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Julian Casablancas – Phrazes for the Young [2009]

Publicado el 13 de Noviembre de 2009 por

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En un abrir y cerrar de ojos (o de orejas), The Strokes pasaron de ser la cara bonita de la nueva escena neoyorquina y adalides de la renovación rock a ser una banda del montón. Del glorioso Is This It? a los anuncios de telefonía y a intentar salvar un par de temas del tercer disco. La nave naufragaba y comenzaron los problemas. El grupo decidió parar para tomar un respiro y no pegarse un tiro. La diáspora empezó: Albert Hammond, Jr. se intentó fraguar un halo de leyenda y terminó con dos discos pasables, Nikolai Fraiture con Nickel Eye, sólo Fabrizio Moretti ha logrado sorprendernos con Little Joy. Todos sabíamos que, si algún Strokes iba a triunfar en solitario, ése sería Julian Casablancas.

Elegido como ícono de una generación, Casablancas no lo ha tenido tan fácil como pensaba. Tras unos meses olvidado, un par de colaboraciones le han facilitado el retorno a la primera plana: invitado de lujo en ‘Little Girl’ del proyecto de la Santísima Trinidad Danger Mouse, Sparklehorse y David Lynch y reconvertido a pop icon en el temazo ‘My Drive Thru para el centenario de Converse, junto a Pharrell Williams (N.E.R.D.) y Santogold. La prueba de fuego ha llegado esta primavera y la tenemos entre las manos.

Con Oscar Wilde por montera, Phrazes of the Young es un disco que recupera lo mejor de la primera grabación de The Strokes, pero adentrándose aún más en terrenos electrónicos. Ya desde la estética del artwork nos queda bien claro que estamos ante un nuevo Casablancas. Olvidando el desacertado ’11th Dimension’, que sirvió como single de adelanto, nos encontramos con una ecléctica colección de temas que van desde la atinadísima ‘River of Brakelights’ pasando por el extraño medio tiempo ‘4 Chord of the Apocalypse’, sin olvidar los sintetizadores ochenteros de ‘Left & Right in the Dark’. Un buen disco, en el que se agradece el intento de cambio, aunque podría haber sido mucho mejor. No hay nada más que escuchar la citada colaboración en Dark Night of the Soul para comprobar en qué estado de forma se encuentra actualmente el neoyorquino.

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