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The Flaming Lips – Embryonic [Warner]

POTQ Magazine Publicado el 30 de Noviembre de 2009 por

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Por Gabriel Reyes Soto

Durante la última década parece haberse olvidado que The Flaming Lips fueron, en sus inicios ochenteros (con discos como Oh My Gawd!, Telepathic Surgery o In a Priest Driven Ambulance, ignorados por los fans de sus etapas siguientes), un símbolo de rock extravagante y políticamente incorrecto, heredero del punk, el garage y la sicodelia más ácida y desenfrenada. Tal como reza el título de una recopilación de estas primeras obras, lanzado el 2002, llamado Finally the Punk Rockers are Taking Acid.

Antes de convertirse el año ’93, con Transmissions from the Satellite Earth, en un suceso pop con refrescantes ideas provenientes de su experiencia underground, los Lips eran los punketas hippies de moicas desarmadas y poleras floreadas, fervientes vividores del revival del LSD y dueños de un sonido y actitud frenética. Un eclecticismo y energía que desbordaba de manera efervescente y caótica; además de compartir en la segunda mitad de los ’80 con bandas como Butthole Surfers y Mercury Rev (donde luego tocara el guitarrista Jonathan Donahue) el surgimiento de corrientes neo-sicodélicas, con variadas influencias como la ola de experimentación que produjo el periodo post-punk.

Pero el tiempo pasa (también las sobredosis y las clínicas de rehabilitación) y no en vano para los oriundos de Oklahoma, ya que tras vivir lo que llaman una “evolución musical”, la partida de varios integrantes y lanzar verdaderos sucesos comerciales aclamados por la audiencia del rock alternativo (y el no tanto) como el insigne The Soft Bulletin del ’99 o el ultra radial Yoshimi Battles the Pink Robots el 2002, la banda liderada por el excéntrico pintamonos Wayne Coyne termina de re-encariñarse con su esencia lisérgica y experimental, tras tibios intentos en su álbum predecesor de 2006 At War with the Mystics y el DVD del año pasado, Christmas on Mars. Sí, ya que Embryonic es lejos el disco más psicodélico, sofisticado y ambicioso de la banda desde el épico Zaireeka de ’97. Un notable y sorpresivo álbum doble con un radical retorno a sus orígenes, esa mirada en el psych rock de los ’60 y ’70, y una mística especial llena de ideas contemporáneas mezcladas gloriosamente en una especie de juguera ácida.

Convinced of the Hex abre el disco de manera perfecta, indicándote que estás frente a algo distinto a lo hecho por The Flaming Lips en los últimos 12 años. Escuchamos guitarras chirriantes y ruidosas, tiempos nerviosos e irregulares y toda clase de adornos y parafernalia seudo barroca. A medida que avanzan los 18 temas que componen el álbum completo, uno no se cansa de encontrarse con variedad de sonidos (entre la experientación psych pop, la sensibilidad retro y el vanguardismo de esta era) y una gama de detalles y recursos musicales interesantes que conforman una obra que va más allá del formato de álbum convencional, sino que apuesta por una presentación extensa y compleja, casi conceptual. Llaman la atención también los títulos y letras de los tracks, en una especie de imaginario entre esotérico y fantástico fusionado con un particular sentido de la ironía y lo lúdico. Destacan la emotividad de ‘Evil’ e ‘If’; la notable nostalgia misteriosa y oscura de ‘Powerless’, con ese sonido profundo y extraño; la lúdica y teatral ‘I Can be a Frog’; la percusión estridente y casi industrial de ‘Worm Mountain’; la excentricidad de ‘Aquarius Sabotage’ o ‘Sagitarius Silver Announcement’ y el final intenso y redondo de ‘Watching the Planets’.

Luego de escuchar Embryonic, uno se siente satisfecho y, mejor aún, sorprendido gratamente. Es notable que una banda legendaria como The Flaming Lips sepa reinventarse musical y conceptualmente de manera sincera y con talento luego de más de 20 años sonando y sacando todo tipo de discos para diferentes audiencias. Parecieran no tener que demostrarle nada a nadie a estas alturas, pero se dan el lujo de volver a explorar sonidos aparentemente sepultados en su imaginario y de reencantar a antiguos fans con un toque de nostalgia. Son una de esas bandas de verdad que no pierden la frescura y las ideas con el paso de los años, que siguen entregando su sonido de manera honesta y con gran calidad. Al parecer, y para nuestro bien, aún hay Lips para rato.

www.myspace.com/flaminglips

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