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Jungle: sin sangre

Javiera Tapia Publicado el 20 de Marzo de 2016 por

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El show de la banda inglesa durante la jornada del sábado de Lollapalooza fue el fiel reflejo del devenir de su carrera y resultado final de su álbum debut homónimo. Jungle cuenta con buenos instrumentistas y vocalistas de canciones que están bien producidas, pero son los responsables también de un show sin clímax ni quiebres. Una hora de un show plano, en donde vestigios del modern soul y tintes funk no dejaron de escucharse ningún minuto, pero tal como se oirían de fondo en un spot de televisión, reafirmando esta idea de vacío que encontraba aún más argumentos en los pobres -y bien ejecutados- falsetes construidos sin armonías ni juegos. Una lástima que algunos buenos momentos (breves) se perdieran dentro de la monotonía, desarrollando una presentación que hubiese pasado al siguiente nivel si realmente se hubiera entregado un relato.

Sí, un relato, una historia, un concepto. La inexistencia de estos, entre otros elementos, fue lo que provocó que ni su disco ni su concierto terminen por convencer. La experiencia de oír el álbum completo en tu casa, probablemente entrega la misma sensación que su show: canciones que funcionan si se oyen por separado, de lo contrario, llega el tedio.

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Eso sí, dentro de esta presentación plana -que sirvió para muchos de los asistentes como música de fondo para capear el calor y disfrutar de un almuerzo tardío- destaca la figura de Rudi Simon, la cantante cuya voz funcionaba como brisa de aire fresco y un cambio dentro de los falsetes unidimensionales presentes a lo largo de todo el show.

Llama la atención que un espectáculo tan plano y tan falto de sangre marque presencia y obtenga un espacio en prácticamente todos los festivales alrededor del mundo, comenzando allá por el 2014 en SXSW sin siquiera haber sacado su disco, sólo por el hecho de tener un single tan demoledor como ‘The Heat’. ¿Es sostenible un show de una hora con un par de canciones pegajosas pero con una interpretación sin sangre? Para muchos no, para otros sí.

Espectáculos como este son los que le dan material a los argumentos odiosos de quienes dicen que las nuevas generaciones no escuchan música y prefieren capturar el momento con la cámara de sus teléfonos. Jungle: sí, mucha onda, algunas buenas canciones pero falta levadura. Falta el espíritu vibrante del modern soul, la energía que permite que esos bajos se sincronicen con los latidos de los corazones de quienes oyen. Falta sangre.

Fotos por Nicole Ibarra. Revisa todas las postales del día en nuestro álbum.

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