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Ranking inverso: el mejor disco de… Low

Daniel Hernández Publicado el 14 de Septiembre de 2018 por

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Se editó Double Negative de Low, duodécimo disco de estudio de la banda de Duluth, Minnesota, ciudad que vio nacer a Bob Dylan o a Bill Berry de R.E.M. Esta nueva publicación es la excusa para hacer un repaso a toda su discografía, de peor a mejor. Partimos de la base de que Low no tiene ningún disco malo. De hecho partimos de la base de que todos los discos de Low son sobresalientes, excepcionales o magistrales.

Quedan excluidos compilados, directos, discos navideños, de remezclas o compartidos. Su discografía es tan extensa y compleja que esta lista sólo debería servir como una guía de entrada a ella, un divertimento nada científico para disfrutar este nuevo (y sensacional) nuevo trabajo de Alan Sparhawk, Mimi Parker y Steve Garrington. Aunque aún ha de pasar un tipo para definir dónde se sitúa este Double Negative, probablemente acabe estando en uno de los cinco primeros lugares. Esperemos que se den una vuelta por Chile, porque además de su asombroso trabajo de estudio, es una de las mejores bandas que se pueden ver en vivo.

The Invisible Way (Sub Pop, 2013)

El menos bueno de los discos de Low , producido por Jeff Tweedy en el estudio de Wilco en Chicago, tiene un problema grande y es que es el menos sorprendente de todos sus trabajos. Aunque la belleza y su marca es reconocible, todo suena a ya escuchado y, además, mejor. Demasiado convencional para un grupo tan poco convencional.
Canción Recomendada: ‘Plastic Cup’.

The Great Destroyer (Sub Pop, 2005)

Su paso a Subpop es un punto de inflexión en su carrera y, a la vez, el cierre de una sonoridad más abierta, buscada en el disco anterior, Trust. Con este trabajo multiplican de manera exponencial su público, consiguen algo parecido a un éxito con ‘Monkey’, tratan de expandir el sonido a un área más roquista, a veces para bien como en la excelente ‘Everybody’s Song’, a veces para mal en ‘Walk Into the Sea’ y, por momentos, se vuelven vulgares como en ‘California’. que podría ser una canción de Weezer. La presión por estar en un gran sello parece pesar y el resultado es discreto.
Canción Recomendada: ‘Monkey’.

Ones and Sixes (Sub Pop, 2015)

El último disco hasta Double Negative, retorna a la senda más experimental y de búsqueda de la belleza absoluta. Momentos de lentitud, la palabra que mejor define la mayor parte de la carrera de Low, reaparecen como aislantes para el oyente. Es imposible no desaparecer en ‘Into You’, ‘DJ’ o la épica ‘Landslide’. La voz de Mimi gana protagonismo a lo largo del disco, algo que -creo- todos los fans de Low agradecen.
Canción Recomendada: ‘No Comprende’.

Trust (Kranky, 2002)

Para algunos seguidores, el primer tropiezo de la banda. Para otros, un paso necesario para no caer en la autocomplacencia. Probando elementos que desarrollarán más efusivamente en el siguiente disco, The Great Destroyer, Low hace canciones que parecen singles como ‘Last Stormsnow of the Year’ o ‘Canada’, temas que marca un tanto el camino a su futuro. Aún hay lentitud y silencios, como en las preciosas ‘Candy Girl’ o ‘Tonight’, pero parecen querer divertirse más tocando con más potencia.
Canción Recomendada: ‘(That’s How You Sing) Amazing Grace’.

C’mon (Sub Pop, 2011)

A casi 20 años de su debut no se aprecian síntomas de entumecimiento en el trío. Editado cuatro años después del anterior, el periodo más largo entre discos para un grupo que en los noventa sacaba uno por año. Se nota el cuidado, el trabajo y el mimo en cada una de las piezas. Canciones que parecen de los Carpenters como ‘You See Everything’, o de los Rain Parade como en ‘Try to Sleep’. No faltan los crescendos asesinos de ‘Nothing But Heart’ o, como siempre, las canciones que parecen abrazos, como ‘Nightingale’.
Canción Recomendada: ‘Especially Me’.

The Curtain Hits the Cast (Vernon Yard, 1996)

El último disco en Vernon Yard, el tercero en tres años, muestra a una banda en un estado de gracia difícilmente comparable en esos años. Para los no familiarizados con el grupo, este debería ser el disco menos recomendable para iniciarse. Muy hermético. Sin nada a lo que agarrarse (más allá de la belleza estremecedora de las canciones, que no es poco), puede desesperar al oyente que no sepa qué va a encontrar. ‘Over the Ocean’, ‘Mom Says’, ‘Same’, canciones de minimalismo extremo que, por momentos parecen no avanzar, detenerse y congelar el tiempo, como ocurre en la extensa ‘Laugh’. Un disco angustioso, otoñal y precioso que impone estados de ánimo.
Canción Recomendada: ‘Lust’.

