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Primavera Sound 2019: ¿Ven? no era tan difícil

Daniel Hernández Publicado el 6 de Diciembre de 2018 por

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No es un secreto que el Primavera Sound es uno de los festivales favoritos por acá en POTQ Magazine. Pero tampoco tiene mucho mérito cuando repetidamente la prensa de todo el mundo dice lo mismo (NY Times, Bustle, GigSoup Music, The AU Review, GQ, June and Winter. Lo hemos cubierto durante varios años y este 2019 esperamos volver a hacerlo. El PS va más allá de la música y se convierte en una experiencia completa que va desde la limpieza de los baños a la rapidez de la barra, pasando por una oferta inabarcable de comidas en las que no hay filas y jamás te perderías ni cinco minutos de un concierto por esperar, la propia comodidad de los espacios. Y por supuesto, la música.

Había muchas dudas sobre qué iba a ocurrir este año. El lema de esta edición era The New Normal y la portada de un medio tan relacionado con el festival como es Rockdelux con J Balvin, había desatado una oleada de suposiciones. ¿The New Normal significaba que iban a llenar el festival de reggaetón y música comercial?. Una vez desvelado el cartel la respuesta es un rotundo no.

No deja de ser llamativo ver nombres como Cardi B, Carly Rae Jepsen, Ivy Queen o el propio J Balvin. Pero, comercialmente, no son nombres mayores a Radiohead o Arcade Fire, bandas que igualmente llenan Arenas y estadios, llegan al número uno con sus discos, y tienen millones de fanáticos en todo el planeta. ¿Qué es, objetivamente, música comercial o no?. Con los datos en las mano es mucho más comercial Foo Fighters o Pearl Jam que Future. Más bien, el uso de la palabra comercial es utilizado de manera desdeñosa para imponer algún tipo de narrativa de superioridad, normalmente asociada al rock respecto al pop.

Hace un tiempo, Gabi Ruiz, director del festival, expresó sus sueño de hacer un cartel sin cabezas de cartel a la manera que todos entendemos cuando se dice eso. La propuesta del 2019 es lo más parecido a ese sueño que se puede esperar en un festival de ese tamaño (más de 200 mil asistentes en sus tres jornadas el año pasado). Porque headliners o son extravagantes para el público habitual del Primavera (J Balvin, Cardi B), o su tamaño como nombre grande no le daría para festivales de similar afluencia (Robyn Liz Phair, FKA Twigs, Guided by Voices). Estamos hablando de un festival cuyos actos principales, en los últimos tres años, han sido Björk, Nick Cave, Arctic Monkeys, The National, Arcade Fire, Van Morrison, Radiohead, Sigur Rós, PJ Harvey, Haim, Beach House. Queda claro que el concepto de este año y los anteriores, en ese aspecto, no tienen nada que ver.

Acudiendo a la página de Facebook del festival los comentarios son demoledores. Fácilmente tres de cada cuatro son insultos, amenazas de no volver, decepción, burlas y, en resumen, muy poco entusiasmo. Es extraño porque, aunque alguno de los comentarios dicen ser hechos por asistentes a lo largo de más de diez e incluso quince años, parece que no tenían claro qué festival era el Primavera.

Hagamos un juego. Quitemos los cabezas de cartel, las letras más grandes, de este año y los anteriores. Si miramos al 2017 y 2018, al eliminar esos grandes nombres que representan quizá el 15% del line up (hablamos de un festival de más de 150 bandas), nos encontramos con Grandaddy, Japandroids, Swans, Broken Social Scene, Warpaint, Four Tet, Black Madonna, Deerhunter, Watain. Y estos entre los nombres medianos, sin contar los nombres “pequeños” responsables del 60% o 65% del festival total. O sea, casi todo. En cuanto salimos de esas famosas tres primeras líneas, en el 2019 encontraríamos a Carcass, SOPHIE, Kate Tempest, Jungle, Julia Holter, Built To Spill, Neneh Cherry, Shellac. No parece haber gran diferencia en la zona media. Por supuesto, en la “baja”, donde está el auténtico festival, hay una orgía de nombres de primera línea crítica o a descubrir. Como cada año.

