Foto: Carlos Müller

Con un Lollapalooza aún exaltado por el ruidoso e iluminado show de Calvin Harris, el VTR Stage comenzó a preparar sus localidades para el espectáculo encargado de concluir la jornada 2015, responsabilidad que este año cayó en las manos de los norteamericanos de Kings of Leon.

Desde el anuncio del line-up, la categoría de Headliners que adquirieron los originarios de Tennesse había provocado algunos detractores, pero la agrupación conformada por la familia Followill llegó con sus seis discos de estudio para dejar satisfechos a los fanáticos.

‘Supersoaker’ le dio el vamos al último show que viviría la elipse del parque, mientras Major Lazer hacía lo propio con el d-Box Stage. ‘Taper Jean Girl’, ‘Fans’, y ‘Family Tree’ mantuvieron pendientes a los asistentes, que no pueden ser comparados en cantidad con presentaciones de cierre de años anteriores como Soundgarden o Foo Fighters.

Kings of Leon hizo un repaso por su carrera a través de canciones como ‘Closer’, de Only By the Night, ‘Radioactive’ perteneciente al disco del 2010, Come Around Sundown, hasta llegar a su más reciente trabajo Mechanical Bull con sencillos como ‘Temple’.

Cerca de las 11 de la noche el público comenzaba a abandonar el recinto, dejando sólo a los más fanáticos que no pararon de corear las más de diez canciones que ya habían interpretado los estadounidenses de manera correcta, sin ostentar genialidad musical pero dejando en claro que existe una base que los ha mantenido vigentes en la balada rockera estadounidense.

‘Notion’ y ‘Cold Desert’ prepararon las gargantas de las primeras filas de asistentes que ya presentían el comienzo del fin: ‘Use Somebody’ llegó a modo de himno estival, ese que todos alguna vez escucharon aunque sea por accidente y que permite la participación colectiva en un coro. Se apagaron las luces y el encore servía como momento de inflexión para hacer los repasos mentales de la jornada que se pudo reflejar de alguna u otra manera en la presentación de los músicos.

Una jornada y un show que supo de altos y bajos, donde la base ya está presente y funciona de manera correcta, pero que a ratos deja la sensación de algo que falta. A pesar de eso, Kings of Leon dejó contentos a quienes aguantaron la extenuante tarde de calor para escucharlos finalmente en vivo, felicidad que demostraron acompañando a la agrupación durante la interpretación de ‘Crawl’ y ‘Black Thumbnail’, hasta el punto cúspide tanto de la banda como de su primer show en nuestro país, ‘Sex on Fire’, que despidió una nueva versión Lollapalooza, de la que muchos hubiesen preferido dejar como último recuerdo los pasos de artistas como Robert Plant.