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Cenando con: Niños del Cerro

Mario Varas Arévalo Publicado el 18 de Octubre de 2016 por

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Son las siete de la tarde de un día martes que dejará de ser convencional. Llego a casa, me deshago de mi disfraz de obrero y entro a la cocina con la intención férrea de preparar todo para mis invitados.

Niños del Cerro comienzan a llegar de a poco, pero coordinados. Se llaman entre ellos, se dan referencias y se tiran tallas como si se conocieran de toda la vida. Algunos sí, casi toda. Pero si tuviéramos que definir dónde empieza la vida para alguien que está haciendo lo que ama, ¿cómo partimos?

No cabe duda que Niños del Cerro son una agrupación que, a pesar de su juventud, exudan oficio. En vivo son Flautistas de Hamelin que invitan al apapacho emocional colectivo. Las dos presentaciones a las que he ido me han obligado a replantear la imagen que tenía de las nuevas generaciones (sí, así, hablando como un anciano), dando paso a la esperanza en el futuro, cosa curiosa y esquiva.

Los primeros en llegar son Ignacio y Felipe. Ignacio es uno de los guitarristas de la banda. De temple sosegado pero vigilante, entra a la casa con una disposición que les restregaría en la cara a mis amigos. Felipe, quien toca el bajo, saluda con una sonrisa y se presenta. Los anfitriones somos yo, Kika y mi mejor amigo, Álvaro, también un creyente en esta religión pagana que es la música.

Me preguntan a coro por la mecánica. En qué consiste. Les cuento que es algo que me pone nervioso, que si bien confío en mi intuición al momento de hacer comida, siempre me asusta el resultado. También me refiero a lo que escribo, a ese elefante sin riendas.

Álvaro sitúa una cámara sobre la biblioteca y la apunta a la mesa. Es para evitar la polifonía y que pierda el registro de quién dice qué. Suele ocurrir con cinco personas hablando.

-Felipe (F): hablé con Simón hace caleta, y venía como llegando.

Tenía una idea para cocinar, se las comento. Quería hacer una lasaña, por un tema de comodidad. Repetir un pastel, pero sin masa. Una lasaña con láminas de zapallo, siendo el relleno un curry de verduras, con cebolla, ciboulette, zanahoria, champiñones, un poco de merquén. Espesar la mezcla con crema. Además, había dejado cocer unas papas previamente en una olla, para hacer una pasta de papa con queso y romero (pasta que en mi cabeza tenía sentido).

Ignacio se fija en un par de novelas de la biblioteca. Hablamos un poco de gustos literarios, propios y ajenos.

Ignacio (I): A mi abuelo le encanta Asimov.

Mario (M): Mi jefe me contaba, siendo fan de Asimov, que había entrado un día a la oficina de un profe de su carrera, y vio que tenía muchos libros de Asimov en una repisa. Le preguntó, onda, “qué filete, cuáles son esas novelas, no las conozco”. “De qué estás hablando, esos son libros científicos”, le dice. Quedó loco. Estaba estudiando para bioquímico y Asimov era, de hecho, bioquímico, pero él lo conocía como novelista. un poco como un artista encubierto.

I: Loco. Da como para pensar.

Efectivamente, nos deja abierta una puerta. A veces se conoce sólo una dimensión de lo que somos. O escribimos, o hacemos música, o trabajamos, o somos madres o padres. Pero el ser humano es más complejo. Conocemos a alguien sólo en una pequeña parte de esa complejidad. Suena el timbre. Le abrimos a Pepe (P), baterista de la banda. Como los otros, es amabilidad y buena onda personificadas.

Simón (S) también aparece. Llega y saluda a todos como si hubiera ido a comprar y vuelto en seguida. Es la voz principal y guitarra de la banda. Vuelvo a contarles la idea de la lasaña de curry. Empezamos a asignar labores. Ignacio comienza a cortar pimentón. Para evitar más momentos emocionales de los esperados, corté la cebolla con anticipación.

F: Vi un video de un youtuber que se corta el dedo.

P: ¿Pero es una moda? ¿un desafío?

F: No, estaba cocinando, se cortaba y se desmayaba.

I: Siempre salen esas modas de los desafíos en Youtube.

P: Me acuerdo un video de una niña que, en su casa, jugando con la pistola del papá, se le sale un balazo y dice “¡concha e’ la lora!”, y apaga la cámara terrible de asustá.

F: Hay uno de un mono que agarra una metralleta, y unos locos se la pasan, el mono comienza a tirar ráfagas y salen todos corriendo.

M: Se dieron cuenta de que la metralla no tenía seguro.

P: Y el hueón tiene pulgares poh, pude hacer la hueá que quiera.

Ignacio comienza a cortar las láminas de zapallo.

M: ¿y ustedes cocinan?

P:  Yo cocino para mí, y eso implica “calidad mí”. No me importa que la huevá quede dura o quemada.

S: Nos aplicamos más con las pololas.

Pepe raya la zanahoria. Me preocupa un poco la seguridad, ya que ese rayador es de temer.

F: Es súper cuático cuando te ven cortar.

P: Había comidas familiares en la casa, donde todos tenían que hacer alguna huevá. Yo siempre me iba donde mis tías porque hacían la ensalada. Era más fácil pa’ mí.

I:  ¿Y no te ibai con tus tíos a hacer el asado?

P: No, mis tíos eran muy pesados. Decían “no, si voh no sabís hacer esta huevá”. Típico de viejo.

