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Hermanos de Balzac en House Rock & Blues: Tres tipos y once canciones sin grasa

Hermanos de Balzac en House Rock & Blues: Tres tipos y once canciones sin grasa

Jueves 6 de agosto, República de Israel 960. Afuera, Ñuñoa en pleno invierno. Adentro, unas sesenta personas, copa en mano, apretadas en sus mesas frente a un escenario que esa noche funcionó como una acogedora caja de resonancia. Y el motivo era el lanzamiento de “El Purista”, el primer single de Hermanos de Balzac, grabado en Estudio Andes Empire con Felipe Cadenasso y Antonio Del Favero en la mesa de control. Un debut discográfico presentado en un bar de barrio, sin humo ni pantallas: solo el volumen justo y la certeza de que las canciones podían defenderse solas. Y se defendieron.

Hermanos de Balzac en el escenario del House Rock & Blues, Ñuñoa.
La noche comenzó con Simón Cox en formato banda completa, desplegando el aplomo de quien conoce su arte. Su set alternó canciones nuevas con buena parte del repertorio de “Abriendo huella en la espesura” (2021), el disco que lo dejó nominado al Premio Pulsar 2022 en la categoría Mejor Artista Rock. “Troncos viejos”, “Jaguar de Sudamérica”, “Boca del Aconcagua”, “Pase diario” y “Al son del trueno” se movieron en un terreno donde el americana tipo Wilco se cruza con cierta cadencia bonaerense que remite a un Charly García. Guitarra, bajo y batería, con Cox saltando al teclado en algunos temas y un sonido notablemente pulcro: nítido, ordenado, cada instrumento en su lugar. La versión de “Starman” de Bowie sacó a la sala de la mansedumbre de las primeras filas, y para cuando cerró con “Panda san” el bar ya alcanzaba la temperatura exacta.

Luego el plato de fondo con Hermanos de Balzac que entraron directo al grano. “Adiós mundo cruel” y “El buen nihilista” cayeron como dos golpes rápidos, adrenalínicos, de esos que avisan de entrada que acá nadie pierde tiempo en introducciones: Jorge Barahona en guitarra y voz, Nicolás Orellana en bajo y David Bolvarán en batería, sin nada más que eso. Recién con “Demasiado humano”, el lado B del single, el trío mostró la otra cara: guitarras que zumban y se rozan, algo del desorden controlado de Sonic Youth traducido al castellano. Después Nicolás dejó el bajo, tomó la guitarra y cantó “Dócil”, una canción de nervio britpop que coquetea con el Graham Coxon más torcido, y enseguida cayó el primero de los dos covers de la noche, “Glad Girls”, de Guided by Voices, elegida con criterio de melómano más que de complaciente. “Voy siempre bien”, candidata evidente a próximo single, llegó con coros apilados y un swing entre The Kinks y Los Beatles. Y “Time” de Supergrass, ese single que nunca escaló a himno, confirmó que estos tres saben exactamente de dónde vienen.

La recta final funcionó como un ejercicio de dinámica. “Las mañanas” bajó revoluciones con una pulsación más suave y rítmica. “Campo de hielo” partió casi como folk rock y terminó apretando los dientes en un tramo de hard rock que los Foo Fighters firmarían sin leer. Y entonces sí, “El Purista”, la canción de la noche, que en el registro despliega una luminosidad acústica a lo Wilco y que en vivo, sin red y en formato trío, sonó más flaca, más urgente y más honesta. “Círculos” cerró con un gancho pop que dejó a la sala silbando camino a la salida. Para una banda que recién estrena su primer single y que arriba del escenario ya exhibe oficio, el saldo resulta claro: el disco viene en camino, el repertorio sobra y estos tres músicos llevan demasiados años tocando como para conformarse con menos.

SETLIST HERMANOS DE BALZAC

  1. Adiós mundo cruel
  2. El buen nihilista
  3. Demasiado humano
  4. Dócil
  5. Glad Girls (Guided by Voices)
  6. Voy siempre bien
  7. Time (Supergrass)
  8. Las mañanas
  9. Campo de hielo
  10. El Purista
  11. Círculos