“- No, es que no me queda claro qué es eso de ser un hombre.
– Valerte por ti mismo, ser independiente.
– A mí me parece que quiere decir que se acabó la libertad y empezaron las obligaciones. Hay que obedecer. Hay que hacer lo que se debe hacer, lo que hacen todos. O estudiás o trabajás, y si hacés las dos cosas sos un ídolo, un ejemplo para la juventud. Si no hacés nada sos una mierda, te dan una patada en el culo y te borran.
Aunque tus viejos tengan guita y te puedan mantener, si no estudiás tenés que trabajar, de lo que sea, aunque te paguen dos mangos. Eso es ser un esclavo, no independiente”.

Extracto Martín Hache.
‘Viento en la Cortina’.

https://www.youtube.com/watch?v=8kHeb0pusKk

Cuando los primeros rayos de sol veraniego de los últimos días del 2014 aparecieron, trajeron consigo una serie de jóvenes con guitarras y anécdotas para compartir con quienes estuviesen dispuestos a viajar a La Florida o Puente Alto para recibirlas. El verano se fue con melodías de Patio Solar de fondo, el invierno llegó con la calidez de Las Olas, y tuvimos que cambiar los patios y los parques por bares y recintos techados para resistir la lluvia y el frío. Ahora, con la primavera de nuestro lado, es hora de florecer, volver al pasto, y hay cinco músicos de Santiago que traen los sonidos perfectos para desprenderse del chaleco y darle paso a la vitamina D.

“Si yo quisiera vernos, debería ir a tu jardín”, se escucha en el coro de la canción responsable de abrir del debut discográfico de El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, así que con confianza terminé con Franco Perucca sentados en el skatepark del Parque Bustamante, uno de los respiros más céntricos de Santiago. Un pedazo verde entre tanto edificio y smog, un alivio jovial entre tanta rutina de día semanal, algo similar a lo que produce la banda que trae ocho canciones cargadas de recuerdos archivados y otros tantos que recién se están creando.

Vladimir, Franco, Yaney, Sergio y Mati saben de pasto. Algunos amigos de colegio, otros amigos por circunstancias musicales, partieron la aventura de ECSDLQHP sólo por las ganas que tenían de tocar. Vado hacía lo suyo -y aún lo hace- bajo el nombre de MonoAzul, Franco le dedicaba su tiempo a las maquetas de Ablusión que colgaba en Soundcloud. Yaney, integrante de Patio Solar y Emisario Greda, quería tocar el bajo y se sumó a la aventura, Matías se lució como el rey de las baterías emo y Sergio hizo todo espacial con el teclado. El resto es historia, una que tuvo sus primeros pasos en los patios de sus integrantes y amigos. Primera tocata en la casa de Franco, segunda tocata en la casa de Lia Nadja, tercera tocata en la casa de Yaney, cuarta tocata en la casa de Simón Campusano de Niños del Cerro.

Desde esos primeros días han pasado unos buenos meses, bastantes fechas, muchos amigos nuevos, varios viajes en micro, y las canciones que musicalizaron el período ya están listas bajo el nombre de Run Run. “El primer nombre que pensamos para la banda fue el actual, pero siempre teníamos la duda por lo largo que es. Una de las primeras tocatas que tuvimos, en casa de Lia, fue como Run Run, y de ahí tomamos el nombre. La verdad es un título que tiene varios significados y por eso lo encontramos bonito: está el ‘Run Run’ de Violeta Parra, que hace referencia a este pájaro negro autóctono chileno, y también está el juego, que al menos yo, lo tenía de niño y me gustaba caleta”. Ese mismo juego toma parte en la portada de este primer largo. Una inspiración entre la luna y el jueguito quedó tallado en el cover del primer disco de una de la agrupaciones más frescas que tenemos por estos días en esta parte del mundo.

‘Tiempos Bajo el Sol’ lo grita. Fue la primera canción -y la única- que pudimos tener de El Cómodo en alguna plataforma de streaming para aprendernos la letra y poder cantarla en la tocata del fin de semana. Finalmente, logra condensar la esencia de intimidad que siempre ha tenido la banda, sus presentaciones, y por ende, sus canciones. A ratos adolescentes, a ratos épicos, a rato adolescentes épicos con ganas de pasearse por diversas capas sin miedo ni prejuicios. Abrazando el emo de American Football, valorando la influencia de Explosions in the Sky -músicos responsables de inspirar una doble caja de batería en un par de arreglos del disco- y respetando al folk de su formación personal y artística.

