Ya hay varios contando las horas para el 4 de julio. El día en que dos grandes como Mark Lanegan y Greg Dulli se presentarán en Chile bajo el nombre de The Gutter Twins, en una gira a propósito de su primer trabajo en conjunto: Saturnalia. Sin dudas, los fanáticos saben perfectamente lo que van a ir a escuchar esa noche, pero es probable que más de uno haya leído la noticia, sin entender de qué se trata el asunto.

Así pues, para los que no entienden nada, déjenme partir contándoles lo básico: Saturnalia es, lejos, uno de los mejores discos de rock del 2008. Sin apelaciones.

Con guitarras precisas y arreglos perfectos (las baterías se merecen todo un capítulo aparte), Saturnalia es oscuro, muy oscuro. Doce tracks en que se cruzan miedos, mitos, y confesiones. Líricamente es, por lo bajo, visceral, con la religión como telón de fondo en varias ocasiones, ya sea de forma casi gráfica (como en el coro de The Stations) o mucho más sutil, casi imperceptible (entre los versos de All Misery / Flowers, a mitad de camino entre la rendición, la fe y la lujuria). De ahí a temas como la muerte o los demonios, es sólo cosa de voltear la cabeza.

Pero que esto no vaya a dar la impresión de un disco cliché que sólo trata de ese tema, porque aquí hay muchísimo más. Las letras de Lanegan y Dulli son, lisa y llanamente, de otro nivel. Capaces de hacer de la oscuridad un destino atractivo, y al mismo tiempo sorprenderte de golpe con rayos de luz – y ojo – inclusive ambas cosas en un mismo tema (The Body). Capaces de canciones que suenan calmadamente desgarradoras, tranquilas, pero llenas de verdades. De las voces no hay nada que yo pueda decir que no se haya dicho ya: la de Greg refleja honestidad brutal por todas partes, y la de Mark… bueno, no por nada ya es legendaria.

Como tanto talento al parecer no es suficiente, aquí hubo varios invitados. Y cada colaboración extra logra llevar el todo aún más allá: desde la labor en producción e interpretación del tercer Gutter Twin, Mathias Schneeberger, hasta el aporte preciso de un Troy Van Leeuwen con un currículum cada vez más impresionante. Pasando, claro, por la participación de Alain Johannes y la fallecida Natasha Shneider (ambos de Eleven), así como del cuasi-mítico Mario Lalli en guitarras.

Editado en marzo del año pasado por Sub Pop (sí, ése Sub Pop), son más de 50 minutos de rock, pero ni uno solo hecho pensando en el headbanging. Para eso, buscar en otra parte. Porque Saturnalia no busca mover chascas de pelo, sino dar uno tras otro, certeros golpes a las concepciones que se tienen del mundo. Otro punto de vista, otra forma de percibir la realidad. Todo, de la mano de dos tipos que algo saben de contar historias, de abrir ojos y volar mentes. Y al mismo tiempo, tener algo de diversión al hacerlo.