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Juan Wauters: “Me gustaría meterle el dedo en el culo a mi música”

Juan Wauters: “Me gustaría meterle el dedo en el culo a mi música”

De alguna forma, Juan Wauters está en pleno viaje de regreso.

El trayecto de ida comenzó cuando tenía diecisiete años recién cumplidos y su familia cambió Pocitos, el Parque Rodó y el Río de la Plata por Jackson Heights, un barrio en Queens. Aunque más de la mitad de la población de ese lugar habla español, porque son inmigrantes como él, fue un giro radical: desde la apacible Montevideo hasta la inabarcable Nueva York.

En ese entonces, Juan Wauters ya tocaba algo de guitarra. La primera que tuvo en sus manos pertenecía a la madre de uno de sus vecinos, pero la música no estaba entre sus prioridades. “Era como patear una pelota. Tocaba un ratito, pero nunca había escrito una canción”.

Allá en Estados Unidos, sin embargo, se encontró de verdad con el instrumento: “Hubo uno o dos años en que con mis hermanos todavía no teníamos amigos, entonces pasábamos mucho rato entre nosotros y tuve mucho tiempo para conectar con la guitarra. Siempre pienso que si no me hubiese ido a Estados Unidos y no hubiera tenido tantos sentimientos de nostalgia o lo que sea, no sé si hubiese seguido con la guitarra”.

Juan Wauters lo pone en términos simples: hay gente que mata el tiempo mirando la televisión, corriendo o practicando deportes; él lo mataba con la guitarra. “Ahora escribo canciones muy seguido, es lo que me gusta hacer, pero la relación se afianzó durante ese tiempo, porque también me compré equipos de grabación. Me la pasaba todo el día y no tenía nada que hacer”, recuerda entre carcajadas.

Aquella época fue crucial para lo que vino más tarde. Primero, el trío The Beets, que alcanzó a sacar tres álbumes entre 2008 y 2011. Luego, una carrera solista que se inició en 2014 con N.A.P. North American Poetry, editado por Captured Tracks, y continuó al año siguiente en el mismo sello, con Who me?.

En las 25 canciones que contienen esos discos se puede rastrear al personaje que hoy es Juan Wauters: un cantautor singular, que creció escuchando tangos, canciones de Alfredo Zitarrosa y Eduardo Mateos, pero que luego descubrió el rock y volcó todo eso en una ciudad como Nueva York, desde la cual ha viajado a innumerables lugares para tocar sus canciones. Menuda mezcla.

Por aquí, justamente, es cuando comienza el viaje de regreso.

El primer capítulo fue en abril del año pasado, cuando Juan Wauters hizo su primer concierto en Montevideo. Desde que se fue, había vuelto varias veces de vacaciones, pero solo en ese momento lo hizo como músico. Y ese concierto lo hizo, claro, con la primera guitarra que tocó en su vida, la que pertenecía a la madre de su amigo del barrio. “¡Fue súper emotivo! – recuerda. Después yo ya no quería tocar más. Llevaba como dos años y medio de gira ininterrumpida y terminó con los conciertos en Sudamérica, porque después fuimos a Argentina. Bueno y tá, me presenté delante de mis amigos y familiares de una forma en que no me conocían. Fui súper feliz”.

El segundo capítulo de ese viaje de regreso está ocurriendo ahora mismo. El fin de semana pasado, Juan Wauters volvió a tocar en Montevideo. Este viernes lo hará en Buenos Aires y el sábado, por primera vez, estará en Santiago. Llegará con dos amigos, Tall Juan en la guitarra y Amanda Rodi en la flauta, con quienes mostrará canciones de sus dos LP y algunas composiciones que estarán en el tercero, que posiblemente se edite en 2018. Luego seguirá a Perú y Ecuador.

Y el tercer capítulo del viaje de regreso es ese álbum que todavía no graba, un capítulo simbólico y no geográfico. O lingüístico al menos, porque va a ser el retorno al idioma nativo: por primera vez, Juan Wauters va a hacer un disco de canciones en español.

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“Mi música surgió en New York y siempre fue en inglés porque mi público era angloparlante. Siempre tenía canciones en español, pero era algo que hacía para mí. Después, a través de los viajes, me di cuenta que tengo una audiencia hispanoparlante y me vinieron las ganas de hacer un disco que sea todo en español, como para la gente que me sigue y para mí también. Sentí que me lo pedía mi música”, explica.

Para componer esas canciones en español, Juan Wauters se pasó los últimos dos meses en Ciudad de México, un país al que había viajado antes para tocar, pero que ahora quiso impregnar en sus canciones: “Me gustó muchísimo la onda. La gente, la cultura, el ambiente de la calle, la idiosincrasia. Estaba allá y me dije: ¡Fua, esto podría ser una buena idea!”.

“No sé, yo podría haber ido a Uruguay, pero nunca había sentido esa atracción que sentí en México. Es algo que sentí y lo seguí. Me imagino que debe ser porque soy fan de su música tradicional, pero también soy fan de la música tradicional de muchos países en realidad”.

—¿Qué tipo de música tradicional de México te gusta?

En Veracruz tienen el son jarocho. Yo nunca he estudiado las raíces de la música, pero sé que Veracruz y La Habana tenían mucho contacto, porque son puertos grandes, entonces hay una presencia afrodescendiente en Veracruz. Se toca con un arpa y una guitarrita pequeña que se llama la jarana, cuentan historias de la vida cotidiana y hay mucha improvisación. Eso me gusta.

