Baja el arma, le dije pidiendo. No seas cobarde, por favor. ¿Dónde están mis hermanas? 61 hermanas menos. Sin ellas estoy perdida.

María Barría, Sandra pozo, Laura Gálvez, Aylin Fuentes, Sajuste Deliseanne, Rosa Cañulef, Sussy Montalván, medios no informan nombre, Silvana Garrido, Lissete Riffo, Marina Cabrera, Scarlett Díaz, Mónica del Carmen Paillacar, Laura Buendía, Carolina Muñoz, Natividad Barcaza, Marta Norambuena, Bernardita del Pilar Pedraza, Wendy del Carmen González, Joyce Tello, Carla González, Vesna Philbey Mia Palma, Estefanía del Carmen Martínez, María Saavedra, Lorena Quidenao, Danae Benavides, Sandra Matus, Mariela Naigual, Patricia Silva, Genoveva del Carmen Reyes, Yaricza Cáceres, Ana María Velásquez, Catalina Álvarez, Lisbeth Apurani, Hellen Barra, medios no informan nombre, Gloria del Carmen Lagos, Gabriela Contreras, Deisy Inostroza, Amanda López, Tiare Castro, Ethel Chevez, Leidy Saavedra, Natalia Mella, Mireya del Carmen Martínez, Susana Hernández, Carolina Villegas, Fahime Díaz, María Jiménez, Constanza Chandía, Ana Miranda, María José Zambra, Silvia Adasme, María Sánchez, Christianne Villard, Yocelyn Arrué, Katherine Quintero, Daniela Vivar, Luzminalda Pereira, Isabel Álvarez, Antonia Barra*

Paulina García están buscando a sus hermanas; a Nury Gutes le falta un ojo. Nos estamos aburriendo de vestir de blanco. Dónde están mis hermanas. Vamos a tener que quemar el reino de ser necesario.

Pero el reino no es este pedazo de tierra con el que hemos sido injustas e injustos. No son los bosques, ni siquiera las edificaciones que personifican todos los demonios que nos persiguen hasta encerrarnos entre la precarización personal y la muerte. Y tal como la pulsación de la canción, la rabia sube como una bola de fuego que nace en el útero, misma que se las arregla para llegar al estómago y subir hasta que existe en tu boca como bolo alimenticio que no te deja tragar nada que no sea ira, llamas.

A veces una tiene que correr porque sabe que su vida depende de eso. A veces una tiene que arrancar porque sabe que su vida depende de eso. Ya no queremos mover estas piernas para salvarnos. Queremos mover estas piernas para quemar el reino.

Como Camila Moreno, también he descendido a los infiernos y pude ver a otras desesperadas por salir. Un infierno repartido en 56 pastillas de Misoprostol, infierno del sexo forzado, infierno de la amiga golpeada, infierno de la conocida muerta, infierno de la prensa que se pregunta si a Xaviera le gustaba tomar o no. Todas, en nuestro infierno, buscando como salir. Y aunque intentamos enfilarnos en la norma y caminar con ellos, siempre somos las únicas que intentamos entender qué es lo que nos ata allí. Siempre somos las únicas que entendemos qué es lo que nos ata allí.

Quemaremos a los demonios, asesinos, cobardes, dueños de la nación. A Luksic, a Pinochet, a Piñera y a Hiriart. A Rozas, a Desbordes, a Núñez. Vamos a quemar la simulación de este reino perfecto, de este oasis de abandono que obliga vida y asegura muerte. Prisioneras del reino ideal, princesas de las torres en putrefacción; las niñas bonitas con vestidos que van a misa, las vírgenes violadas en la infancia, las del Carmen convertidas en angelitas a manos de sus amantes.

SIEMPRE SUPE QUE NO HAY TIERRA DE DIOS / ESTA TIERRA ES DE LAS DOS
e indígenas y marginales.

Todas las del Carmen asesinadas este año, a las que no les bajaron el arma. Todas las verdaderas dueñas de este reino, las educadoras, las alimentadoras, las conocedoras de infierno. Las que recibieron la rebelión entre sus piernas, las mismas que ahora nos tiemblan y arden, tal como cuando llegaba el tío indeseado, tal como cuando corrimos por Plaza de la Dignidad.

Ahora la rebelión viene hacia nosotras, porque en la simulación del reino siempre estuvimos de prisioneras. De tanto estar entre cuatro paredes, contando los días que nos quedan en esta condena llamada vida como mujer, volvimos a inventar el fuego. Y esta llama no es el nuevo descubrimiento de la humanidad, es el arma para destruir la falta de ella. Este fuego quema igual que la barricada; hace que te ardan los ojos, la guata, las manos, las piernas, el corazón y la vagina. Con este fuego, que muchos consideran un indefenso fósforo, vamos a quemar el reino. Y lo vamos a hacer por amor.

Sin ellas estoy perdida, sin ellas estoy a punto de hacerlo. El fuego de las palabras que amenazan con transformarse en acciones. ¿Cuántas más?, ¿cuántos nombres más necesito escribir en esta hoja para que llegue la justicia divina de la venganza? Estoy a punto de hacerlo amigas. Quememos el reino.

Amigas, quememos el reino. Amigas, quememos el reino.
Amigas, quememos el reino. Amigas, quememos el reino.
Quememos.
Amigas.

*Suicidio femicida. Para conocer las cifras, puedes acceder al documento de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.