carvacho y Valentina Tagle, en la segunda parte y final de su cobertura de Rock en Conce 2022.


Rock en Conce vivió su segunda jornada con otro ambiente. Desde la hora de almuerzo la gente se empezó a agrupar en el evento gratuito, esta vez con una variedad de edad y estilos bastante más amplia que en su primer día. Domingo nublado pero templado para empezar a despedirnos de la versión 2022 del festival gratuito; un día que se mantuvo fiel a su estampa rockera pero que abrió puertas para esperados números, en cuatro escenarios completamente repletos para casi todos sus shows.

Con unos minutos de retraso, el escenario Bicentenario 1 abrió un día que tuvo de todo: tierra levantada en nombre del punk y la fantasía pop, himnos disco, Juanitos, covers con acento argentino y local, y uno que otro acople que fue surfeado sin opacar el grueso del evento. Panorama familiar indiscutido, no sólo para la gente de Concepción, también para visitantes de diversas ciudades que aprovecharon el último día de la semana para ir a tirarse al pasto y probar la gastronomía callejera con un excelente line up sonando de fondo.


LOLEIN
Las habíamos recomendado como show a tener en consideración si es que asistían a REC y lo confirmamos. La apuesta de este dúo está afirmada en el pop y las corrientes japonesas, sin hacerle asco a coqueteos con el urbano, la balada e incluso el rock. Ad portas de partir una nueva etapa en su historia musical y sonora, en lo que es el trabajo de inéditos singles que irán saliendo este año, Priscila Flores y Eileen Díaz dieron cátedra de su nombre: Lolein, tal como lo entendemos por esta parte del mundo, es la representación de una juventud que se desenvuelve bajo sus nuevos prismas y conceptos. Abrazando la seducción, el romance, el género y hasta el luto, las locales dejaron un dulce sabor en nuestras bocas y las ganas de que, prontamente, podamos verlas en más escenarios grandes haciendo gala del talento penquista.

Foto por Luis Martínez / Reseña por Bárbara Carvacho

FISKALES AD-HOK
Bacila con la rabia nos grita Álvaro España mientras la gente corre al encuentro con Fiskales Ad-Hok. La diversificación del público en los conciertos de la agrupación ya es una tendencia hace rato, sus conciertos ya no son un espacio sólo para hombres panketas, es una institución familiar. Madres y padres de poleras a juego, con sus hijes disfrutando canciones que, por desgracia, son tan vigentes de cantar una y otra vez.

Si Lolein nos dio un dulce con la frescura de su pop 2022, lo de España es ese amargo necesario para equilibrar la vida. Estar enojado y demostrarlo está lejos de ser algo malo, sobre todo en un país como este donde siempre queda mejor sonreír y mirar para el lado. Y aquí está Fiskales, siendo una institución musical que no envejece, no agota, no desafina, que no se aburre de gritar verdades mientras la audiencia abre cervezas como si nos pudiéramos tomar las injusticias de Chile en cada sorbo.

Foto por Francisco Arias / Reseña por Bárbara Carvacho

DULCE Y AGRAZ
La escena musical penquista nunca había brillado tanto como en esta versión, donde la ciudad se sacó su máscara rockera y nos demostró que tiene más que un espacio para otros géneros. Uno de esos espacios lo ostenta Dulce y Agraz quien aprovechó de presentar parte de Albor, su último trabajo. La cantante conquistó al público de la media tarde con sus danzas interpretativas y letras cargadas de poesía en un show que, a falta de banda, alcanzó una inesperada intimidad en relación a su concurrida asistencia.

Foto por Luis Martínez / Reseña por Valentina Tagle

PRINCESA ALBA
Uno de los shows más esperados de la jornada sin duda fue el de Princesa Alba. La colocolina salió cerca de las cinco de la tarde ante la expectativa de miles de jóvenes que esperaban bailar al ritmo de sus hits ‘Nasty’, ‘Summer Love’ y ‘Convéncete’. No fueron defraudados. Su característica risa fue el eco que rodeó un show muy pulido con coreografías que literalmente levantaron polvo y que casi nos hicieron olvidar que es una artista que recién está comenzando y tiene mucho que entregarnos aún. Cubierta de tierra y todo, pero súper sweet.