Y ¿dónde estaban las siete canciones restantes que todos gritan en las presentaciones? Siendo pulidas en vivo, ganándose adeptos en los centros culturales, fuera de los compilados mediáticos. ECSDLQHP hizo el ejercicio al revés. “Teníamos todas las canciones, las tocamos mucho, las trabajamos en vivo. Fue bacán ese proceso porque los temas estaban muy listos cuando los grabamos. Los sentimos trabajados, todos teníamos claro qué hacer o de qué forma nos gustaba más”, dice Franco, y lo tenían tan claro que no necesitaron esperar a que llegara un productor millonario a ofrecerles una grabación o algo por el estilo.

“Run Run lo grabamos por separado, en computadores de mierda. Con la plata de las tocatas nos compramos un micrófono decente, a Mico, de Medio Hermano, le pedimos el amplificador, lo tuvimos como tres meses y fue tan buena onda que nunca nos dijo nada”, empieza a relatar el también integrante de Patio Solar. “Tuve una semana el ampli en mi pieza, grabé mi guitarra, todos hicieron su parte, y donde el Vado grabamos la voces en computadores de la casa, todos pegados, llenos de virus”.

El resultado final, luego de un paso por estudio para la batería y unos cuantos buenos trasnoches por parte del productor, Alex Rojas –Temporada, Nonato Coo-, que tuvo que arreglarse con todas las pistas caseras enviadas por separado, es un viaje pop con paraderos crudos y despegues alucinantes. Pero por sobre todo, es un resultado sumamente honesto.

Foto: Matías Vera
Foto: Matías Vera

Aunque a simple vista o escucha no quede claro el rol político-musical de ECSDLQHP, sólo hace falta verlos en vivo para entender la honestidad que traen y que termina reflejándose en su trabajo y en la manera en que lo han venido haciendo. “Es un poco barsa decir esto, o quizás no, pero siento que lo más político del arte es lograr ser la voz de tu propio contexto de manera real, y creo que logramos hacer música honesta. Es lo que nos sale porque no pretendemos nada, no es un fin para lograr otras cosas y creo que eso se nota en las tocatas, es bastante mágico”, y es totalmente cierto. “Nuestra música es súper personal y la gente la siente igual, se toma las canciones, se identifican, y crean este entorno que termina siendo mucho más político” de lo que podría ser alguna letra contestataria o una parada más anarquista.

Los músicos prefieren revelarse a través de la comunidad, como lo han hecho intuitivamente toda esta camada de artistas nuevos. “Hay algo de una idea política detrás, que es poner a disposición todos los recursos que uno tiene para resistir lo más posible a las lógicas del mercado. En el fondo es compartir y generar comunidad para poder resistir a eso. Acá no hay plata de por medio, todo es por la buena onda, y si se cobran dos lucas es para hacer algo en específico, no para ganar lucas”, como él mismo hizo junto al vocalista de El Cómodo, con quien armó un estudio para poder grabar a bandas amigas.

Martín Hache tuvo la disyuntiva en la película argentina de 1997 sobre la independencia y la esclavitud, los chilenos tomaron el extracto para hacerlo parte de ‘Viento en la Cortina’, y este joven que pasó de “antisocial” a tener una “cantidad absurda de amigos gracias a la música” destaca la manera en que han trabajado como agrupación, aún cuando no puede terminar de significar la palabra independencia.

“Es algo muy bonito lo que pasó. Una convergencia de cosas y personas que pensamos parecido terminó en esto que no es tan explícito pero que se da tan naturalmente que es muy mágico”, como el darse cuenta que una industria que por largo tiempo ha llevado el signo peso puede tomarse respiros para convertirse en un increíble disco grabado en una casa por cinco jóvenes que no pretenden generar dinero con esto aunque lo necesiten.

“No estamos buscando cosas para conseguir otras. Cumplimos nuestra meta, que era terminar el disco. Ahora armamos una tocata bonita para el lanzamiento junto a nuestras bandas amigas, vamos a sacarlo en físico, y a disfrutarlo”. Tal como nosotros podemos disfrutar las veces que queramos de la honestidad y sentimiento de afecto que deja Run Run.

La primera aventura de cinco jóvenes que no se saben esclavos ni independientes, pero que al menos tienen claro que hay que expresarse, hay que agruparse, y hay que empezar a disfrutar de esos honestos tiempos bajo el sol, los que alcanzarán su tope máximo este 22 de octubre en el lanzamiento del debut discográfico de ECSDLQHP, cuando ‘Caroline’ retumbe en el centro de la capital que se comienza a adecuar a los primeros rayos de verano, esos mismos que el año pasado vieron cómo florecía Franco y sus amigos.

Portada: Mosquito Mosquito