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Molchat Doma: Terreno conocido, elección ganadora

Molchat Doma: Terreno conocido, elección ganadora

Con una base de seguidores dedicada ya demostrada, Molchat Doma fue capaz de poner a bailar con sus frías y sintéticas melodías a un numeroso público bajo un sol amenazante, aún sin inventar nada nuevo.


No se puede poner ni un pero a la selección artística de esta edición de Fauna, puesto que todos los elegidos encajan perfectamente en el espíritu del festival, sies que se puede hablar de algo así. Aún siendo una edición especialmente modesta en su décima versión, en la configuración del cartel no había nada que fuese estridente o que hiciera fruncir el ceño a un público que parecía más dispuesto a dejarse abrazar por lo familiar que por querer sorprenderse. Pero, precisamente eso, una evidente falta de riesgo o ambición es algo que se echó de menos. Casi todos eran artistas que han venido en repetidas ocasiones a Chile, incluso al propio festival. Mirando los nombres más destacados en el cartel: Warpaint, Róisín Murphy, Babasónicos, whomadewho, por supuesto Pulp y Blur; ninguno de ellos eran debutantes. Una feliz excepción era Weyes Blood, en el momento más álgido de su carrera.

Tampoco debutaban en suelo chileno los bielorrusos Molchat Doma, que estuvieron el año pasado nada menos que en Caupolicán y en noviembre de ese mismo año iban a volver a presentarse durante el festival Rockout, pero problemas con sus visas lo impidió. Además de pisar terreno conocido, la elección se siente ganadora. Con una base de seguidores dedicada ya demostrada, el trío fue capaz de poner a bailar con sus frías y sintéticas melodías a un numeroso público bajo un sol amenazante. Está claro que no inventan nada: esa línea de bajo suena a Peter Hook, esas programaciones que unas veces te recuerdan a Depeche Mode y a OMD, y otras al revival postpunk dosmilero tipo Editors y, por supuesto, siempre a Joy Division por la voz grave, de ultratumba, de Egor Shkutko.

Precisamente el líder exuda carisma, a pesar de que apenas regalar unos cuantos spasibo a lo largo de la actuación, con esa pinta entre una vieja gloria del heavy metal ochentero y de secundario de una película de Aki Kaurismaki (me lo imagino perfectamente siendo parte de los Leningrad Cowboys o hasta un aire a Matti Pellonpää le encuentro). Pero, sobre el escenario es difícil dejar de mirar los movimientos hipnóticos, contagiosos, de Pavel Kozlov que eran celebrados por el público que aguantaba impasible los golpes de calor acompañando en esos bailes arrebatadores.

La fiesta en temas como ‘Дискотека’ (o Discoteka) estaba ya desbocada a la espera de que llegara el esperado momento de ‘Sudno (Boris Ryzhyi)’, la canción que gracias a un viral de tiktok los convirtió en un nombre a tener en cuenta en instancias como esta y que los tiene girando por todo el mundo. Un fin de show que, se notaba, dejó a todos satisfechos en espera de que la noche llegara para recibir al reencuentro con unos esperadísimos Pulp (la cantidad de poleras que se veían del grupo era la evidencia).

A veces jugar sobre seguro es el camino más rápido al éxito. Casi nadie de los que allí estaban en la jornada del sábado, pusiera demasiados problemas a esta segunda, y seguramente no última, visita de Molchat Doma al sur del mundo.

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