M: Mi hermana con nueve años sabía hacer hartas cosas en la cocina, pero en las juntas con tíos siempre la sacaban, onda “váyase de aquí”, “tenga cuidado, que le va a pasar algo”.

P: No, y se pelean, siempre por el asado.

M: Informaciones súper contradictorias, que sal, que no sal, que cerveza, que no sé qué.

P:  No, y son mañas nomás.

S: Igual con las rutas de metro. Irse por Lo Ovalle.

P: Yo prefiero la línea cinco. Me gustan esos vagones.

S: Es cosa de costumbre. La línea cuatro es bacán, pero yo siempre he tomado la línea cinco.

F: Mansos piques.

I: Siempre que iba cansado pa la u, me imaginaba, al Pepe le falta el doble de camino. La zorra.

P: ¿Te acordai cuando salíamos de noche de la Arcis?

Mastico una pregunta, y cuando me la saco de la boca suena muy hueona. No alcanzo a arrepentirme.

M: ¿Son todos de la Florida?

P: Es un mito en realidad eso. Ensayamos y hacemos gran parte de nuestra vida musical en La Florida, eso sí…

S: Nos acoge La Florida. El Pepe es de Puente Alto. Este hueón (Ignacio) vivió muchos años en la Florida y éramos compañeros de colegio. Ahora vive en Peñalolén. Este otro (Felipe) es el más outsider y vive en Recoleta.

M: Tienen mejor alcalde.

I: Es sequísimo. Se iba a tirar a presidente parece.

F: Preferiría que se tirara a alcalde una segunda vez y después lo votamos.

I: Es que ahora, si se tira no va a salir ni cagando.

F: O si se tira pa’ alcalde de Santiago.

Pepe me mira mientras caen distintas materias vegetales al suelo.

P: Estoy dejando un poco la cagá.

M: Hay una técnica que me enseñó un tío, que siempre vas tú al cuchillo y no el cuchillo a ti.

S: Mi abuela cortaba todo con la mano. No usaba tabla, todo lo cortaba en la mano, las cebollas, por ejemplo. Su mamá le enseñó a cortar así.

Limpio un poco.

M: ¿Tienen la sala de ensayo entonces en la Florida?

S: Sí, ensayamos en la casa de mi papá, en la Florida, en el 26.

M: ¿Por Vicuña o por la Florida?

S: Por Vicuña. Diego Portales. El último paradero de la Florida. Después empieza Puente.

M: Viví un tiempo un poco más allá. En Protectora de la Infancia.

S: Luchito Rojas vivía por allá. Por el medio.

Mientras voy a la cocina, comienzan a comentar el carrete de la noche anterior.

S: ¿(Pepe) Cómo llegaste anoche? ¿Te acostaste, dormiste bien esta mañana? ¿o no te acuerdas?

I: Bien. Estaba bien en la mañana. Desperté bien.

S: Nosotros no estábamos tan locos.

P: Igual yo los apoyé harto rato, desde la mitad del Tequila.

F: Yo igual me tomé unos cortitos, pero no, después igual.

M:  Yo no tomo más tequila en la vida.

I: Yo he dicho hartas veces esto.

M: siempre que tomo tequila he terminado haciendo cosas de las que no me acuerdo, echando a gente de la casa, en esa. Culpé a la gente del carrete de un condoro que me mandé yo, que involucraba vómitos y un computador.

(Me urge señalar que, a los dos días de realizada esta entrevista, rompí este compromiso. Afortunadamente, no hubo situaciones que lamentar, adelante estudios).

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S: Estamos carreteando harto últimamente, no sé si eso es bueno. Nos juntamos harto con amigos.

I:Es lo que pasa con los cabros de las otras bandas.

S: Es que justo somos muchos hueones que estamos en la misma, que somos bien vagos, que no estudiamos ni trabajamos mucho, entonces nos juntamos.

M: ¿Alguien estudia?

I: Yo y Diego, que viene luego.

M: ¿Qué estudiai?

I: Geografía. Salí de vacaciones ayer.

S: Somos amigos de un grupo grande, caleta de gente, entonces nos juntamos harto.

P: Nos juntamos mucho últimamente con los Siempre Llueve.

S: Eso es más de ahora. Y con Animales Extintos, que son vecinos míos. Es súper estimulante ver todas las semanas ver a hueones súper creativos, inquietos. Te estimula a siempre estar haciendo cosas.

P: Vamos a conquistar el planeta.

I: Con resguardo.

S: A veces carreteamos y sale una buena idea, que de repente no era buena idea.

M: ¿Igual hay harta buena onda con el resto? ¿De feedback?

S: Sí, con Claudio de Patio, por ejemplo, siempre hay súper buen feedback. De repente con las mismas bandas nos pasamos datos, onda, cuidado con este local, que hace las cosas de esta forma, cosas así.

P: Nos cuidamos. Es un ambiente cuidado entre nosotros.

S: Sí, mucho cariño. Nada de competencia. La otra vez una persona nos preguntó, “¿les molesta que los metan en este saco del pop de guitarras?”, y cómo me va a molestar si la mayoría son hueones que quiero mucho. Puta, la raja, sí, soy parte de esta hueá, lo paso muy bien. Y es real, no es una hueá que se armó, como el grunge, que era de hueones que no se conocían. Realmente somos muy amigos y carreteamos siempre.

M: En Mish tiemposh, en el año, 2003, la sensación era como lo opuesto, ponte tú, yo sentía que había igual pelambre y mala onda, y eso pasaba con hartas bandas.

