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Cinco discos infravalorados de Prince para recordarlo a 5 años de su muerte

Cinco discos infravalorados de Prince para recordarlo a 5 años de su muerte

Algunos dicen que el mundo se comenzó a ir al carajo en 2016, con la muerte de Bowie y Prince. Si eso es verdad no es algo que discutiremos aquí, pero si creemos que hay que aprovechar esta fecha, a cinco años de la muerte de Prince, para hablar y escuchar su música, una de las pocas cosas que puede hacernos olvidar por un momento la pandemia y los gobiernos nefastos.


¿Han notado esa gente que habla de que el equipo de fútbol que les gusta es “un sentimiento”? Es extraño, una gimnasia mental grande para decir que un conjunto deportivo significa mucho para ti, pero más extraña es la idea de querer traducir tu amor, gusto o cariño (todos sentimientos) en algo más grande a lo que llaman “un sentimiento”. 

Pero la pregunta más grande es: ¿Por qué querer reducir algo a UN sentimiento, cuando existen cosas o personas que pueden ser todos los sentimientos a la vez? Por que sí, nos referimos a Prince, el perfeccionista insoportable que te da toda la gama de sentimientos y que, a diferencia de los equipos deportivos, no te pide nada a cambio.  

Prince tiene ese extraño talento de que no puedes escuchar solo una canción de él. Como el eslogan de las papas Evercrisp (Sabritas en otros países de Latinoamérica) cuando cambiaron su nombre a Lays –A que no puedes comer solo una-, o como cuando quieres ver un capítulo de una serie y terminas viendo toda la temporada. Uno no elige escuchar Prince, simplemente pasa, y después ya no puedes parar. 

De nuevo, no es un sentimiento, son todos.

Hay artistas que uno simplemente no puede pasar de largo, incluso en este país que siempre abrazó con mucho más cariño a otros cantantes con discografías enormes, como David Bowie o el innombrable (también conocido como Michael Jackson). Prince es parte de ese selecto grupo, y hoy que se cumplen cinco años de su muerte, por lo que en POTQ Magazine creemos importante volver a poner el Prince en la mesa y hacerte la pregunta ¿Por qué no lo estás escuchando ahora mismo?

Es un artista con tanta música publicada, tantos discos grabados pero no lanzados, tanta información dando vuelta por internet, que querer zambullirse en lo profundo de su obra puede ser un trabajo algo complicado. 

Cuando estaba vivo, el cantante nunca ocultó su odio a los servicios de streaming y a Youtube, por lo que sus canciones eran bastante difíciles de encontrar. Pero ahora, con su muerte, su música ha inundado la web, por lo que es más fácil encontrar algunas de estas canciones que parecían perdidas. Y para conmemorar su vida, obra y los cinco años que hemos vivido sin él, en POTQ hicimos el ejercicio de seleccionar cinco discos de Prince que internet puede ofrecernos y que, según nuestras orejas completamente subjetivas, deberían ser más escuchados. 

Así que sin más preámbulos, prende unas velas, ponte tu pijama de seda y prepárate para estos cinco discos que van desde el funk más clásico, hasta el jazz fusión, pasando por las bandas sonoras y hasta el rock pesado.

For You (1978)

Su primer disco es algo extraño. Normalmente eclipsado por su increíble racha de discos excelentes que tuvo desde el  79’ al 88’ (Prince, Dirty Mind, Controversy, 1999, Purple Rain, Around the World in a Day, Parade, Sign “O” Times y Lovesexy, casi uno por año), For You es el patito feo de esa familia, un disco que se pierde entre la futura exploración del músico en sus años más fértiles.

Sin embargo, cualquier entusiasta de Prince sabe que su primer disco marca la hoja de ruta de toda la experimentación que vino después. Como buen hijo de finales de los 70’, For You tiene ese sonido funk cuidado que un año más tarde Quincy Jones -junto con ese vocalista cuyo nombre no recuerdo- masificaría en Off the Wall. Si hasta es fácil hacer un nexo entre ‘In Love’ de Prince y ‘It’s the Falling in Love’ de Jackson. Pero eso es harina de otro costal.