Foto por Francisco Arias / Reseña por Valentina Tagle

FRIOLENTO
FrioLento es otra banda penquista que lleva un tiempo dando vueltas por ahí, por lo que no debería llamarnos la atención que hayan terminado en el mayor festival de la región. La temperatura aún no bajaba cuando Cris Alejandro le hizo honor a la banda donde presta su voz al aparecer usando una parka negra gigante. En adelante todo fue traer al Bicentenario el género por el que se hicieron populares: covers post-punk de reggaeton, donde predominaron los temas del Conejo Malo. ¿Una forma de elitizar el género urbano? Quién sabe, la gente cantó igual.

Foto por Luis Martínez / Reseña por Valentina Tagle

PERROSKY
Amigos de la casa y del formato que presentaron. Perrosky tiene una trayectoria innegable y verles después de la pausa obligada que fue la pandemia se sintió como el reencuentro con un viejo amigo. Un lugar musical seguro donde no vas en busca de sorpresas, más bien a visitar esas canciones que te gustan. Así se sentía el público en la explanada, tibio sin ser lejano, casi como nostálgico mientras la tarde se cubría de nubes en las afueras del Teatro Biobío. Demostración de que una buena batería y guitarra no tienen por qué ser estridentes para lograr un buen viajecito que permite baile, coro en los pasajes más reconocibles y aplausos como muestra de gratitud por el buen show. Set acertado, correcto y amigable con el público, que se dio el tiempo de volver a uno de los nombres que siempre acompañan estos eventos, y que aún así siguen congregando con la elegancia del rock and roll.

Foto por Mariana Henríquez / Reseña por Bárbara Carvacho


CHANCHO EN PIEDRA
Uno no puede decir festival sin decir Chancho en Piedra, así de simple. El cuarteto lleva 28 años construyendo una reputación en base a ser el alma de la fiesta y cuando aparecen no importa cuánto tiempo ha pasado, sabemos que se vendrá un buen rato para toda la familia. Así es como mientras caía la noche, se tomaron el escenario con la energía que los caracteriza y demostraron que pese a los cambios en su formación (la llegada de C Funk, la salida de Pablo Ilabaca) tienen cuerda para rato. Mientras que su público cautivo cantaba y bailaba junto a sus Juanitos, el transeúnte que pasaba por ahí sonreía al recordar uno que otro tema que tenía guardado en su subconsciente, quizás desde hace cuánto y que permanecerá ahí por mucho tiempo más, tal como los Chancho.

Foto por Francisco Arias / Reseña por Valentina Tagle

FRANK’S WHITE CANVAS
Bajo la misma lógica de Perrosky, de la guitarra y la batería, lo de Karin y Pancha es arriba, siempre arriba. Una inyección de energía que a veces habita más cerca del poprock y otras se sienta al lado del grunge. Aplauso cerrado para cada interpretación, es la devolución de energía que dejan las chilenas sobre el escenario, que ahora las recibió con una avanzada trayectoria de premios Pulsar y reconocimientos en el extranjero. Nunca ha sido secreto que los estilos musicales no tienen género pero esta dupla lo recuerda a cada segundo, en caso de que a alguien le vaya haciendo falta la obviedad: acá hay grandes artistas interpretando en la frecuencia y con la velocidad que les gusta y nace. Concierto esperado por el fanclub en la reja, canciones que no defraudaron, la actitud rockera en cada interpretación y comunión transversal en la explanada del teatro.