I: ¿Pero carreteaban juntos igual?

M: Igual yo no carreteaba tanto.

S: Pero tu estabai al principio medio ligado con Cisternabizarra.

M: Viví un tiempo en la casa de David de Terminal. Me quedaba harto allá, hasta que me llamaron la atención. Fui súper bien acogido allí y guardo los mejores recuerdos.

I: Me pasó algo parecido.

M: Estaba sin pega, deprimido. Una hueá cuática.

S: Apañando en la buena onda.

M: Igual se portaron la raja. Volviendo, es bacán esta amistad que se forjó con las bandas nuevas.

S: Es que es sincero.

M: Bueno superar el tema del pelambre y de la desconfianza. Y el tema de los medios que normaban lo que se escucha.

S: Hay súper buena con los medios. Antes, por ejemplo, veíamos a los de Super 45 como tíos, onda qué nos van a pescar estos locos. Y cuando nos pescaron, se dio un tema de buena onda. Igual en un momento era EL medio, como el establishment para nosotros. Ahora grabamos esa sesión y seguimos teniendo muy buena onda con ellos. Claro, son otra generación. Nos contaban igual de la época de los fanzines, de pegar carteles con bandas que en esa época no se escuchaban, toda una pega.

M: En algún momento pasaba harto eso, como una reacción contra lo que escuchaban todos, de decir “ustedes no cachan nada, escuchen esto, esto es bueno”, que ahora se ha mesurado. En un momento era normal, porque uno igual sentía la necesidad de compartir lo que escuchaba. Pero había un tema de método y de sentido de pertenencia igual.

S: Igual hueones como nosotros ya no pescamos mucho eso. Nos gusta caleta, pero podemos vacilar lo que queramos.

P: Lo lees y todo, pero ya no hay algo autoritario. Es una opinión más, y hay tantas opiniones.

F: Como ver las noticias.

Comenzamos a hacer el curri.

M: Te pasas en la dosis y se va todo al carajo.

I: Hago un arroz y me siento gourmet.

M: El olor lo impregna todo.

F: Es súper fuerte.

M: ¿Quiénes tocan hoy en Loreto?

S: Centella, una banda que me gusta mucho, Urban Monk.

M: Ese es el Chai. ¿no era ilustrador?, ¿no hacía fanzines?

S: Sí, es súper buena onda.

M: Lo conocí en una versión de la Tocata Súper Secreta, de la Dadalú, que hicimos en mi casa. tocaron la Dada, Planta Carnívora y La Liga Árabe. Ahí el Chai quería vender sus cosas, pero la casa era medio chica, yo estaba con la rodilla quebrada, espero no haber sido mala onda con él.

I: Es buena onda el Chai ¿en qué año fue eso?

M: ¿Dos mil catorce? Eso fue entretenido. Iba a tocar batería pero ese mismo día me caí de la bicicleta. Al final toqué pandero. De trabajólico descansé nomás. Si no puedo ir a la pega el lunes, voy al doctor. Me dieron una semana de descanso, por un esguince. A la otra semana fui caminando a un traumatólogo. Me dijo, estai quebrado. Llevai una semana con la rodilla quebrada. No se cómo caminaste.

Ignacio se fija en un libro de la biblioteca.

S: ¿Eres bibliotecólogo? Mi mamá es bibliotecaria.

M: Son los Robin Hoods del siglo 21.

I: Siempre saben cómo encontrar la información.

M: Esa es la pega. El rollo del acceso. De que todos tengan al alcance los mismos elementos culturales. Igualdad de acceso, por sobre el germen de este siglo, de la propiedad intelectual, del derecho de autor, lo restrictivo.

I: Al pie del cañón.

M: Lo opuesto a donde el mundo está yendo. Quieren que pagues por todo, incluyendo las cosas que son bien común.

F: Las universidades gastan millones en bases de datos. Hay que ser pirata. Hay unos hackers rusos cuyo objetivo es dejar disponible toda la información del mundo.

M: Y el negocio de la música.

F: Ya nadie hace música por plata.

M: Ahí creo que radican las relaciones que tienen ustedes actualmente con la música y los músicos. Creo que aspirar a ganar plata desde un inicio es lo erróneo.

S: Y ahí es donde tenemos discrepancias con gente de otras generaciones. Conversamos y nos dicen “ustedes deberían estar cobrando tanto, esta debería ser su realidad”, y yo les digo, hueón, esta no es la realidad, no la nuestra.

F: Lo ven desde la perspectiva de lo que sería ideal.

S: Como si ahora se pudieran hacer contratos con EMI, pero ahora la realidad es súper distinta, ¿cachai?

I: Si es por plata, pa eso haces otra hueá, estudias ingeniería comercial o algo así.

P: Puta que ganan plata esos hueones. Los profes deberían ganar más plata.

I: Los profes deberían tener un sueldo absurdo. Que los mejores puntajes fueran profes, sería la zorra.

F: Eso está tratando de hacerse, se supone.

M: Eso pasa cuando haces que esas hueás las regule el mercado.

I: La demanda gana.

M: Hay carreras que es más barato dar. Eso pasó con las universidades privadas. Hasta los institutos en un momento sacaron profesores, y después nadie los quería, porque no cachaban nada.

S: A nosotros nos pasó algo en la Arcis con Pepe. Nosotros estudiamos música.