Alguien podría tener la tentación de decir que, en realidad, lo que diferencia a los festivales son los cabezas de cartel. Una vez más es no haber entendido qué es el Primavera Sound y porqué se diferencia del resto de grandes festivales. El Primavera Sound no llegó a ser lo que es (el, por muchos, considerado el mejor festival del mundo), por traer a Radiohead o a Nick Cave, sino porque era capaz de ser vanguardia, ofrecer cosas que ningún otro festival ofrece, decorándolo con los Radiohead o Nick Cave de turno. Este año hace lo mismo, ofrecer lo más interesante que está pasando ahora mismo (o que muchos disfrutarán/disfrutaremos el próximo año).

¿Cómo comprobarlo?. Vayamos a Album of the Year, un agregador de docenas de listas de diversos medios que dan una idea mucho más general de lo que ha sido relevante este 2018. La lista hoy, a 6 de diciembre, está encabezada por Janelle Monáe (va al PS 19), Mitski (fue al PS 18, hay rumores que puede ir al Hidden Stage del PS 19) y Low que estarán presentes también el otro año. Esos son los tres primeros puestos. También estarán Cardi B (quinta), Robyn (sexta), Pusha T (séptimo), y Christine and the Queens (décima). Mientras tanto Iddles y Kamasi Washington, octavo y noveno disco del año respectivamente, estuvieron este año. O sea, de los diez discos más relevantes del año para la suma de docenas de listas, nueve de esos artistas estarán en 2019 o estuvieron en 2018. No está mal.

Igualmente, se puede seguir bajando por los primeros puestos de esa lista y seguiríamos encontrando nombres que, o bien estuvieron este año, o serán parte del próximo cartel: Rosalía, Courtney Barnett, Arctic Monkeys, Tirzah, Sons of Kemet, Father John Misty, Soccer Mommy, Beach House, Noname, Rolling Blackout Coastal Fever, Snail Mail, SOPHIE, Tierra Whack. O sea, de los 25 discos más aclamados de 2018 todos -excepto Ariana Grande, Kacey Musgraves y Khruangbin- o actuaron en la edición de este año o lo harán en 2019. Además, se da el caso de que Khruangbin giró por España durante este año, precisamente, en conciertos organizados por Primavera Sound que, a lo largo del año, lleva a bandas a tocar y, además, organiza en diciembre otro festival más pequeño y en salas llamado Primavera Club.

Ese es el auténtico espíritu del Primavera Sound, el estar atento a qué está pasando en este mismo momento. Los que piensan que el Primavera es meter a Radiohead, The National, Sigur Rós y Björk y luego relleno, no han entendido que el relleno son esos nombres grandes y el festival es lo demás. Son cosas excepcionales como Jane Birkin interpretando con orquesta sinfónica las canciones de Gainsbourg. Es Sufjan StevenS o Portishead en un auditorio para apenas 2000 personas. Es Rosalía cantando con guitarra y voz en ese mismo auditorio, antes de explotar y tomar otra dirección en su carrera. Es traer a Sparks, o no dejar la posibilidad histórica de tener a Neutral Milk Hotel o Sunny Day Real Estate en conciertos que quizá no se vuelvan a producir jamás. Es un DJ Set de seis horas de Floating Points, es traer a los Chichos al barrio donde nacieron o traer a Lisa Gerard de Dead Can Dance a cantar con El Misterio de las Voces Búlgaras. O como hicieran hace años, con Enrique Morente junto a Lagartija Nick interpretando el imprescindible Omega. Es darle a los grupos locales un lugar importante, que no sientan que son menos que otros mucho menores e irrelevantes, que en otros festivales los tratan como dioses por sólo por venir de afuera. Eso es el verdadero Primavera Sound, y precisamente, los cabezas de cartel que tapaban todo eso era lo que estaba distorsionando el verdadero espíritu que siempre ha tenido el festival y que, a mi entender, de seguir la senda del cartel de 2016, hubiera terminado con él, tal y como fue concebido.

