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La conversión de Lovefoxx, vocalista y “falsa” alma mater de CSS, en nueva musa cool mundial se ha convertido en la principal carrera de estos dos últimos años por parte de productores y gestores musicales. ¿La chica lo vale? Cierto es que tiene cierto encanto y derrocha sensualidad en el escenario; pero lo primero que debería plantearse es que tanto Karen O (Yeah Yeah Yeahs) como Beth Ditto (Gossip) reúnen esas dos cualidades (¿acabo de hablar de la Dittocomo monumento erótico?) y saben dar la talla en el escenario. Por el momento, Lovefoxx lo único que ha sabido dominar han sido las portadas de las revistas británicas por su romance (y posterior boda) con Simon Taylor-Davis de Klaxons (que colabora en la anecdótica “Air Painter” que cierra el disco). Más de cien palabras y ninguna referencia a “Donkey”. Podría ser un pequeño desliz, pero es que a lo mejor el disco no merece poco más. No hay ningún tema resultón como en su debut homónimo. Ningún “Alala” redundante y bailable, ni ningún tema como “Meeting Paris Hilton”. “Donkey” es una continuación plana y vacía de “CSS”, salvo en contadas ocasiones, como es el caso la bonita “The Beautiful Future” o de los dos singles elegidos (de manera acertada) para presentar el álbum. “Rat Is Dead (Rage)” podría sonar durante el verano en innumerables clubs independientes, pero poco más. Un poco más perdurable, “Left Behind” pide a gritos una revisión a manos de Crystal Castles o Justice. ¿Es por tanto la mezcla del disco el gran fallo? No debería serlo, ya que detrás de todo esto se encuentra Mark Stent (prolífico productor que ha trabajado con Björk o Massive Attack, o con Oasis o Britney Spears), pero lo es. Un disco más, completamente fútil para el mercado discográfico. ¿Divertidos? Sí, rotundo. ¿Leyenda? No, aún más rotundo.

Vídeo: CSS – Left Behind