P: La Arcis intentó en un momento hacer algo como “démosle todo lo que necesiten a estos hueones” y se compraron Macs, hicieron estudios, y de ahí se fueron a la mierda.

M: ¿Se conocieron ahí?

P: Vi a Simón, y fue el primer hippie, el primer hueón que no era metalero.

S: Lo vi y pensé, este loco está pegado en Muse, yo estaba en Pavement. Puta, igual le tengo que mostrar un montón de hueás todavía, pa’ tocar con el hueón. Después cuando caché que era de Puente Alto y todo igual se dio.

M: ¿Cuál era la motivación para estudiar música?

P: Creo que era lo que se me hacía más fácil, pero no quería trabajar como sesionista, que era a lo que aspiraban los músicos que entraban a instrumentista. Era del rollo “no, voy a tocar con Lucho Jara”.

M: Eso era súper noventas.

F: Yo creo que sigue siendo bueno, lucrativo.

M: La cantidad de discos de estudio pop en ese nivel igual se ha reducido.

P: Cosa de ver a Luis Miguel. Ese formato está muerto.

M: De los años treinta. Maurice Chevalier, que cuando iba a Nueva york a tocar, llegaba con un lote de músicos, pagados por él. En esa época del negocio, un hueón se podía permitir contratar músicos pa’ él. A lo mejor me equivoco y no era tan brígido.

S: Esas hueás ni cagando estaban en la mente del Pepe al momento de hacer música. Era lo mejor que hacía en la vida y a mí me pasaba algo similar. Yo había tirado la esponja en el colegio hacía rato. Decidir que sólo iba a hacer esa hueá.

P: Y yo entendí ahí que la academización no era el camino. Cuando se cierra la carrera en la Arcis, estábamos conversando con Simón en un Metro. Le pregunto, oye, ¿tu vai a volver a estudiar? Me responde que no, ni cagando.

S: Nosotros fantaseábamos con esa hueá de antes con el Pepe, onda hueón, ojalá que queda la cagá algún día, porque ninguno de nosotros nos veíamos terminando la carrera. Eran caleta de ramos y hueás que no queríamos.

F: ¿Estudiariai algo?

S: Estudiaría más como mi papá, cosas de repente relacionadas a la carpintería.

M: ¿Tu papá es carpintero?

S: No, no es carpintero, pero siempre ha hecho hueás con las manos.

P: Es un artesano tu papá.

S: Ahora restaura muebles, y toda su vida ha hecho pololos y ha tenido pegas como independientes, ¿cachai?

M: ¿Y tú, Ignacio? ¿cómo llegaste a la música?

I: Desde chico tocábamos los Beatles. Una vez ensayando, mi papá llegó y nos pidió que bajáramos el volumen.

F: A mí me daba vergüenza tocar en la casa. Nos molestaban harto. Me cantaban los riffs. Nuestros acercamientos fueron igual parecidos, yo creo.

I: Les importaba un pico.

P: Pero igual les gustaba.

I: Pero a ti te hueviaban.

F: Me daba vergüenza cantar. Hacían como “uuuuuhhhhhh”.

S: Mi vieja igual me ayudaba desde siempre. Me decía igual que hubiese sido un alivio que hiciera otra hueá. Onda, ya, el hueón va a hacer esto. No entienden el tema tampoco, cuando le dije, voy a estudiar composición.

M: Los compositores también eran como quiroprácticos, componían huesos, era una pega medio médica (vuelvo a decir ancianidades que no se entienden).

P: O música de cámara.

S: O como Alberto Plaza. Una tía me dijo eso una vez.

F: Respecto de todo esto, mi conclusión es que hay que aprender a vivir con los miedos de los viejos. Los viejos siempre van a tener miedo de uno. Al final es uno el que juega el juego.

S: Al final, la vida es tuya también. A la larga igual entienden esa hueá. Los hijos no son de uno y eso.

M: Te apoyan hasta cierto punto, y a veces te dan un nivel de seguridad pa’ cagarla. He conocido caleta de gente que no tiene eso y al final, al momento de decidir, igual no tienen opciones, y no eligen con el corazón, onda, me encantaría estudiar arte o algo así, pero no puedo darme ese lujo. Hay que trabajar pa’ pagar el arriendo o quedarse en la calle. Una indefensión brígida. Hablábamos con un amigo, eso de decidir hacer música por sobre la sobrevivencia económica.

P: Mi mamá se convenció después de ver el Pulsar.

F: Que lata que haya sido eso, pero bueno.

I: Igual, que nos vieran en la tele, les cambió la idea.

M: ¿Y cambió realmente algo?

S: Así como, si fuera el Brit Pop, claro. Si hubiera cambiado drásticamente todo y fuera millonario demás po. Si fuera la época de los grandes sellos. Si tuviéramos contratos con mucha plata. Pero ahora no po.

M: ¿Y cómo funciona Piloto?

I: De buena onda.

S: Piloto, de partida, son hueones que no son músicos. Son entusiastas, pero igual están relacionados. Por ejemplo el Alex, el productor de Piloto, estudió sonido, ha grabado discos. Hizo el de Patio, el de nosotros lo masterizó. Todos los discos de Piloto han pasado por la mano de él, técnicamente. Y el resto de los cabros, el Elías, por ejemplo, han estado relacionados a la música, han tenido blogs…

Le Pido a Ignacio que haga el pimentón en tiritas. Creo que se llama corte juliana, pero en ese momento no busco en Google para nombrar bien el proceso.