El disco hasta el día de hoy se sostiene solo, temas como ‘Soft and Wet’ y ‘For You’ son una muestra excelente de que el groove era algo que Prince llevaba en la sangre. Todo se hace aún más increíble cuando te enteras que el músico grabó todos los instrumentos (excepto los vientos ocasionales), y la sorpresa es aún más fuerte cuando sabes que solo tenía 19 años cuando lo hizo. El tema final, ‘I’m Yours’, es una pequeña muestra del poder rockero que tenía con la guitarra. Algo que lo llevó a ser reconocido por los heterosexuales frágiles como una de las únicas cosas rescatables del músico.

Mejor, más Prince para nosotres.

Canciones seleccionadas: ‘For You’, ‘In Love’, ‘Just as Long as We’re Together’ y ‘I’m Yours’.

Dónde escucharlo: Spotify 


The Undertaker (1994)

Los noventa fueron una mierda en muchos sentidos y en muchos lugares, y en el caso de Prince quizás una mejor palabra para describir esa época es “extraña”, pero bajo ningún parámetro una mierda. En 1992 el músico había cambiado su nombre por un logo impronunciable que combinaba los símbolos del hombre y la mujer (♂ y ♀). El mismo año lanzó al mercado Love Symbol, un discazo que contenía el éxito ‘Sexy MF’ pero que no funcionó como esperaba. ¿Qué hacer después de eso? ¿Qué tal un disco de rock pesado?

Todo lo del símbolo tiene que ver con la pelea que en esos años Prince tenía con su disquera Warner, por lo que comenzó a hacer muchos discos y movimientos alocados, The Undertaker es la combinación de ambas cosas. Con el grunge en apogeo, Prince cambió de rumbo y decidió grabar un disco en formato trío (batería, bajo y su guitarra) y llenarlo de distorsión y feedback. 

Claramente el resultado no es grunge, o al menos es un grunge pasado por el sazonador de Prince, que está mucho más cerca del blues y el rock más genérico, pero no deja de ser un proyecto interesantísimo. Se grabó en una sola toma (se puede escuchar la voz de Prince entre temas y hasta comienzos falsos) y la idea era lanzarlo de forma gratuita junto a la revista Guitar Player. A Warner no le gustó ese plan y el disco fue rechazado, pero la grabación sobrevive gracias a internet y sus bondades. 

En su interior contiene canciones muy extrañas, incluso para Prince, una versión distorsionada de ‘Bambi’ (su canción del disco Prince de 1979) además de ‘Honky Tonk Woman’, un cover a los Rolling Stones (reconocida mundialmente como la banda más grunge de los noventa). 

Canciones seleccionadas: ‘The Ride’, ‘Bambi’ y ‘The Undertaker’

Puedes escucharlo en: Youtube 


Xpectation: New Directions in Music By Prince (2003)

El cambio de milenio fue un momento raro para los artistas más consagrados a nivel mundial. Con decirles que Bowie este mismo año sacó Reality (ese disco con el Bowie Kawaii en la portada) ya les debería quedar claro el punto. Pero Prince vio en esto una oportunidad de seguir expandiendo su sonido. Si en 2002 sacó esa hermosa colección de canciones solo acompañadas de piano que fue One Nite Alone…, el siguiente paso fue ir más allá y lanzar este disco el 1 de enero de 2003.

Xpectation es un gran título, ya que hace referencia a las extrañas expectativas que la gente seguía teniendo de él, a pesar de que llevaba años haciendo lo que le daba la gana (y mucho antes que Bad Bunny). Así que decidió apostar todo en un disco de jazz y fusión que fuera completamente instrumental. Parecido al atrevido paso que Beastie Boys dio con su álbum de 2007 The Mix Up: Cerrar la boca y dejar que la música hable. 