Drum and Guns (Sub Pop, 2007)

Algunos seguidores que estaban desencantados con la línea tomada en Trust y The Great Destroyer, tuvieron que tragarse las palabras en el cambio más radical de toda su discografía. Un disco rabioso, político, con un alma violenta y la recuperación de unas texturas bastante experimentales, para una banda que venía ganando público en los años anteriores, convertida ya en un nombre ineludible de los mejores festivales por todo el planeta.

Abrir con ‘Pretty People’ no es ponérselo fácil a los que buscaban un nuevo ‘Canada’, un nuevo ‘Monkey’. Promocionar el disco con un vídeo tan desagradable como ‘Breaker’ (una canción que recuerda a las de sus amigos Yo La Tengo), no parece la mejor idea. Pero da el tono perfecto para un disco sin concesiones, hijo de su tiempo, unos tiempos violentos y en los que no se pueden mantener al margen.
Canción Recomendada: ‘Dragonfly’

Long Division (Vernon Yard, 1995)

Tras haber sorprendido a la escena musical con su debut, unos meses después ya tienen preparada la continuación. Sin ser una ruptura radical, sino más bien una ampliación del campo de batalla. Todo parece encajar, no hay prisas, no hay ganas de empatar a un oyente aún en shock por el suicidio de Kurt Cobain y la explosión comercial de la música alternativa. El camino de Low es otro. Espiritual, reflexivo, de búsqueda en uno mismo. ‘Turn’ parece un mantra, en ‘Stay’ uno no sabe si volverá a haber un golpe de batería, y ‘Shame’ es la canción definitiva del grupo, la que condensa todo, la que te rompe por dentro.
Canción Recomendada: ‘Shame’.

Secret Name (Kranky, 1999)

A pesar de que la preciosa portada de Secret Name, digamos, es menos árida que las de sus discos anteriores, no es un trabajo precisamente amable o que pueda enamorar en una primera escucha. Producido por Steve Albini en su estudio, marca una depuración de sonido que se acentúa más en Things We Lost in the Fire, también producido por Albini. Pero tener a los mandos al productor estrella de tantos hitos de la música alternativa norteamericana no resta ni un ápice de la personalidad arrolladora de los de Duluth. La apertura de los discos de Low siempre es muy significativa y ‘I Remember’ no lo es menos. La placidez de momentos como ‘Soon’ contrasta con la inquietud que provocan otros como ‘Don’t Understand’. Ya dueños absolutos de un estilo personal, reconocible e imitado, se permiten ampliar la paleta de colores e instrumentación en temas como ‘Lion/Lamb’.
Canción Recomendada: ‘Weight of Water’.

Things We Lost in Fire (Kranky, 2001)

Para muchos, el mejor disco de Low. Posiblemente, aunque afirmar algo así de un grupo con una discografía que tiende a la inmensidad siempre será errado. Como esta misma lista. El disco es ridículamente bueno. Adjetivarlo es siempre quedarse muy lejos de su significado. Es el trabajo con el que, de algún modo, se alejan de la lentitud exasperante, se abre con ‘Sunflower’, una favorita de sus conciertos hasta el día de hoy, y contiene muchas de las joyas de su discografía como ‘Dinosaur Act’ o ‘Embrace’ en el que la voz de Mimi siempre está al borde de desaparecer o hacernos desaparecer. Probablemente el disco más equilibrado del grupo.
Canción Recomendada: ‘Laser Beam’.

I could live in hope (Vernon Yard, 1994)

Es verdad que se tiende a magnificar los discos debut de las bandas y no reconocer tanto cuanto más avanza la discografía de un grupo. Muchas veces es normal, son canciones trabajadas por años que al final tienen la posibilidad de ver la luz. Pero el debut de Low aparece en el primer puesto por méritos propios. Todos los títulos de las canciones son una única palabra (en realidad, en toda su discografía, sobre todo en los años noventa, esto es una constante), como si quisieran dejar un mensaje contundente, minimalista.

Un disco que se sitúa mano a mano con el resto de grandes obras del slowcore junto a las obras de Galaxie 500 o Coideine, precursores del estilo. Recomendar una canción sobre otra no tiene mucho sentido pues es una obra compacta, unitaria, un viaje a lo largo de paisajes, brumas y estados de ánimo (o de desánimo). Una obra maestra asombrosa, valiente y a contracorriente (en esos años había obsesión por el éxito en una gran parte del underground yanqui), y que a casi 25 años no ha envejecido ni un solo segundo. Si se editase hoy seguiría siendo tan desafiante y estremecedor como entonces.
Canción Recomendada: ‘Lazy’.

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