M: Los Piloto entonces están relacionados, pero ¿igual hacen otras cosas, onda no tienen la urgencia de vivir de esto? ¿No hay un afán de capitalizar?

P: No creo. Ellos quieren generar una hueá más allá de eso, que no estaba. Y de una forma en la que tampoco se estaba haciendo. Todas las lógicas de las que siempre hablamos, de la autogestión y eso.

S: Los conocimos el 2014 con los Patio Solar. Tuvimos una reunión y cachamos que teníamos un montón de hueás en común en la forma de hacer las cosas, y ahí dijimos “ya, hay que hacerlo con estos locos”.

M: Traté de contactarme con ellos en un momento. Tengo un disco en vivo que quería sacar este año, pero me dio julepe. Me sentí como esa gente que dice “mira, escucha lo que hago, es bacán”, y siempre me da lata cuando me encuentro a gente así, aunque lo que hagan sea bacán.

S: Pasa todo el rato. Nos invitan a muchas tocatas, y como hueones tontos, no sabemos decir que no al tiro. Una hueá muy chilena.

I: Siempre hay un montón de mensajes.

P: Y nos tiramos la pelota, a veces. Onda, ¿vVste lo que pusieron? ¿Quién les dice que no? Ya, no, no les contestemos.

M:  ¿Y no les tinca inventarse un manager? ¿O tienen alguien que les haga las redes sociales?

F: No, lo hacemos nosotros.

S: O sea, los Piloto nos apoyan harto.

F: Igual una vez un loco nos echó una puteada. “Se dieron color”, decía.

S: Un loco que nos estaba ofreciendo unos diseños. Y habían unos piolas y otros súper feos. Yo hablé con él. Le dije, mira, a mí me tincan unos diseños, y le mostré una polera de Guided By Voices como referencia de lo que me gustaba. Hablamos un rato, y la conversación quedó ahí y en un tiempo no respondí.

I: La conversación quedó abierta pa’ reanudarla más adelante.

S: Y ahí el loco dijo “se dieron cualquier color”.

F: Quería que le respondiéramos al tiro.

S: Estábamos en otra, habían hartas cosas que hacer. Tampoco le dijimos que no, ni lo mandamos a la cresta. Sólo quedó ahí, pendiente.

I: Se la echó solo, igual el loco esperó muy poco. No fue propositivo ni proactivo.

M: Se dio color igual.

P: Igual esa es nuestra versión.

F: Le dio cualquier color.

Seguimos cocinando. Ya todas las verduras parte del relleno están en la paila. Dudo del pollo. Felipe troza el pollo en cuadritos y cambiamos de planes, haciendo el pollo a la mantequilla, en una sartén aparte.

Hablamos de estudios. Ignacio estudia Geografía. Felipe salió hace poco de Letras. Hay tranquilidad respecto de esas decisiones. Molemos las papas con el queso y el romero. Ignacio sigue revolviendo las verduras al curry, mientras Simón pone en el tocadiscos el Wowee Zowee de Pavement. Las cervezas se acaban y los chicos van a comprar algunas para continuar la velada. Estreno los envases retornables. Reemplazamos el pollo de la preparación por salame, en común acuerdo, una vez llegan los muchachos de regreso de la botillería.

Les pregunto sobre estudiar música, una inquietud que he tenido desde siempre.

S: Pepe estaba en interpretación, yo en composición. En interpretación estaba disgregado, los de guitarra, piano, saxo. En composición éramos muy poquitos y mucho más ñoños. A los de interpretación les gustaba hueviar y eran mucho más fogateros. Metían ramos que a mí me gustaban como los relacionados a la historia, a la música popular, y a todos estos hueones de interpretación les cargaban. Onda qué paja, quiero tocar mi hueá. Incluso yo a ellos les hablaba de indie y no cachaban nada. No había cultura del disco, de escuchar discos completos. Se daba otra relación con la música.

M: Siempre quise estudiar música. No sé leer ni una partitura.

S: Es interesante. Aprendí mucho, pero cosas más relacionadas a los procesos.

M: ¿Lo esperabas así?

S: No me lo esperaba, no creía que fuera realmente así, pero sí me sirvió para armarme una disciplina. Si hubiese llevado a cabo el plan de salir y sólo dedicarme a la música, no me hubiese resultado porque no tenía la disciplina para hacerlo, no me conocía ni creativamente ni en un montón de otros aspectos. Era muy pendejo, tenía dieciocho años.

M: Nada.

S: Más encima estudié en un colegio que era una burbuja. Entonces, hay más hueás que tienen que ver con el proceso creativo. A base de hacer trabajos todos los meses, componer, ensayo y error, llegué a ciertas cosas que todavía ocupo.

M: En la Chile se estudia ocho años.

S: Mis profes me decían que no nos fuéramos a la Chile, que estaban rayados con los cuarenta, con una vanguardia del año de la tula.

M: Cuando estudié tomé dos veces el mismo ramo. Le habían cambiado el nombre. Era súper pavo, nunca boté el ramo, me di cuenta casi al final.

F: Yo de la universidad rescato los amigos que conocí, gente bacán.

I: Los viejos te miran distinto.

F: Aprendiendo puras cosas poco prácticas.

Terminamos las verduras y comenzamos a armar la lasaña. Hablaron del carrete de la noche anterior nuevamente.

S: Me pasa con los carretes, ahora a veces son más adultos, en el sentido de que conversamos cosas más trascendentales. Asumí que era parte de una etapa. A pesar de que disfruto igual la otra volá, ahora los carretes se están volviendo una huevá más interesante. Y por eso carreteo tanto. Estoy saliendo como nunca.

