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Antony and the Johnsons – Palacio de Congresos Madrid [11.05.09]

Publicado el 12 de Mayo de 2009 por

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Foto por Ricardo Pizana

En el mismo momento en que el Incal Negro se unió al Incal Blanco, el andrógino perfecto trascendió su condición corpórea y se fundió en la inmensidad con la gran energía. Pero todavía hay ocasiones en que el andrógino perfecto vuelve a su antiguo ser y ofrece alguno que otro recital. Como no podía esconder su condición, Antony vestía también de blanco y negro en su concierto madrileño. Aunque le gusta definirse como una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre enorme, no logra reprimir su origen místico que sale a relucir en cuanto abre la boca. Tras una performance extremadamente arty llevada a cabo por la mismísima Johanna Constantine (mitad pájaro-mitad equino manostijeras al ritmo del temible Grieg) llega la oscuridad. Los Johnsons comienzan a tocar y una voz emerge de la oscuridad. La ejecución de “Where Is My Power?” es perfecta, tónica que se irá repitiendo durante toda la velada. Al terminar la canción, las luces iluminan al enigmático pianista y vemos por primera vez a Antony Hegarty. Tras la b-side del primer single llega el turno de “Her Eyes Are Underneath the Ground”, después de la cual Antony interpretó casi la totalidad del excelente “The Crying Light”. La siguió una “Epilepsy Is Dancing” modificada por una percusión semi bossa y más contenida de lo habitual (mucho mejor que en Coachella). Los aplausos se suceden y el bueno de Antony se dedica únicamente a agradecer. Tras la sutil belleza de “One Dove”, llega uno de los pesos pesados de su obra: “For Today I’m a Boy”. Su natural gracia rozando el infantilismo y una seductora ingenuidad hace que el Palacio de Congresos parezca que vaya a caerse. Las sonrisas y los guiños al público comienzan a aparecer (incluso se atreverá a invitar a los asistentes a su hotel). Con “Kiss My Name”, se confirma que es una diva perfecta y como tal sabe comportarse sobre el escenario. Este tema funciona aún mejor que en el estudio y el acompañamiento de los Johnsons a las cuerdas y flautas hacen que la melodía irradie felicidad sobre la totalidad de los asistentes al acto. Las gráciles campanas de “Kiss My Name” enlazan a la perfección con una pulcra “Everglade”, que lejos de poner punto y final (como hace en el disco) nos acompaña hasta “Another World”. Ese otro mundo gana aún más fuerza en directo, haciendo que el crepitar del chelo de la formidable Julia Kent resuene aún horas después. Sin tiempo a reaccionar emerge “Shake That Devil”, la estentórea pieza nu jazz-Badalamenti se convierte en una locura espectacular en vivo. Una especie de sueño rocambolesco que se disipa gracias a la somnolienta “The Crying Light”. Cuando parecía que tras la primeriza “I Fell in Love with a Dead Boy” no podría haber nada mejor, Antony realizó una doble pirueta interpretativa al acometer “Fistful of Love”. Ni los cinco minutos de ovación que siguieron a esa canción logran compensar la calidad y el alma que Hegarty puso en su interpretación. Sin ningún tipo de miedo y más crecida que nunca, se atrevió con “You’re My Sister” (justamente coincidiendo con la salida de la cárcel de Boy George, segunda voz en la versión original del tema). Su excéntrica verborrea continuó con “Twilight” para culminar en una increíble presentación de “Hope Mountain” y “Aeon”. Su speech sobre la segunda llegada de Jesús como una niña de Afganistán y la necesidad de una vuelta a un mundo matriarcal (increíble la relación con Michelle Obama) fue el momento más hilarante de la noche; instando incluso a que si llegábamos alguna vez a tomar una taza de té con el Papa le contásemos lo que la “transgender witch” (así se autodenominó) nos había contado. Con una “Aeon” eficaz y terriblemente enérgica se despidió del escenario. Pero el público quería más y Antony lo sabía. En ningún momento cundió el pánico cuando olvidó la letra de la disfuncional “Cripple and the Starfish” (retomándola a la perfección segundos después, escudándose en que es una de las letras que más le cuesta recordar); aspecto que solventó con la canción final: "Hope There’s Someone", la cual fue completamente estremecedora y apocalíptica. El placer de escuchar Antony and the Johnsons en directo no puede ser expresado con palabras, así que olvida esta crónica y compruébalo por ti mismo/a cuanto antes.

 

  1. Where Is My Power?
  2. Her Eyes Are Underneath the Ground
  3. Epilepsy Is Dancing
  4. One Dove
  5. For Today I Am a Boy
  6. Kiss My Name
  7. Everglade
  8. Another World
  9. Shake that Devil
  10. The Crying Light
  11. I Fell in Love with a Dead Boy
  12. Fistful of Love
  13. You’re My Sister
  14. Twilight
  15. Hope Mountain
  16. Aeon
  17. Cripple and the Starfish
  18. Hope There’s Someone

 

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