Pero The New Normal no se refería a la supuesta apertura comercial sino a algo mucho más profundo: en esta edición habrá más artistas mujeres que hombres. ¿Ven? No era tan difícil.

Además del festival, (o festivales, ya que existe la versión de Oporto y los dos Primavera Club) y de las giras de conciertos que organizan a lo largo del año, Primavera Sound se ha embarcado en un nuevo proyecto. Hace unas semanas, en pruebas, comenzó con la aventura de una radio propia. A través de sus tres canales hay infinidad de propuestas para todos los gustos y estilos y, cuando se iban conociendo los nombres de los conductores, destacaba la gran cantidad de mujeres, superior a la de hombres, que se estaban anunciando para llevar esos programas. Tristemente, en 2018, aún nos sorprenden estas cosas, pero es difícil negar la realidad.

Durante muchos años la presentación del cartel era un ejemplo de un equipo de comunicación imaginativo, cumpliendo de manera perfecta las expectativas que generaban. Desde una película en la que se iban descubriendo los nombres, a un videojuego en el que si ibas pasando fases te enterabas de los que participarían. A conciertos en los que, mientras ocurrían, los grupos iban apareciendo en las pantallas. Este año, para lanzar la radio, trataron de hacer un show desde ella presentando parte de los conductores, de los programas y algunas actuaciones. El resultado fue desastroso, amateur, falto de cualquier ritmo o gracia, con constantes fallos técnicos, idas y venidas del sonido, presentadores que parecían sacados de primer año de la universidad. Algo muy poco a la altura de la marca Primavera Sound.

Cuando al fin de esta representación escolar (que era a lo que se asemejó), mostraron un video con los nombres del cartel, la sorpresa fue mayúscula. Primero porque se confirmaba que ese The New Normal estaba relacionado a esa mayoría de mujeres en el line-up, algo impensable en ningún gran festival (todos nos acordamos de esos carteles en los que quitan los artistas masculinos y quedan reducidos a ridículos 5-6), pero también a la apertura sin precedentes a músicas tan despreciadas por el roquismo como el reggaetón, con representantes como J Balvin, Ivy Queen, Japanese o el mítico DJ Playero. Pero, a la vez, seguirá el indie de toda la vida: Interpol, Low, Jarvis Cocker, Jawbreaker, Deerhunter, Built To Spill, Boy Pablo, Stephen Malkmus, Dirty Projectors, Suede, Primal Scream y el regreso de Stereolab.

A la derecha, los actos que incluyen a mujeres.

Por supuesto, las quejas anunciando el final del Primavera, de “haberse vendido”, de estar despistados, no tardaron en explotar en las redes, sobre todo en los comentarios en las propias. Quizá las más ridículas de todas son las acusaciones de querer rellenar cupos de género. Un medio tan poco sospechoso como NPR, en su lista de fin de año, ha tenido los 16 primeros puestos ocupados por proyectos de mujeres o liderados por mujeres. Si la música más interesante de los últimos tiempos la están haciendo mujeres, ¿por qué no reflejarlo en un cartel que siempre toma el pulso a la actualidad?. Claramente es difícil de aceptar por los que creyeron que el Primavera Sound era un festival en que lo importante era pedir que vinieran los Strokes, Smashing Pumpkins, Blur, Weezer y tantas bandas (de hombres), cuyos mejores años quedaron atrás hace veinte años. Pero el festival siempre estuvo más interesado en intuir las bandas que serán recordadas dentro de los próximos veinte años.

Viendo el cartel de 2019 hay que insistir. Como dice el título de una de las piedras angulares del rap en castellano: Hecho, es simple.

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