M: Son como las tres etapas, donde primero te haces pebre, después haces amistad, compartes, conversas, y la tercera fase, donde las cañas duran más y es más difícil juntarse, igual que pa’ tocar.

S: Es bueno juntarse con gente que está en distintas volás, en muchos proyectos. No me gustaría hacer todos mis proyectos con la misma gente. Igual soy súper inquieto. Los otros igual. Pepe ha parchado en Patio Solar, Felipe igual está tocando por su lado, Ignacio igual, y Diego, que viene luego, también hace electrónica, ha sacado cosas por Discos Pegaos.

M: Nunca quise en realidad ser solista, pero nunca fue fácil armar una banda. Encontrar un tema de compromiso, de horarios. De repente te veís y estai solo. Sin cómplices creativos.

S: Más allá de un huevón que te apañe tocando guitarra.

Suena A Love Supreme, puesto por Ignacio.

P: Este disco es pura droga.

M: Es la respuesta religiosa a la angustia de las drogas. O sea, otra droga.

S: En la primera mitad del siglo 20, los cuequeros eran terrible jaleros. Había harta producción de coca. Se espolvoreaban la hueá en la cara.

Esperamos a Diego.

S: Hace poco se integró Diego, en junio. Estamos haciendo los temas nuevos con él.

M: ¿Van a grabar disco o se van a tirar un ep antes?

F: No, disco, altiro.

P: Vamos a grabar con el tío Heyne.

M: ¿Cómo pasó?

S: Por el compilado. Nos contactó, nos dijo que le interesaba grabar con nosotros. Nos juntamos un día, después se juntó conmigo. Hemos conversado caleta. Con él tenemos mucha afinidad musical. Es muy indie, de pendejo. Pero por el lado de los negocios, lo que él ha vivido versus lo que nosotros hemos vivido hay diferencias.

I: Es que el negocio de la venta de discos no existe.

S: Nosotros estamos igual súper conscientes de nuestra volá, lo hacemos muy a conciencia. El tema con otra gente que ha trabajado con él es que ellos mismos se han quedado bajo el alero de él. No es la motivación nuestra. Queremos hacer un disco la raja, que suene bien, que esté bien producido, y quedar contentos con lo que hagamos. Más allá de eso…

F: Hay una idea de que con quien trabaja Heyne, él le imprime su sello.

I: Hay mil aristas en la música, no hay un solo camino.

S: La otra vez conversando me decía que mi generación nunca se va a acercar tanto al pop, porque por un lado no lo necesitan y por otro es porque no quieren tampoco. Todos estos huevones van a seguir haciendo música pero nunca van a ser una Javiera Mena o un Gepe porque no. La raja que entienda esa hueá.

Comienzo a servir los platos. Suena de fondo un disco de Shugo Tokumaru. Cruzo los dedos para que la pimienta alcance. Llama Diego, que se encuentra en la puerta. Pepe le narra la dinámica de conserjería. Suenan tenedores y vasos. Llega Diego en un pequeño skate. Su plato está servido. Toca teclados desde hace poco con Niños, pero se ha incorporado de manera muy natural a los procesos y a la dinámicas de amistad de la banda. Es el quinto Goonie, con todo derecho.

S: Te compraste ruedas nuevas.

P: Pa’ darse color.

Siguen sonando los servicios. La comida hace que las conversaciones deriven en aliños, mostazas picantes de valores populares, el orgullo compartido de un trabajo colectivo concretado con éxito. Los carros de completos y los de sopaipillas, el excesivo valor de los bonobones y de las guitarras. De cómo deberíamos ir todos a Mendoza a vender matute.

Terminamos de comer. Los platos se apilan al centro de la mesa y trato de medir el tiempo sin usar el celular. Reviso algunos temas en mi cabeza. Veo a todo el mundo contento. La comida les ha gustado. Pienso en qué hace la gente cuando no hace lo que quiere. ¿Se va pudriendo?

M: Algo que me parece maravilloso es el sentido de comunidad que se ha generado en esta escena actual. Esta conjunción de creatividades.

S: Sí, es natural. Es súper real. Es bonito. Hay mucha complicidad entre nosotros. Nos da lo mismo hacia dónde estamos avanzando.

I: Se huevea harto con Niños porque nos ha ido bien, porque han pasado hartas cosas positiva.

M: ¿Hay mala onda?

S- De otros lados a veces, pero entre los cabros no. Comentarios, onda de viejos rockeros, “estos de dónde salieron”, hueás así.

F: Leí uno que decía mucha guitarra pa’ estos huevones.

I: O te huevean porque tocai con una stratocaster.

P: ¿La mencionan?

S: ¿Onda tienen mucha guitarra pa la hueá que hacen?

I: Pa’ no ser metaleros.

P: Siéntate con el nacho en su pieza con su guitarra. Vai a ver otra hueá.

I: Igual los dos con Simón tenemos las medias guitarras, pero por hueás circunstanciales.

D: El teclado que uso ni siquiera es mío, es de mi hermano.

Mientras seguimos conversamos y bebiendo cerveza, pasa por varias manos un libro que me compré una vez de pura tincada: Instrument, de un tal Pat Graham, donde se retratan a músicos con sus guitarras, baterías, teclados, entre otras cosas que emiten sonido o lo canalizan. En el prólogo hablaban de la relación que podría tener un músico con su instrumento. Creo que se dan varios casos, pero generalmente hay un apego, sobre todo si el instrumento tiene aunque sea una historia. Seguimos hablando de gustos.