En realidad, México me inspiró porque cuando conoces algo nuevo, como que te deslumbra y uno lo quiere agarrar. Es como cuando conoces a una pareja, los primeros días pueden ser una maravilla. Más adelante quizás no te gusta tanto o te enamoras para siempre, pero sentí como esa energía. También soy fan de Juan Gabriel, siempre lo escuché en casa y estando ahí como que lo entendí más.

—Es habitual que la música de los inmigrantes quede como en un limbo. En tu caso, no es de Uruguay, pero tampoco es de Estados Unidos. ¿Lo has sentido así?

Claro, es un poco raro. Yo me siento súper orgulloso de ser uruguayo, pero siempre sentía que Nueva York era más mi hogar que Montevideo, porque es una ciudad tan abierta que no tiene una identidad marcada. Es imposible describir a un neoyorquino. Puede ser que una película te lo ponga de cierta manera, pero es mentira ja, ja, ja. Un chileno puede ser un neoyorquino, un uruguayo puede ser un neoyorquino. Hay que estar ahí solamente y te hacés un neoyorquino. Yo no tengo tanto que ver con una persona de Oklahoma, por ejemplo, pero me identifico muchísimo con Nueva York.

Ahora últimamente me estoy queriendo escapar un poco, no sé por qué, pero como dices, no soy ni de Estados Unidos ni de Uruguay. A Uruguay lo siento con mucha nostalgia, pero a la vez, me veo muy diferente a la gente de mi generación, me siento un poco extraño. Y en Nueva York, si uno se abre, cualquier persona puede sentirse cómoda.

—¿Pero ahora se han puesto un poco raras las cosas para los inmigrantes, no?

No quiero poner el dedo arriba de eso porque sería la manera más fácil de identificar el problema, pero algo así ha sido. En realidad, no he notado mucho el cambio diariamente. Hay personas cuya situación con el Departamento de Inmigración todavía está sin solucionar, por ejemplo, y esas cosas nos tienen un poquito paranoicos a mi familia y amigos del barrio, pero es lo que es. Uno trata de pelear y todo, pero en realidad es poco controlable. Quizás eso esté causando ese rechazo que tengo ahora con Nueva York, pero no quiero decirlo, porque sería muy fácil decir que me voy porque ahora Donald Trump es el presidente. No es así, aunque el país está un poquito triste, la gente está un poquito triste.

—Creo que en tus canciones hay mucha espontaneidad, como la idea de jugar a hacer música, ¿lo ves así?

Sí, yo tengo un problema con tomármelo muy seriamente. O quizás es una virtud ja, ja, ja. La música ha sido mi compañera de siempre, entonces no la quiero maltratar. Ahora voy a tocar a Chile, voy a tocar a Los Angeles o a cualquier lugar y cobro, es de lo que vivo, entonces hasta cierto punto uno se lo tiene que tomar con seriedad, pero la seriedad pasa por otro lado. La seriedad pasa por el compromiso que tengo con la música. Sí, lo mantengo así, me gusta por mi diversión también. Si le pongo muchos parámetros a mi relación con la música, tal vez mato esa relación tan linda que tengo con ella, que es más fluida.

—¿Qué más puedes adelantar de las nuevas canciones?

Compuse en mi estilo, que vengo trabajando de hace mucho tiempo y va evolucionando de diferentes maneras. Originalmente, quería hacer un disco involucrando a músicos tradicionales de México con otros sonidos. Por ejemplo, contratar una banda de son jarocho, de mariachis, una banda norteña, yo que sé, pero solamente compuse y no he grabado todavía. Quizás sea algo así.

No sé cómo es en Chile, pero en México hay cantinas donde vas a tomar y hay gente que va con un instrumento, les pides una canción y la tocan ahí no más. Son como unas rockolas vivientes ja, ja, ja. Estaba pensando que estaría bueno contratar a algunos músicos así para que me acompañen en el disco, pero no he llegado a ese momento todavía, entonces no quiero hablar mucho porque capaz que no sale así.

Me gustaría meterle el dedo en el culo a mi música, como sacarla un poco de sus casillas, como sacar un disco en español. Quizás es algo medio riesgoso para mí, diría alguien, porque mi público está mayoritariamente en Estados Unidos y son angloparlantes, pero yo me tengo que preocupar de hacer la música que me hace feliz. Si descuido eso, estoy seguro que después se puede arruinar mi relación con la música. Si yo me empiezo a preocupar por otras cosas, como “ay, tengo que grabar en inglés”… es un problema. Yo no me puedo preocupar de eso.

—Quieres buscar algo distinto, no repetirte.

Pero también quiero sentir que estoy vivo en mi música, que tengo la libertad de explayarme. Este es el disco que quiero hacer ahora, así que lo tengo que hacer como me lo pida el momento. Después habrá otro disco que sea diferente.

¿Dónde y cuándo?

Juan Wauters toca a las 23 horas de este sábado 19 en el Bar Loreto (Loreto 435, Bellavista). Las entradas tienen valores de $7.000 (preventa) y $8.000 (general). La apertura será de Chini and The Technicians. Más información en este enlace. 

*Gentileza de Burger Records Latam regalamos invitaciones para asistir a este concierto. Para ganarlas, sólo comenta más abajo junto con tu nombre completo y correo electrónico de contacto. 

¡Ganadores!
Juan Fernando Rubilar
Francisca Carrasco Neira
Lucas González Villagra