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Lana del Rey: hablemos de masturbación femenina adolescente

Javiera Tapia Publicado el 22 de Marzo de 2018 por

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¿Hay algo mejor que estar en un concierto y escuchar de forma incesante los gritos de las y los fanáticos? Eso fue lo que se vivió en el show de Lana del Rey, la única mujer headliner del festival. Y fue con esa efervescencia que comenzó el show, acompañado de visuales y ‘Experiment in terror’ de Henry Mancini.

Palmeras y un piano de cola que desde la distancia parecía dorado fueron parte de los elementos que acompañaron a la artista, sus músicos y coristas, además de las imágenes en la pantalla que solo refuerzan el imaginario que Lana se ha encargado de transmitir desde que dejó de lanzar música como Lizzy Grant y por fin su carrera dio un vuelco. Desde ese momento -la definición de una estética- Elizabeth pasó a ser un paquete completo de significados, que es lo que exige el pop. Y así pasó de un hype indie con ‘Videogames’ a megaestrella en Lust for life, su último disco.

El uso de over playback por parte de las artistas del pop, muchas veces es cuestionado y definido como el salvavidas de intérpretes que tienen muy poco que ofrecer vocalmente. En el caso de Lana del Rey, es diferente y reafirma su perfil de artista. Lo suyo es un pop que gira hacia lo barroco, en el que caben capas de voces, entonces, solo suma tener esta base, sumado a dos coristas. Por otra parte y aún más importante, tener over playback y cantar a veces por encima, otras, bailar con el micrófono lejos de su boca mientras de fondo suena su voz, demuestra dos cosas: no le importa demostrar si canta o no canta y, por otro lado, refuerza la idea de que lo importante en ese momento es su presencia. Lo confirma el público, que solo grita por verla.

La exaltación crece cuando Lana baja del escenario y besa a algunos -o algunas- fanáticas que están pegadas a la reja desde que el sol pegaba fuerte en el Parque O’Higgins. Recibe un conejito de peluche, besitos, abrazo, se saca selfies y agradece. Mi corazón se rompió con el cartel de un fan que decía “one selfie before you go” y no recibió la medalla que fue a buscar.

Si a las jóvenes de principio de los dos miles, Britney nos enseñaba que debíamos ser vírgenes hasta el matrimonio, las canciones de Lana del Rey son la banda sonora perfecta de la masturbación femenina adolescente. El en vivo es una extensión evidente de lo que aparece en sus hits, una vez más, un imaginario definido: nostalgia de un tiempo que no viviste, tristeza, corazón roto, fuerza escondida detrás de muchas capaz de aparente fragilidad y, por último, sexo. Lana del Rey es un paquete completo y, desde que se presentó en el 2013 en Santiago, solo la vemos crecer.

Setlist:

13 Beaches
Cherry / Scarborough Fair (original de Simon & Garfunkel)
White Mustang
High by the Beach
Born to Die
Blue Jeans
National Anthem
West Coast
Lust for Life
Change / Black Beauty / Young and Beautiful
Ride
Video Games
Summertime Sadness
Off to the Races

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