F: Siento que las etapas son más rápidas. Me quedo menos tiempo pegado en bandas.

S: Estoy escuchando un disco de Frank Ocean.

F: Estoy pegado con Built to Spill.

S: He escuchado hueás más electrónicas por el Diego.

I: Diego escucha a Juan Gabriel.

D: Y no lo escucho sólo porque murió. Ese día cuando falleció me escribió mucha gente, incluida la polola de Simón. ¿Estai bien?, me preguntaban. Me gusta harto porque me recuerda caleta a cuando era chico. Aparte, te vas haciendo grande y viejo, cachas las canciones y te das cuenta de que los temas son súper buenos, que es un compositor bien cuático.

M: A fines de los setenta, principios de los ochenta, era una locura.

D: Mi papá me dio hace poco la cifra de las canciones que había escrito. Eran más de mil quinientas.

M: La interpretación de ‘Amor Eterno’ es la cagá.

F: Lo ves y te vas a la chucha.

S: Empieza a calar.

D: Tenía como once años y fui al Bio Bío con mis viejos. Me compré un juego de Sonic y mis viejos se compraron el concierto en vecedé, ¿te acordai? Cuando habían salido y eran lo último, del Palacio de Bellas Artes.

S: Brígido.

D: Lo escuché y lo encontré bacán. Creo que es el mejor concierto.

S: los hermanos Durán habían empezado a trabajar con Pepe Aguilar, parece.

F: Se quedaron allá, en Mexico.

I: ¿No que se habían separado?

D: Ahora el batero tocaba con Los Tres.

F: No, con Los tres toca el Boris ahora, el de Primavera de Praga.

S: Cayó parao.

D: Te asegurai las cotizaciones, la isapre, todo.

S: Es el que mejor está yo creo.

F: A contrata de repente.

M: El primer disco de Los Tres en Conce era bien bueno.

S: Igual acá la cultura como indie llegó con Suarez en los noventas yo creo, como Sonic Youth. Sonaban otras cosas.

M: No hubo despertar cultural post dictadura acá como en Argentina.

S: Rodrigo de los Tunantes tenía la teoría de que nosotros éramos la generación que recién estaba despertando, porque la dictadura en realidad nunca había terminado, sino que se había extendido mucho tiempo, por lo que no hubo un despertar hasta ahora.

M: Igual conviven dos visiones en una generación yo creo. Un grupo de personas que son conscientes de lo que ocurrió, este episodio brígido, y que decide avanzar sin olvidar y el otro grupo que habla de la lata que les da un país donde se hable tanto de política, para los que es mejor olvidar y dejar de quejarse, grupo en el que no me incluyo.

S: Gente o bandas sin opinión.

P: En la volá de “Yo quiero pelar el cable”.

M: ¿Uno puede existir como ciudadano no político?

S: No, ni cagando. No podís ser indiferente al precio de los porotos.

P: Tu indiferencia habla por ti.

F: Es una postura también.

S: Es un tema de querer hacer lo que queremos, de un real desapego, no a la historia, sino que a lo actual, pero siempre siendo conscientes.

M: Igual están todos formando un bloque de algo nuevo.

I: Que ha demorado caleta.

F: Son historias que igual hay que escribir.

S: en mi caso es una cosa más personal, más introspectiva, como resolver ciertas cosas dentro de mi cabeza.

F: Algo más exploratorio.

S: Y pucha, si tengo la oportunidad de hacer eso con mis amigos, con otra gente con las mismas inquietudes, es maravilloso.

P: Y sustentarte a través de ese pensamiento, es la zorra. Un sueño. No persiguiendo las grandes cifras.

F: Porque en verdad disfrutai haciéndolo.

M: Y no es mucho pedir. Poder hacer música tranquilo, crear algo en lo que te sientas pleno, no es pedirle mucho a la sociedad.

S: Sólo quiero hacer música con mis amigos. Corta.

F: Qué horrendo pelear los espacios.

S: Hay lugares que siguen violentos. Hay lugares a los que vamos, a veces tocamos, llenamos la hueá y de repente hay encontrones con los guardias, malas caras. Echaron a Felipe una vez.

F: Iba con mi polola con una entrada que valía dos por uno, ella entra primero y yo iba atrás, y al pasar el guardia me pesca del brazo, y me dice “¿y voh pa’ onde vai?” y le respondí que estaba bien, que revisara la entrada y ahí me dejó pasar. Quedé atravesado toda la noche.

S: Cada vez que tocamos en lugares así es una paja, porque decimos, bien, este lugar suena bien, reúne todas las condiciones, pero sabes que va a pasar algo.

P: Una mala cara.

S: Una mierda, siempre va haber algún atado.

M: A Thom Yorke le pasó una vez con Michael Stipe. Iba entrando a un local no sé donde y tuvo que devolverse Stipe a decirle a los guardias “oye, este loco canta en la banda, es la razón por la que estai aquí”. De repente es un tema de estructura de los guardias de seguridad.

P: Siempre cuando vamos, incluso a las pruebas de sonido, siempre es mirando en menos. Los sonidistas pichuleándote.

I: Y uno va piola, en la más tranquila.