Cada tema del disco tiene un título que comienza con la letra X ¿Por qué? Porque es Prince y puede hacerlo. Es difícil hablar sobre canciones específicas, ya que la mayoría de los temas fluyen con tanta naturalidad que hacen de Xpectation uno de esos discos que se disfrutan mejor de una escuchada. 

Canciones seleccionadas: Escuchalo todo, pero si quieres una probadita, escucha ‘Xemplify’ o el titánico track final ‘Xpedition’.

Puedes escucharlo en: Spotify


Batman OST (1989)

Probablemente el disco más conocido de esta lista, el Original SoundTrack (OST) de la película Batman de 1989 es una de las cosas más raras jamás imaginadas. El oscuro superhéroe amado por los comiqueros por fin llegaba a la pantalla grande, pero de una manera extrañísima. Las peligrosas calles de la Gotham City de los cómics habían sido cambiadas por unas mucho más neones. Era el final de los 80’, y la película de Batman encarnaba la resaca ochentera con un una estética caricaturesca y exagerada, un lugar perfecto para que Prince jugara con sus sonidos. 

Antes del soundtrack de Batman, escuchar en el mismo disco la voz de Prince y de Jack Nicholson era algo impensado, pero es el tipo de cosas que se pueden dar en la Gotham City de Tim Burton. Una ciudad donde Kim Basinger puede descubrir quién es Batman, Michael Keaton puede ir de techo en techo vestido de murciélago, Nicholson puede actuar con esa boca horrible de Joker y Prince puede musicalizar todo eso. 

‘Batdance’ es el gran single del álbum, siendo el primer número uno de Prince desde ‘Kiss’ en 1986. Si bien el disco es doble platino, por lo que algunos lo consideran un éxito, hay muchos que simplemente miran menos la combinación de sonidos de este disco. Pero sinceramente pocas canciones de Prince mezclan tan bien el funk con el pop más caradura como lo hace ‘Electric Chair’. Y bueno, ya que estamos en esto, nadie ha vuelto a decir Gotham City de la misma manera en que Prince lo hace en ‘Vicki Waiting’.

Canciones seleccionadas: ‘Electric Chair’, ‘Partyman’, ‘Scandalous’ y ‘Batdance’ si ya no te tiene saturade.

Puedes escucharlo en: Spotify.


Exodus (1995)

El último disco de la lista ni siquiera está a nombre de Prince. Exodus está firmado por The New Power Generation (NPG), la banda que acompañaba a Prince en esos turbulentos años noventas, años llenos de peleas contra Warner. Es más, este disco entero nace de las ganas cada vez más grandes del músico por alejarse de la discográfica, así que llevó sus ideas extremas aún más allá de lo que ya había hecho con Love Symbol  o incluso The Undertaker.

El artista antes conocido como Prince decidió enrollarse una bufanda delgada en la cara, hacer que le llamaran Tora Tora, y grabar Exodus con NPG, un disco donde él casi no canta (la mayoría de las voces las hace el bajista Sonny T, si no estoy equivocado) y las veces que Prince asoma su voz, tiene una fuerte distorsión que la hace más difícil de reconocer.

A pesar de todo eso, el disco es el que rescata de forma más directa el ADN funk de Prince, haciendo obvias sus intenciones de tomar todo lo que pudiera del P-Funk de Parliament, haciéndolo suyo de una forma que solo él podría. Si bien sus 21 tracks pueden parecer un poco demasiado para algunos paladares, es importante recalcar que solo nueve de estos tracks son canciones, el resto son pequeñas secciones habladas que puedes saltarte si es que te saturan. 

No es necesario decir que Warner no estuvo muy feliz con este trabajo. 

Canciones seleccionadas: ‘Get Wild’, ‘Return Of The Bump Squad’ y ‘Big Fun’ que tiene unos teclados que ya quisiera 2-Pac en sus discos.

Se puede escuchar en: Youtube

#PrincePalQueLee

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