Foto por Mariana Henríquez / Reseña por Bárbara Carvacho

DAYANO
Los escenarios Bicentenario 1 y 2, los más grandes del festival, se empezaban a robar al grueso de asistentes con la llegada de la noche. Cuando el rock se despidió de la explanada del Teatro Biobío apareció una joya junto al viento. Low fidelity ideal para que la escolaridad entrenara sus rimas, para que los amigos de la marihuana descansaran en el pasto y para los seguidores de la música más acoplada al downtempo y el boom bap recargaran pilas.

Dayano es el proyecto de Felipe Rodríguez, músico del sur que ya cuenta con una publicación bajo Sello ISLA, titulada Beat Tape Vol.I, y que ya trae una segunda parte en camino. Un placer de escuchar, ambiente lofi que fue construyendo un set variado pero con mucha coherencia; más que un concierto una experiencia completa, capaz de abrazar oídos y corazón. Un lindo recuerdo que se va a nuestras listas y nos deja ansiosas por saber qué más se trae entre manos Dayano. Un set envolvente y espacial que esperamos repetir en vivo porque es ese oasis que todo festival necesita.

Foto por Mariana Henríquez / Reseña por Bárbara Carvacho

JAVIERA MENA
¡Hola gays de Conce! Con un disco fresquísimo -en cuanto a su reciente salida y apuesta sonora que presenta, que habita entre los ochentas y una vuelta 2022-, la reina definitiva de la noche fue la invitada que toda buena disco quiere. De rosa brillante y coleta de pelo tradicional, la cantante nos presentó su versión más sensual y adulta. La Javiera baladas dosmildiez aún habita en ese piano, pero ahora es acompañada por la Javiera nocturna, la que se tira al piso, se abre de piernas e interactúa con la confianza que sólo las divas cargan. Hits del recuerdo y los bailables esperados: los de antes y los recién estrenados en su quinta placa. Un mashup de Javieras que logran un show redondo, emotivo, prendido, hipnótico y holgado. Es cómodo porque reconoces mucho, también es cautivador porque siempre lleva una cuota de misterio sonoro.

Javiera Mena creció ante nuestros ojos y hoy es la bola disco que no deja de alumbrarnos, y nos fascina empaparnos con sus éxitos una y otra vez, porque presenta un concierto de goce, de abrazar el deseo por el otre, también por una misma en nuestras diversas facetas. Nada más divertido que entreternos con todas las partes que nos conforman, sin dejar ninguna parte fuera ni de la fiesta ni de nuestra biografía.

Foto por Luis Martínez / Reseña por Bárbara Carvacho

HOT CHIP
Lo único que podía salvarnos de una fría noche de domingo, antes de volver a clases, al trabajo, a preocuparse por la comida y la limpieza, a volver a transitar la vida después de uno de los fines de semana más intensos del año, la única cura a esa desazón tenía un nombre y ese nombre fue Hot Chip. Accidentado debut tuvieron los británicos en la ciudad sureña, con un show que se vio interrumpido en su comienzo por “una problema técnica” como explicaría pacientemente Alexis Taylor. Sin embargo, superado el impasse, la banda demostró que tiene todas las facultades para ser headliners y llevar al REC al siguiente nivel.

Durante el show hicieron un repaso por sus más populares temas sin escatimar en modestia en cuanto al talento de sus integrantes: cada uno tocó más de un instrumento, cantó y hasta bailó como si fueran solo uno al ritmo de sus pegajosos beats. ¿Quién se hubiera imaginado que tendríamos a Hot Chip como headliners? La decisión podría haber sido hasta arriesgada para una ciudad que ha demostrado su eterna inclinación hacia el rock puro, pero terminó teniendo un resultado efectivo entre los asistentes, que pasaron de bailar sus temas en las discotecas de la ciudad a hacerlo en el Bicentenario. La ironía viene que al terminar la séptima versión de su festival, Concepción dejó de ser la cuna del rock chileno y se convirtió en un destino musical por derecho propio.

Foto por Francisco Arias / Reseña por Valentina Tagle

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