S: Y con las productoras. Puta, los tratos con estas productoras terrible cuicas son como el pico. Puta que los detesto. Creen que te están haciendo un favor, te pagan súper poco, “estamos ayudando a estos cabros nuevos”, piensan. No po, yo quiero que nos paguen bien, si llenan y cobran súper caro por las entradas.

P: Son como el pico.

S: La última vez tratamos de hacer la gestión a través de Piloto, para negociar de manera colectiva a dos bandas, pero estos hueones se contactaron con la otra banda primero, y los hueones se aprovecharon de la situación y ahora tienen ellos el control, y nos tienen ahí, no sabemos si va la huevá o no. Ya el hecho de que tengan el control me da más rabia que la mierda.

P: Y ellos tienen la mano esta vez, y por eso no nos mandaron un mail aparte a nosotros, a Niños. Les mandaron un mail a la otra banda y a Piloto.

F: Jugaron bien el juego.

P: Se les reconoce. Jugaron sus cartas. No quiere decir que me guste lo que hacen.

I: Con quince entradas pagan a las bandas. Ni siquiera nos dieron entradas de cortesía.

S: No me hueís, si fueron dos mil personas.

D: Eso es lo que pasa cuando tocai en esos tipos de escenario. Cosas que no pasan en una casa.

S: Hay una hueá como medio esperanzadora, que hablábamos con el Seba, el del booking. Hagamos esta hueá, toquemos con estos huevones y al año siguiente empecemos a traer hueones de afuera, cobrando tres lucas la entrada y cambiemos las reglas del juego.

M: Eso se puede hacer.

P: Va a ser como el mp3. Van a tener que cambiar las reglas, porque este mercado de las tocatas se está viciando.

S: Y está pasando, muy de a poquito. Luego vamos a tocar con Las Ligas Menores.

P: El trato siempre pa las bandas es perder. El trato es de mierda pa’ todos los lados.

S: La única razón por la que quería tocar en el Lola es porque a lo mejor venía LCD Soundsystem.

M: Lo que pasa con otros eventos grandes también. Esa falacia de Fans Para Fans. El discurso de “estamos perdiendo plata, los queremos”, pero es una mentira.

S: Nosotros las tocatas las gestionamos entre las mismas bandas, uno pone el auto, vemos el tema de la bencina, compartimos backline.

P: O cuando alguien de una banda cacha un local, dice “cabros, me puedo conseguir este lugar”.

S: Estamos transitando en estas dos realidades, con bandas amigas, teloneando a huevones grandes, pero nuestra realidad es nuestra.

Volvemos a hablar de la realidad local.

S: En la prehistoria de Niños mandamos un correo a Rojas Magallanes y no nos pescaron. Ahora hemos tocado varias veces allá.

M: ¿Es de la municipalidad?

S: No sé cómo funciona. Hacen hartos talleres.

P: Sería bacán tener un centro cultural.

I: Hagámoslo.

M: Le ponemos Mario Paganini.

F: Hecho. Paganini.

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La velada termina con canciones cantadas a guitarra y pulmón (Juan Gabriel tocado por Diego). La hora dictamina la despedida de rigor, pero esta vez no es sólo saludos amables, sino abrazos sinceros. Me quedo con un cerro de loza que lavar y con un corazón tranquilo y esperanzado. ¿Qué necesitamos para hacer un centro cultural?

Para hacer en casa: Lasaña (sin salsa) Niños del Cerro

Ingredientes:

Dos zapallos italianos grandes.
Dos o tres papas grandes.
Un poco de leche.
Cuatro láminas de queso mantecoso
Romero a gusto

Una cucharada de aceite vegetal
Curry amarillo (a gusto, recomendado tres cucharadas soperas)
Dos cebollas en corte pluma
Tres a cuatro cebollines picada
Dos zanahorias medianas rayadas
Un pimentón rojo cortado en tiritas delgadas
Una bandeja de champiñones trozados
Un tarro de crema de leche (250 gramos)
Mantequilla (para enmantequillar)
200 gramos de carne molida (usamos en ésta 200 gramos de salame trozado)
Sal, merquén a gusto.
Queso rayado.
Semillas de sésamo.

Se reemplaza la masa por láminas de zapallo. Se corta el zapallo en rodajas delgadas. Se lavan y se dejan reposar en agua con una pizca de sal.

-Preparación de pasta de papa:

Cocer las papas. Una vez cocidas, moler. Agregar un chorro de leche para suavizar la mezcla. Picar el queso mantecoso y agregar junto al romero. La idea es lograr una consistencia que se pueda distribuir con una espátula o una cuchara.

-Preparación de relleno:

Precalentar el aceite en una sartén grande.
Agregar el curry suavemente y sofreir por unos tres minutos
Agregar la cebolla y revolver constantemente, agregando sal a gusto, hasta caramelizar.
Agregar las zanahorias, los champiñones, los cebollines. Seguir revolviendo.
Agregar la carne molida (o salame, o carne de soya) y el merquén.
Agregar la crema y revolver a fuego medio por 10 minutos.

Enmantequillar una bandeja para lasaña (o pasteles)

En la bandeja, poner láminas de zapallo, seguidas de una capa de la pasta de papa, una capa de las verduras, una capa de zapallo, una capa de verduras, una capa de zapallo, finalizando con una capa de pasta de papa. sobre ésta última, espolvorear queso rayado a gusto y semillas de sésamo.

Llevar al horno precalentado, a fuego medio por 15 o 20 minutos. Sin quemarse, cortar por la cantidad de personas que lo esperen en su mesa y servir con una sonrisa, que será recompensada.

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