Lollapalooza Chile 2013, sábado 6 de abril, Coca Cola Stage, 19:15 hrs.
Foto por Lotus Producciones

Josh Homme jamás da un paso en falso. Se evidencia en cada riff, en cada cambio en la alineación, en cada proyecto que emprende. Ayer nos volvió a mostrar sus cartas, dejando en claro el por qué de su categoría de genio. Queens of the Stone Age inició un proceso de combustión difícil de parar, más aún si a su líder le encanta jugar con fuego. Santiago fue testigo de un show único, cual Nerón quemando Roma.

El Coca Cola Stage comenzó a arder cerca de las 19:15 hrs, y el marco de público agolpado en torno al escenario superó con creces el de años anteriores. ‘You Think I Ain’t Worth a Dollar, But I Feel Like a Millionaire’ fue la encargada de abrir el setlist, el que desde un principio evidenciaba su columna vertebral. El track (que da inicio a “Songs for the Deaf”, disco editado el 2002) no venía siendo parte del setlist de Sudamérica, dando la primera sorpresa de la jornada. El grupo siguió con su disco rojo: ‘No One Knows’ y ‘First It Giveth’ continuaron con la euforía, no dando tregua a los presentes entre hit y hit.

Para muchos la salida de Joey Castillo fue algo imprevisto, pero el sonido en vivo hace suponer que era una decisión ya tomada hace algún tiempo. Jon Theodore llegó a imprimir orden a QOTSA, quienes antes se perdían por momentos en la velocidad de sus canciones. ‘Sick, Sick, Sick’ y ‘Monster in the Parasol’ fueron las paradas previas a uno de los puntos altos de la jornada. “Para la siguiente canción me gustaría presentar a un amigo cercano de nosotros; quizás ustedes no sepan quién es, pero es un músico maravilloso” recitó el pelirrojo vocalista mientras Eddie Vedder hacía su entrada para acompañarlos en el cencerro y coros de ‘Little Sister’.

‘Make It wit Chu’ llegó como salvavidas para los fanáticos de las primeras filas. Luego fue el momento de ‘My God Is the Sun’, single que será lanzado este lunes 8 de abril como parte de la promoción de “Like Clockwork”, su próximo elepé. ‘Hangin’ Tree’, ‘Burn the Witch’ y ‘A Song for the Deaf’ completaron una hora de show, pisando terreno firme hacia el final. Y ‘The Lost Art of Keeping a Secret’, tema extraído de “Rated R” (2000), se transformó casi en un pacto entre banda y fans, a quienes los músicos pedían guardar lo de ayer como un secreto.

Michael Shuman (bajo) y Troy Van Leeuwen (guitarra) son la más fiel representación de las extensiones de Homme: si bien tomaron una posición un poco menos protagónica en comparación a su visita anterior, son el colchón perfecto para que el frontman se dedique a lo suyo. Aún en momentos como ‘Better Living Through Chemistry’, el único traspié del espectáculo, cuando el sonido se saturó por momentos.

‘Do It Again’, ‘Go with the Flow’ y ‘A Song for the Dead’ cerraron un concierto preciso, plagado de grandes éxitos y que clama por una visita en solitario del quinteto californiano. La potencia no sólo se traduce en quién toca más fuerte, sino en la búsqueda del sonido auténtico e identitario de cada agrupación. Queens of the Stone Age ha sabido ser fiel en ese sentido, por lo que se han hecho inextinguibles a lo largo de los años. Santiago habrá quedado en cenizas luego de este nocaut sonoro, pero siempre estará dispuesto a incinerarse una vez más.